Cada persona tiene sus propios motivos para votar a uno o a otro partido y son muy diversos, van desde la imagen del candidato (eso los publicistas lo saben muy bien) hasta el resultado de un debate en televisión… incluso me he encontrado con gente que tiene en cuenta la Guerra Civil de hace casi 1 siglo como argumento de peso. Pero en general podemos afirmar que lo que mueve a la mayoría hacia una opción es que le gusta el programa –o los titulares resumidos de él- que le presentan antes de las elecciones. Por supuesto hay excepciones: Aznar cumplió bastante el programa con el que fue elegido por mayoría absoluta en el 2000 y sin embargo su partido no ganó las elecciones en 2004 por temas ajenos a las promesas electorales. Sin embargo, creo que la actual desafección hacia el PP de millones de españoles que votaron a Rajoy en 2011 viene por incumplir sistemáticamente sus promesas: dijo que iba a regenerar la democracia en España, que iba a bajar impuestos, que no recortaría en educación y sanidad, que no iba a gastar dinero público en el sector financiero etc.

Con el PSOE de ZP pasó lo mismo y por eso aún hay mucha desconfianza hacia lo que pueda prometer Pedro Sánchez. Además, España es un país bastante descentralizado: se puede juzgar a PPPSOE por su comportamiento en ayuntamientos y comunidades autónomas durante años y el balance es bastante negativo. Es lógico que millones de españoles no quieran volver a confiar en ellos si bien hasta ahora muchos votaban a uno de los dos para que no ganara el otro ya que no parecía haber alternativa. Ese pensamiento ha hecho mucho daño a partidos que ofrecen algo diferente como IU, UPyD, Ciudadanos o grupos extraparlamentarios como Vox, PACMA, el Partido Liberal etc. Sin embargo, desde las últimas europeas ha aparecido una formación que sí parece –según las encuestas- ser una alternativa que pueda romper el bipartidismo: Podemos. La gran ventaja de esta formación –cuya estructura y organización asemejan más a una coalición de corrientes que a un partido político tradicional- es que ha calado la idea de que son un cambio y esa es una gran virtud en un país que está tan cansado de la situación actual. Yo también quiero un cambio: una nueva constitución aprobada por los españoles de hoy, una efectiva separación de poderes, una justa ley electoral, la eliminación del Senado y las diputaciones, un cambio de modelo económico, más castigos a la corrupción etc. No olvidemos que “el cambio” es una idea de márketing tan atractiva que incluso los tres partidos que más años han gobernado en España la han usado en sus slogans de campaña en algún momento:

Es evidente que quien quiere un cambio no debería votar a todos aquellos que han frivolizado con ello y han mantenido durante décadas el sistema sin transformar los graves errores que tiene pero a la vez, es importante saber si otros son de fiar y cumplirán sus promesas (y si realmente queremos que las cumplan). Supongamos que nos creemos que Podemos va a hacer lo que dice -en economía, que es nuestro tema- que va a hacer –resumidamente- a día de hoy (si bien estoy convencido que cuando lleguen las elecciones generales  el programa no será tan “radical”): trabajaremos menos horas (35 a la semana), menos años (nos jubilaremos a los 60), habrá una renta básica universal, el salario mínimo subirá bastante y en base a él habrá un salario máximo, seleccionarán algunas deudas –públicas y privadas- para no pagarlas, una política fiscal confiscatoria para rentas altas y grandes patrimonios, nacionalización de empresas de servicios estratégicos, y transformarán el BCE para que financie los gastos de cada gobierno. Supongamos que Podemos no es como los demás y hace estas promesas con el propósito de cumplirlas y valoremos si ese cambio es factible y si es mejor que la situación actual:

La reducción de la jornada laboral –aunque fracasó en Francia- es una iniciativa posible pero jubilarnos antes con tan poca población ocupada no parece sea financiable en estos momentos: actualmente sólo trabaja un tercio de toda la población y con una esperanza de vida en ascenso y un paro juvenil tan alto, estamos hablando de que alguien que encuentre trabajo a los 30 años y viva hasta los 90 –sin irse al paro en ningún momento- si se jubila a los 60 habrá trabajado sólo una tercera parte de su tiempo de vida. Resumiendo: el sistema debería sostenerse con sólo un tercio de la población trabajando y sólo durante un tercio de su vida (y además menos horas a la semana). Es de esperar que aumente el número de ocupados pero también lo es que por tendencia demográfica haya menos jóvenes y más ancianos. Por lo tanto, no parece que sea factible. Tampoco la renta básica universal que no sólo carece de fondos para ser financiada, además provocaría que a mucha gente le interesara más no trabajar que hacerlo -lo que hundiría la productividad y los ingresos públicos- o a hacerlo pero en negro.

