8.192 alcaldes  67.641 concejales 1.090 diputados provinciales… todos esos cargos –a todas luces demasiado numerosos- serán elegidos el 24 de mayo en España y, como suele ocurrir con las elecciones locales, tendrán una notable incidencia en las próximas generales que se celebrarán en 6 meses. Pero quizás estas sean especialmente importantes porque pueden marcar una nueva tendencia prácticamente inédita en nuestro país: la existencia de 4 partidos que tengan más de un 15% de votos lo que en la práctica podría suponer el fin del bipartidismo al que estamos acostumbrados desde hace decenios. También conviene recordar que hay notables diferencias entre las municipales y las autonómicas aunque se celebren a la vez: por ejemplo, el PP en autonómicas debería tener un resultado mejor del que puede tener en generales ya que no hay elecciones en Euskadi y Cataluña donde tendrá suerte si es la quinta fuerza parlamentaria por lo que sería mejor para él extrapolar los resultados autonómicos que los municipales. Sin embargo, eso no pasa en el caso de Podemos que sólo se presenta en algunos ayuntamientos de forma no oficial pero que sí presenta candidaturas en todas las autonomías donde hay elecciones. Ciudadanos tampoco tiene estructura para optar a muchas de las alcaldías en liza.

Las encuestas auguran una fuerte caída de IU y UPyD y un fuerte trasvase de votos sobre todo del PSOE hacia Podemos y del PP hacia Ciudadanos si comparamos con las últimas elecciones de ámbito estatal, las europeas de hace un año. Pero más allá del resultado exacto en votos, concejalías y escaños, la sombra de la ingobernabilidad se puede cernir sobre muchas de las administraciones públicas españolas y eso puede ser preocupante. La Transición española tuvo éxito gracias a pactos que englobaron tendencias muy diferentes y sin embargo en la actualidad parece difícil que los partidos miren más por el bien común que por sus propios cálculos electorales. A falta de un compromiso para que gobierne el más votado o –algo para lo que estaría muy a favor como ya dije en mi libro no ahora que está tan de moda- una segunda vuelta al estilo francés para que todos los grupos se retraten ante el electorado apoyando a sólo dos candidatos, hay un miedo bastante razonado a que la cercanía de las generales retraiga las ganas de apoyar en la esfera local al rival. La indefinición ideológica con la que juegan los dos partidos emergentes (Podemos ha pasado de ultraizquierda a socialdemocracia y Ciudadanos tiene medidas que desbordan al PP por la derecha y al PSOE por la izquierda) no aportan claridad si bien parece que, en cálculos electoralistas, Podemos lo tiene más difícil (¿Cómo vender la guerra contra la casta pactando con ella?) que Ciudadanos que puede conseguir una imagen de formación centrista precisamente con acuerdos tanto con PSOE como con PP lo que los sitúa más cerca de “oler poder” aunque obtuviera menos votos.

En cualquier caso, e incluso si como pasó en Andalucía, siguen ganando PPPSOE por mayoría absoluta, estamos ante un nuevo panorama ilusionante pero peligroso porque si conduce a la ingobernabilidad –como está pasando en dicha comunidad autónoma- y cierne dudas sobre la inestabilidad del próximo gobierno de España tras las generales, podría llevar a la decepción. Esperemos no pase eso y los que elijamos estén a la altura y miren por el bien común. Como colofón, mi impresión es que los 4 grandes partidos podrían estar felices si los resultados se parecen a lo que dicen las encuestas: el PP porque a pesar de todos los casos de corrupción y el desgaste de gobernar sigue siendo el más votado, el PSOE porque a pesar de la nefasta 2ª legislatura de ZP su capacidad para poder pactar tanto con Ciudadanos como con Podemos –algo que no tiene el PP- podría acercar al poder a Pedro Sánchez, Ciudadanos porque tras 9 años de existencia pasó en pocos meses de ser considerado el hermano menor de UPyD a ser la clave de muchos gobiernos gracias a la brecha anti-bipartidista abierta por otro y por supuesto Podemos que se ha comido a IU y a parte del electorado del PSOE y de los desencantados de votar y que tendrá, aunque haya bajado mucho en intención de voto los últimos 6 meses, un resultado histórico para un partido tan joven.

Como imagen los resultados de una encuesta del Eurobarómetro que dice que España es el país de la UE donde menos gente cree que policía y autoridades luchan lo suficiente contra corrupción y blanqueo de dinero. Como pasa con el CIS cuando afirmamos mayoritariamente lo problemática que nos parece la corrupción, los españoles en las encuestas parecemos preocuparnos mucho por la honestidad de los que mandan algo que, a mi juicio, contrasta con cómo actuamos votando. A la hora de las urnas la limpieza financiera del partido a elegir queda por debajo del perfil del candidato de turno, de la percepción de la situación económica general o del miedo a que gane otra formación política que no sea de nuestro agrado..

En cuanto a los mercados, el viernes las bolsas maquillaron el mal comienzo de mayo y Wall Street se acerco a máximos históricos pero la preocupación se sigue centrando tanto en Grecia –cuya economía ha vuelto a la recesión por la parálisis y la incertidumbre provocada por la falta de un acuerdo con la UE- como en el fuerte repunte de las rentabilidades de la deuda (el bono alemán a 10 años ha pasado de cotizar al 0.07% de rentabilidad al 0.70% en pocas sesiones) que están enfriando la euforia en Europa. No obstante, las bolsas siguen manteniendo un –hasta ahora- buen tono, y eso que los datos macro de la Eurozona son más bien discretos pero la liquidez pesa más que cualquier motivo racional y más ahora que hay flujos saliendo de la renta fija. Por desgracia, sigue el rebote del €.

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