Continúo pasando la mayor parte del día simplemente sentado y pensando. Esto es algo muy infrecuente en los negocios americanos. Yo leo y pienso. Como paso más tiempo leyendo y pensando, tomo muchas menos decisiones impulsivas que el resto de los hombres de negocios. Lo hago porque me gusta este estilo de vida.

Actualmente está muy de moda el High Frecuency Trading que básicamente son unas sanguijuelas virtuales que aprovechan conexiones de alta velocidad para meterse entre compradores y vendedores y así sacar beneficio. En las antípodas de ese tipo de «inversión» (muy entrecomillado esto de inversion) tenemos el «Value Investing» que consiste en aprovechar las fluctuaciones a corto plazo de las cotizaciones para invertir a largo plazo.

Por imperfecciones del mercado (pánicos, modas, etc) hay momentos en los que ciertas empresas cotizan por debajo del valor que un comprador informado ofrecería por el 100% de una compañía. Warren Buffet, ha aplicado siempre criterios de “Value Investing” a sus inversiones, buscando negocios que él entienda, con perspectivas favorables a largo plazo, dirigidas por gente honesta y competente y, muy especialmente, que estén disponibles a precios atractivos. El precio atractivo de una acción es precisamente aquel que se encuentra por debajo de su Valor Intrínseco.

A fin de cuentas, el invertir es como el pescar, no por mucho moverte van a picar más peces. Entre pesca y pesca, el bueno de Warren escribe una carta a sus accionistas un documento que viene a ser la lección anual que todos los que tenemos unos ahorrillos deberíamos recibir.

El año pasado no fue un buen año para él, por ejemplo en los dos primeros días de Octubre su empresa perdió  2000 millones de dólares en las inversiones en IBM y Coca-Cola  pero eso para él es simplemente un mal día.

En su carta de este año (la número 50) ha hablado de otro de sus grandes errores, su inversión en el gigante de los supermercados Tesco, en Reino Unido. Según cuenta, perdió 678 millones de dólares. Ha lamentado sus movimientos lentos mientras la empresa se enfrentaba a cuestiones que ponían en entredicho su contabilidad. Báicamente Tesco había hecho un «Gowex» y reconoció públicamente que había inflado significativamente sus cuentas.

Como colofón, comentó a sus accionistas que su sucesor debería luchar contra el ABC de la decadencia de los negocios: la arrogancia, la burocracia y la complacencia

La lección es clara. Si a Warren Buffet, un tío que se tira meses e incluso años pensando en dónde invertir se la cuelan, a tí también. Y recuerda, huye de los arrogantes, es el principio de la decadencia.