Hace dos lunes se batieron dos récords de ventas más caras en subastas de una pintura y de una escultura: un cuadro de Picasso por 179 millones de $ (superando los 142 de 2013 pagados por uno de Francis Bacon) y una talla de Giacometi por 141 millones de $. Parece ser que en transacciones privadas esos números se han más que superado ya que se publicó hace unos meses que inversores de Qatar pagaron 300 millones de $ por una pintura de Gauguin. Que se estén viendo estas multimillonarias transacciones en estos tiempos no es casualidad y tiene mucho que ver con lo mismo que ha provocado emisiones de deuda en negativo o máximos históricos en bolsas:el exceso de liquidez generado por los bancos centrales. Para mi es tan irracional pagar tanto por poseer una obra de arte original como que Facebook tenga una capitalización bursátil de 225 mil millones de $.

Una vez más el dinero barato de los bancos centrales está montando burbujas en el precio de algunos activos que antes o después lamentaremos incluso si no hemos participado en ellas. En bolsa la que más llama la atención últimamente es la aparente repetición de la de las .com del 2000 al repetir el Nasdaq el nivel alcanzado entonces. Pero no son situaciones parecidas, el crash que ocurrió en el 2000 vino porque aquellas compañías ni ganaban suficiente dinero ni tenían expectativas reales a corto plazo de ganarlo como para justificar sus cotizaciones. En la actualidad el uso de internet, el comercio electrónico, las redes sociales etc. es muy superior y los dispositivos móviles no sólo se han popularizado, es que además se han convertido en plataformas para acceder a los servicios de la red. De hecho, si comparamos los principales miembros del Nasdaq de hace 15 años y de ahora (aunque la imagen es de hace 3 meses vale)  nos encontramos con un panorama bastante diferente:

El que hoy es el número uno entonces apenas valía 20 mil millones de $ de capitalización bursátil y no producía ninguno de los productos y aplicaciones que más dinero le hacen ganar ahora; el segundo, Microsoft, sigue siendo una gran compañía pero fue entonces una muy mala inversión en bolsa; Amazon, la tercera actual, vivió uno de los mayores descalabros bursátiles tras el crash del 2000 ya que el comercio en la red era anecdótico entonces pero desde sus mínimos ha supuesto una de las mejores apuestas en bolsa de este siglo. Facebook, como Tesla o Netflix, ni siquiera existían hace 15 años. Gilead Sciences sí pero nadie entonces podía imaginar que esta empresa, quizás el mayor símbolo junto a Amgen de la llamada burbuja de las biotecnológicas, iba a valer tanto en bolsa en la actualidad. Worldcom, que quebró en el 2002, ya no existe y Oracle compró Sun Microsystems y aun así no está entre las principales compañías del índice en la actualidad.

No me quiero explayar en este tema, sólo constatar que un mismo índice que marca lo mismo no es comparable si sus componentes principales son distintos y las circunstancias han cambiado tanto. Aun así, incluso si encontramos justificable la cotización de una compañía, la que sea, por su actividad actual, es evidente -lo acabamos de ver- que con el tiempo –y más en el mundo de la tecnología- los cambios son importantes y que incluso las que sobreviven manteniendo una cuota grande de mercado –es el caso de Microsoft- pueden no ser rentables para adquirir sus acciones. Viajemos al futuro y ya que hemos hablado del 2000 pensemos en el 2030; al fin y al cabo la bolsa es un mercado de expectativas. Viendo la evolución de los principales valores del 2000, ¿ es probable que en 2030 Apple siga teniendo la preponderancia que tiene ahora, no habrá surgido un sistema más popular que Windows o un buscador más útil que Google, seguro que Facebook no será sustituida por otra red social etc.? Por ejemplo, Google ha sabido reinventarse y ahora es mucho más que un buscador y se ha vuelto casi imprescindible y parece difícil que se le pueda sustituir en todas las facetas que cubre (aunque puede pasarle como a Microsoft, que siga ahí pero que no por eso sus acciones suban más de precio). No opino lo mismo de Apple o de Facebook que se pueden pasar de moda como le pasó a Nokia o a Myspace. Pero lo que es evidente es que todo lo relacionado con la tecnología tiene ahora más importancia que hace 15 años y se supone que menos de la que tendrá dentro de otros 15 por lo que, aunque estoy convencido que Wall Street está desde hace ya meses en una burbuja –que no decae, esta misma semana ha marcado nuevos máximos históricos-, no creo sea especialmente grave en el Nasdaq.

Las bolsas europeas están en otra dinámica y, como le ha pasado este año a la japonesa y la china, están recuperando algo del terreno perdido estos años respecto a Wall Street pero últimamente el rebote del crudo, del € y Grecia (el FMI, que parece quiere desligarse del tema y dejárselo en su totalidad a la UE, cree que la situación allí se ha deteriorado tanto que va a hacer falta más austeridad o una quita) frenaron su evolución las últimas semanas. Sin embargo, una vez más, salió BCE al rescate y este martes anunció que aumenta el programa de compras de deuda en mayo y junio frenando con ello el repunte de rentabilidades del último mes y rebajando el valor del € lo que gustó a unas bolsas que siguen viviendo, como el mercado del arte, de la liquidez inyectada por los bancos centrales. No aprendemos del pasado y ya nos lamentaremos. Por último, no quiero dejar de expresar mi sorpresa, una vez más, por el curioso orden de prioridades que suelen tener los políticos, de cualquier ideología y país, a la hora de gestionar el dinero público. Esta vez le toca el turno al gobierno de Tsiripas que tiene dificultades para poder pagar las pensiones y sufre de una situación financiera delicadísima pero que ha encontrado fondos para volver a poner en marcha a partir del lunes la Radio Televisión Pública griega….

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