Generalizar nunca es preciso y si bien hay muchas actitudes de gobiernos y bancos centrales comunes a todos los países como respuestas a la crisis, conviene diferenciarlas y valorarlas individualmente puesto que soluciones que pueden servir para una potencia mundial pueden no ser aplicables a otra economía.

Los Estados Unidos, aún bajo la Administración Bush, tomaron la decisión política (escenificada a finales de 2008 con el “Plan Paulson”) de ayudar al sistema financiero y ese espíritu lo copiaron todos. Como ya comentamos la reacción global a la quiebra de Lehman Brothers fue suficiente argumento para todos. La forma en la que esas medidas salvaron a la banca tampoco difiere tanto entre países y en general se siguieron las practicadas en los EUA ya comentadas: Reino Unido por ejemplo nacionalizó algunos bancos o tomó participaciones en ellos, en la Zona Euro es famoso el caso del ING holandés que prácticamente ha devuelto ya todas las ayudas al estado con beneficios para éste, en España las entidades con más problemas, algunas cajas de ahorros, pasaron de una administración local a una central pero en ninguna se pudo ganar dinero para el estado (sí se ganó con el programa de compra de activos bancarios de 2008 y con los avales con los que el estado español aseguraba las emisiones de deuda de la banca, en su momento se asumió mucho riesgo pero en estos casos fue recompensado), las fusiones bancarias auspiciadas por las autoridades políticas y financieras también fueron comunes a todos y en España fue quizás donde peor resultaron. En el trato a la banca las autoridades de los EUA han asumido desde 2008 la quiebra de unos 500 bancos (el pico fue en 2010 con 157, en 2014 fueron 18), en general de escaso tamaño y el proceso lo ha dirigido la FDIC. Ésta institución, dotada de fondos públicos, se ha encargado de asumir el control de las entidades en problemas y, asumiendo en el proceso que algunos de los acreedores perderían dinero, cerrarla o sanearla y en este caso, venderla obteniendo el mayor beneficio posible. Se puede pensar que el FROB español es algo similar pero salvo en el caso de las preferentes y la deuda subordinada de algunas cajas cuyo coste fue asumido por algunos clientes, ha sido el erario el que ha absorbido todas las pérdidas. Fuera de Europa y los EUA, la crisis financiera no provocó grandes problemas bancarios.

La otra gran decisión política que tomaron todos los gobiernos de todas las ideologías fue la de aumentar el gasto público a costa de unos amplios déficits presupuestarios que se cubrieron emitiendo más deuda. Intentar paliar el consumo y la inversión privada con inversiones públicas funcionó, al menos en el corto plazo, en otras crisis por lo que no debería sorprender. El problema es que la unión de una grave crisis financiera y de una grave crisis económica de tal calibre necesitaba de mucho dinero y de mucho tiempo. Los EUA usaron la solvencia que les acreditaba su máxima calificación y su liderazgo mundial (pronto hablaremos también de la ayuda de la FED) para gastar sin miedo. Basta con ver sus déficits presupuestarios (porcentaje sobre el PIB de desfase entre ingresos y gastos): en 2008 el 7%, en 2009 el 13.5%, en 2010 11.3%, en 2011 9.94%, en 2012 8.60%… Eso puede explicar que el PIB apenas cayó un 3% sumando 2008 y 2009, únicos años en los que descendió. Alemania, la otra gran economía cuyas cifras macro más rápido se repusieron, no abusó del déficit (el mayor fue en 2010 con un 4.1%) y su PIB sólo cayó un año pero mucho: en 2009 el -5.1% pero también se apoyó en su solvencia para recibir muchos flujos de inversión, especialmente a partir de 2010 con la crisis de deuda de otros miembros de la Eurozona. Lo mejor que tuvo Alemania fue lo bien que estaba su economía antes de la crisis: no había burbuja inmobiliaria, en 2007 tenía superávit presupuestario y aunque su sistema financiero resultó muy expuesto a los activos tóxicos inmobiliarios norteamericanos, se actuó rápido. Japón sí que disparó sus déficits (y con ello su deuda pública) para mitigar la notable bajada del PIB pero con una tasa de paro bajísima y un alto gasto gubernamental, el impacto social de la crisis entre los ciudadanos fue muy limitado. Tampoco la población china –cuyo incremento del PIB no bajó del 9% hasta 2012- notó apenas la crisis y en general en los países emergentes el impacto se circunscribió a lo financiero –sobre todo las semanas posteriores a la quiebra de Lehman Brothers- y duró poco tiempo. Sin embargo, los dos emergentes más grandes –Brasil y Rusia- entraron en recesión en la segunda mitad de 2014.

