A veces salen noticias que considero tienen bastante importancia y sin embargo los medios las relegan a pequeños espacios o directamente las interpretan en otro sentido radicalmente diferente; o al revés, temas que se hinchan demasiado como la gripe A o el ébola cuya relevancia económica final ha sido mínima. Basta con recordar las veces que en este mismo artículo semanal he advertido sobre la locura de subida que estaba teniendo la bolsa china o que he advertido del riesgo geopolítico de Siria (que ha desencadenado el actual problema con los asilados) o que la recesión brasileña iba a acabar salpicando… y al resto del mundo, incluso a los inversores más cualificados, les costó meses valorar esos datos en su debida gravedad. Ahora por ejemplo Brasil sirve como excusa hasta para explicar el desastroso comportamiento bursátil del Banco Santander el último año. Pero mirando al futuro he encontrado una noticia a la que creo hay que asignarle más valor del que se le están dando.

Me refiero a algo que en algunos medios se ha leído como “Berlín bloquea dar pasos adicionales en la unión bancaria” pero que si se lee con más detenimiento supone que Alemania está en contra de  crear un fondo de garantías europeo sin antes crear un sistema para que sean los inversores privados los que asuman las pérdidas en caso de un impago de la deuda soberana. Exactamente en el documento de trabajo que Alemania ha dado conocerpide “un procedimiento de reestructuración de deuda pública y sugiere tres posibilidades: modificar los contratos de deuda pública, incluyendo cláusulas de acción colectiva en los nuevos bonos o una prolongación automática de vencimientos de la deuda pública cuando un país pide ayuda al Mecanismo Europeo de Estabilidad o un análisis de sostenibilidad de la deuda realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), complementado con otros indicadores adicionales.”Esto tiene mucha miga por varios motivos:

En cuanto a la semana, los dos acontecimientos más importantes han sido la reunión de la FED, que decidió ayudar a los mercados no subiendo los tipos de interés como durante muchos meses se creía que haría, y lo serán las elecciones del domingo en Grecia. Las encuestas dan un empate técnico entre ND y Syriza (es el nuevo bipartidismo que antes era ND/Pasok) pero ser el más votado es clave ya que la –a mi juicio discutible- ley electoral de allí, en pos de una mejor gobernabilidad, asigna 50 diputados extras a quien lo consiga. De todos modos, gane quien gane lo sustancial en economía ya está decidido desde el momento que ambos partidos están a favor de las condiciones que los acreedores exigieron para conceder el Tercer Rescate. Si intentan cumplirlas, su autonomía será muy limitada. El color del próximo gobierno sí que puede tener algunas consecuencias políticas en España (una derrota de Syriza tras unos desastrosos meses de gobierno -en los que además han dejado claras sus contradicciones ideológicas- dejarían en muy mal lugar a Podemos e IU que tanto los han apoyado y una victoria podría darles aire en un momento de caída en intención de voto según las encuestas) y bastantes en los mercados financieros el lunes –no pienso su influencia llegue mucho más allá en el tiempo- que no creo caigan si gana Syriza pero sospecho recibirán con subidas si ganara la formación derechista ND. Aunque habrá que ver realmente qué mayorías se pueden formar.

En cuanto a estos días en los mercados financieros, algo de optimismo hasta la decisión de la FED. También se comienzan a detectar algunos síntomas de suelo en el precio de las materias primas y es que es lógico pensar que no pueden estar bajando indefinidamente porque no es un activo financiero cualquiera ya que representan a productos necesarios para la humanidad por lo que algún valor siempre van a tener. Además de la volatilidad que suele acompañar a las sesiones post-decisiones de la FED, hoy es vencimiento trimestral de futuros y opciones por lo que no es posible hacer aún un balance de la semana. Mientras, el factor político sigue jugando en contra de la rentabilidad de la deuda española que ha pasado en unos meses de cotizar igual que la italiana a hacerlo 0.20 por encima. No parece mucho (aunque en porcentaje es un 10% de diferencia) porque las compras de deuda de BCE maquillan los problemas pero significa que una mayor desconfianza aparece:

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