Una de las leyendas urbanas más extendidas en la mili era la de que echaban bromuro en las lentejas para bajar la líbido de los soldados e impedir ciertos problemas de convivencia. De alguna manera lo contrario sucede en muchas empresas, se facilita el consumo de café para que los empleados estén más despiertos. Lamentablemente, muchas veces para que seamos más competitivos tenemos que echar mano de algunos trucos y si no que se lo digan a muchos deportistas.

Y lo mismo, podría ocurrir en los mercados. No hablo de estímulos monetarios, hablo de bromuro para los inversores. Mucho bromuro.

Recientemente en la Universidad de Alicante han realizado  un interesante estudio (publicado en la revista Scientific Reports)

Primero tomaron una muestra de 142 voluntarios convertidos en inversores de bolsa y se les midieron las hormonas. Los brokers con el cortisol más alto realizaron inversiones más arriesgadas, provocando la inestabilidad de los precios en los mercados simulados.

La segunda fase del experimento se redujo a 75 hombres. En unas ocasiones se les daba una pastilla de cortisol o un gel de testosterona y en otras, un placebo, una sustancia sin ningún efecto. Los resultados muestran una relación causa-efecto. Los brokers que tomaron cortisol aumentaron sus inversiones de riesgo un 70%. Los que se aplicaron el gel de testosterona vieron crecer su optimismo y elevaron un 46% sus compras de activos dudosos.

Curiosamente la correlación se observó en los hombres, pero no en las mujeres, quizás la razón por la que hay tan pocas inversoras.

Este tipo de estudio no es nuevo, y ya hablamos de uno hace 7 años, rescato un párrafo que lleva a conclusiones chungas.

Unos investigadores de las universidades de Stanford, Carnegie y Iowa fueron más allá y compararon las reacciones de personas normales con otras que habían sufrido lesiones cerebrales que limitaban sus emociones. Éstos lograban mejores rendimientos porque los primeros dejaban de apostar por miedo a perder todo. Según uno de los autores del estudio, Baba Shiv, “las emociones tienen un papel al acelerar la toma de decisiones, pero en algunas circunstancias es mejor inhibirse de la respuesta emocional y realizar una decisión más sabia”. Coates atribuye a las hormonas esas reacciones poco acertadas del cerebro.

Seguramente muchas veces hayáis pensado que los grandes especuladores carecen de emociones y según este estudio, así es.