Cuando se empezó a temer que hubiera quiebras soberanas, a finales de 2008 tras el pánico post-Lehman Brothers, la opinión de los “analistas” situaba como principales candidatos a algunos países de Europa del Este, especialmente a Letonia aunque el primer emisor público soberano en problemas fue Dubai que necesitó del auxilio de Emiratos Árabes Unidos. Pero el primer país que no pudo cumplir sus pagos fue Islandia, un país considerado hasta ese momento de los más ricos del mundo. El motivo fue que sufrió el mayor colapso bancario –en relación al tamaño de una economía- de la historia y la causa fue que los bancos islandeses emitían pasivo a corto plazo para invertir en activos a largo plazo, es decir, lo de casi siempre: llega una crisis financiera global, se empieza a desconfiar de un país con una exorbitada deuda externa –el 80% bancaria- y sin fondos suficientes, y al estado finlandés no se le ocurre otra que nacionalizar la banca –algo que hizo un gobierno de “derechas”- asumiendo con ello sus deudas para intentar evitar la quiebra. Fue una decisión errónea ya que igualmente se tuvo que dejar quebrar a los 3 mayores bancos -de hecho era matemáticamente imposible su rescate- por lo que el país incumplió pagos con depositantes extranjeros –se calcula perdieron el 70% de lo invertido allí- y a la vez creó 3 nuevos bancos con los activos y pasivos islandeses inyectando –ya con un gobierno de “izquierdas”- una ayuda equivalente al 20% del PIB con fondos que le prestó el FMI. Se dice que Islandia no dio dinero a la banca y es falso, hubo mucho mito acerca de la forma de afrontar su crisis pero más bien fue forzada por las circunstancias: la deuda total no se podía abonar y decidieron dejar de pagar a los extranjeros en lugar de a los nacionales. Además, devaluaron fuertemente la moneda con lo que de nuevo perjudicaron a los acreedores foráneos. Es un modelo de salir de una crisis no exportable ya que no es posible que todos los países hagan recaer en los demás los mayores costes de sus insolvencias pero es el modelo que yo hubiera preferido para Grecia si fuera griego: salir del € devaluando mi nueva moneda y que el coste lo asumieran los acreedores extranjeros confiando en que pasara como con Islandia y nadie me hiciera el vacío a pesar de ello. Pero hay que reconocer que es una actitud poco responsable y que no puede generalizarse porque entonces se harían muy difíciles las relaciones internacionales. También hay que reseñar que aunque Islandia sea un país, tiene la mitad de población que Zaragoza.

Capítulo aparte merece la Eurozona y para entender los problemas de los países periféricos a partir de 2010 hay que irse una década atrás porque proceden de la creación de la Unión Monetaria Europa que ignoró riesgos evidentes. Por ejemplo, parece obvio que si los tipos de interés son iguales en dos países con la misma moneda y uno tiene más posibilidades de crecimiento que el otro, la tentación de endeudarse para invertir y de expandir el crédito del país con mayores expectativas, sea demasiado fuerte. Por otra parte, incluso con gobiernos más responsables, la llegada de flujos de capital especulativos de otros países en una Unión donde el intercambio de capitales es libre, debía conducir a algún tipo de burbuja. Esto no excluye que no se podían haber hecho las cosas mejor, la asignación de responsabilidades creo debe centrarse en aquellos que sí pudieron cambiar las cosas –y por eso algunas naciones lo hicieron mejor que otras- pero al final las circunstancias que promovieron comportamientos tan irresponsables en tantos países vienen de los errores de creación de la Eurozona. Y de las intenciones que había porque cuando surgió el euro se incentivó que grandes flujos de capital se trasladaran desde el núcleo de la Eurozona a la periferia y unos bajos tipos de interés y una mejor calificación de la solvencia de países y empresas eran una invitación al endeudamiento. Otro día seguimos.

PD – Los lunes de julio y agosto publicaré fragmentos de mi libro Especulando con la crisis, cuyaTercera edición en papel saldrá en septiembr