Hay un par de costumbres muy habituales que no sólo no me gustan, es que me parecen erróneas. Una es que solemos confundir la ideología política con la práctica económica y otra es que solemos politizarlo todo como hemos visto por ejemplo con la pitada al himno aprovechando un acontecimiento deportivo. Y la forma de no caer en ellas es, como pasa con todas las falsas creencias, el conocimiento que nos suele ofrecer la Historia. Por ejemplo, a alguno le molestó que hace unas semanas comentara de las similitudes (también hablé de las diferencias por supuesto) entre comunismo y nazismo cuando ambas son en economía estatistas, intervencionistas y se autodefinen anti-capitalistas (recomiendo ver este breve video en el que un ministro falangista de Franco critica duramente al capitalismo tal si fuera Monedero). Y esto no tiene nada que ver con la ideología política y no hace falta remontarse al pacto Stalin-Hitler: los franquistas, incluso ya fallecido Franco, admiraban el Chile de Pinochet pero la economía franquista se asemejó más a la castrista comunista de Cuba que a la del dictador chileno que, siguiendo consejos de la liberal Escuela de Chicago, privatizó las minas y hasta la gestión de las pensiones públicas, algo que jamás hubiera hecho Franco. Sólo hay que conocer un poco los hechos.

Y como ejemplo de politización podemos hablar del tema del desabastecimiento de productos básicos que sufre Venezuela en el que la mayoría echa las culpas de todo a Chávez y Maduro. Por supuesto que como gobernantes (elegidos en votaciones no con las garantías democráticas que tenemos en Europa –como por cierto pasa en la mayoría del mundo- pero con un innegable gran apoyo popular) son los máximos responsables de lo que pasa en su país y soy crítico con la mayoría de sus decisiones pero ¿es su ideología política la responsable del desabastecimiento? Quizás indirectamente pero el otro día hablé con un venezolano que, aun siendo antichavista, me confirmó lo que ya sospechaba: Maduro tiene muchos defectos y sus políticas también pero el desabastecimiento ocurre por la corrupción y eso es algo que ha existido en Venezuela siempre. Y en concreto este tema tiene mucho que ver con la divisa.

El cambio oficial del bolívar venezolano y el $ es de 6.40. Hay un cambio llamado Sicad que sirve para determinadas operaciones estratégicas con las que pagar a proveedores extranjeros, turistas venezolanos que quieren salir del país o los que desean comprar algunos productos por internet. Es muy difícil conseguir que lo permitan aplicar pero supone conseguir 1$ por unos 13 bolívares. Luego hay un cambio llamado Simadi por el que cualquiera (con un límite de 10 mil $ al año) puede comprar $ en Casas de Bolsa, bancos y Casas de Cambio. Ese cambio fluctúa mucho pero últimamente está en torno a los 200 bolívares por cada $. Por último está el mercado negro, el que no es oficial pero que todo el mundo usa, especialmente empresas que necesitan comprar productos del exterior y no consiguen las suficientes divisas por los conductos oficiales. Este está últimamente en torno a los 600.

Desde nuestra perspectiva esto es un sinsentido y seguramente con otras políticas menos equivocadas que las de Maduro se hubiera conseguido una mayor estabilidad cambiaria (como pasa en países cercanos como Chile, Colombia, Brasil, Perú etc.) pero no explica por sí solo por qué la situación económica venezolana ha empeorado tanto los últimos meses. El motivo fundamental fue la caída del precio del crudo, casi la única fuente de divisas que tiene el país. ¿Pero explica eso porqué hay desabastecimiento de productos básicos? Sí, por la corrupción. La corrupción existente a todos los niveles pero especialmente la de altos cargos de la administración que consiguen $ por el cambio oficial o por el del Sicad y en lugar de destinarlos a comprar papel higiénico por ejemplo o dárselos a la empresa que debería comprarlo, se dedican a venderlos en el mercado negro. El beneficio de comprar a 6.4 o a 13 y vender a 600 es demasiada tentación para muchos. Por supuesto podemos pensar que si gobernaran otros, dichos cargos estarían ocupados por otras personas que quizás fueran honestas o al menos, menos corruptas pero de nuevo entonces no es la cuestión un tema de ideología política sino de ética.

En cuanto a la actualidad, para mi la noticia de la semana es que se ha lanzado oficialmente el New Development Bank (NDB), también conocido como Brics Development Bank porque ha sido creado por los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y que es el segundo de los dos bancos de desarrollo (la idea es sobre todo financiar proyectos de infraestructuras) en cuya creación está participando China después del Asian Investment Infrastructure Bank (AIIB) como alternativas al Banco Mundial y al FMI dominados por países occidentales. Sin embargo, en los mercados, aparcado de momento –y sólo de momento- el tema griego porque se puso al día con el FMI y el BCE, la gran noticia estaba en el último tirón del Nasdaq con Amazon, Google y Facebook marcando máximos históricos y que llevaron a un comienzo de semana alcista en las bolsas. Los decepcionantes resultados –por la expectativa no porque no sean grandiosos- el martes por la noche de Apple frenaron la euforia dado su enorme peso (es con diferencia la primera compañía del mundo por capitalización bursátil). El € hizo un amago tanto de perder 1.08 como de superar 1.10 pero sigue estando en torno a 1.09 y las primas de riesgo han repuntado algo -tras la fuerte caída post-acuerdo griego- al ver las dificultades que enfrenta el mantener a Grecia dentro del € en el medio plazo. Las materias primas siguen en clara tendencia bajista y son todas: tanto el crudo como las “industriales” y “alimentarias” pasando por el oro y la plata.

Como representación gráfica, una imagen de la economía española que quizás le rompa el esquema a más de uno. Como veis, el empleo temporal en España no es consecuencia de la crisis ni mucho menos como tampoco lo es la excepcionalidad de su alto porcentaje respecto a la media eurozonera. Cuando empieza la crisis, el empleo temporal es el que más rápido se pierde como es natural (no renovación siempre es más barato que el despido pero también es porque en los sectores donde más trabajos se perdieron –construcción y servicios- es en los que más tasa de temporalidad hay) y es el que más recupera ahora que se están creando puestos de trabajo. Sin embargo, contra lo que yo mismo creía, el tanto por ciento de empleos temporales respecto al total es más bajo ahora que al comienzo de la actual legislatura:

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