Que suba el salario mínimo es un arma de doble filo porque quien crea empleo en este país y quien va a pagar ese salario mínimo (raramente las instituciones públicas pagan tan poco) es un empresario y si por ley tiene la obligación de pagar más a un empleado de baja cualificación es muy probable que entonces o no le contrate o le contrate por menos horas o directamente lo haga en B pero al menos sí es una medida factible. Lo que es más complicado es lo del salario máximo. Lo vemos con un ejemplo futbolero: si Ronaldo como empleado del Real Madrid debe ganar en proporción a lo que gana el taquillero del Bernabéu, se irá a emplearse a otro país –como haríamos cualquiera de nosotros en su situación- para obtener un mejor salario. Del mismo modo, los mejores profesionales de todos los ámbitos abandonarán España o sus empresas -para retenerlos- les proporcionarán otro tipo de pagos fiscalmente opacos. Así pues, no sé si será factible pero es una medida que sería contraproducente ya que hasta en China han descubierto –y teóricamente los que mandan sigue siendo comunistas- que poner límites a la ambición personal va en contra de la productividad global y están encantados con el aumento del número de millonarios. Si Bill Gates o Steve Jobs se hubieran visto obligados a no ganar más dinero a partir de determinada cifra, seguramente esta web no existiría porque sin sus ganas de ganar más hubieran detenido su trabajo y probablemente no se hubieran popularizado tan rápido ni los ordenadores ni los dispositivos móviles. También dicen de poner grandes impuestos a los patrimonios pero no explica cómo hacer que éstos no se vayan: es fácil de entender -porque puede que la mayoría de nosotros lo hiciéramos-, que si alguien con un patrimonio importante cree que va a gobernar alguien que va a confiscarle gran parte del mismo, lo traslade fuera de España. Ni siquiera los EUA con todo su poder pueden evitar esto. Por lo tanto, aunque la medida fuera factible, perderíamos riqueza.

Lo de las deudas ya lo he explicado más de una vez, hay una parte de su propuesta que es imposible: la deuda pública ya está emitida y repartida, no se puede dejar de pagar una parte aunque se considere “ilegítima” porque no se puede diferenciar de la “legítima”, se puede dejar de pagar la deuda externa o se puede dejar de pagar a un proveedor pero la deuda de las administraciones públicas no se puede fraccionar, es la que es en un conjunto. En cualquier caso, toda quita de deuda unilateral propiciará que nos exijan más intereses para comprar nueva deuda… si es que nos la compran. Es decir, esto nos llevaría a una quiebra y puede que alguien piense que una quiebra dejaría las cuentas en cero y sería como empezar de nuevo pero eso no es así: primero que hay muchos inversores nacionales (empezando por el fondo de pensiones de la Seguridad Social) que se arruinarían, toda la banca quebraría con lo que difícilmente nuestros ahorros estarían a salvo, nuestras empresas se quedarían sin financiación por lo que aumentaría el paro y además, eso obligaría al gobierno de turno a gobernar sin déficit ya que no podría financiar el descuadre con deuda como se hace hasta ahora. Eso a mi me suena fenomenal pero ¿cómo entonces se podrán financiar todas las medidas anteriores como la jubilación a los 60 años o la renta básica universal?

Lo de volver al franquismo y nacionalizar empresas es factible pero si se quiere hacer legalmente habrá que pagar indemnizaciones a sus dueños –por ejemplo, a todos los accionistas de Iberdrola- y asumir las deudas que estas empresas tengan por lo que el beneficio –al menos a corto/medio plazo- no existiría, y si no se hace legalmente la inseguridad jurídica que se formaría provocaría una fuga de capitales que tampoco sería beneficiosa. Como yo no confío en la gestión política de nada –ahí tenemos el caso de las cajas de ahorros o de TVE- tampoco creo que fuera una idea rentable a largo plazo y además, si un cliente no paga su cuota a  una empresa eléctrica, aunque sea pública, no le ofrecerá servicio, igual que la Caja Postal ejecutaba desahucios contra los que no pagaban su hipoteca a pesar de su titularidad pública por lo que al final para el cliente de estas compañías no va a haber diferencias. Por último, lo de reformar BCE es aún menos factible primero porque no depende de España y segundo, porque si ha cumplido algo de todo lo anterior, probablemente España ya no seguiría en el €. En cualquier caso el mito de que un banco central que crea dinero de la nada y financia con ello los gastos de los gobiernos es la solución a todos los males es eso, un mito ya que si fuera verdad Argentina sería el país más rico del mundo.

Por lo tanto, bajo mi punto de vista, si Podemos tiene un programa similar a lo ya dicho para las próximas elecciones y tiene intención de cumplirlo, el cambio será a peor y si las encuestas indican que pueden gobernar, el impacto negativo sobre nuestra economía se notaría desde meses antes. Sin embargo, la existencia de Podemos creo está resultando positiva porque va a obligar a los dirigentes actuales –creo ya lo está haciendo- a esforzarse más para demostrar que el actual sistema es viable y a, por ejemplo, luchar más contra la corrupción, pecado en el que Podemos no ha tenido ni tiempo ni oportunidad de caer. Seguramente los que actualmente gobiernan –en ayuntamientos, CC.AA. y gobierno central- lo hagan para evitar una sangría de votos mayor pero el caso es que lo hagan. El comunismo fracasó como sistema de gobierno en Europa del Este pero su existencia como amenaza ideológica creo fue positiva para los avances sociales que hubo en la Europa Occidental de la “Guerra Fría” y del mismo modo la demagogia del discurso de Podemos puede, irónicamente, influir positivamente. Para mi lo ideal sería que surgieran nuevas alternativas con propuestas reformadoras y realistas que nos hagan olvidar a PPPSOE pero incluso si al final acabamos con una situación post-electoral sin mayorías -como indicará el próximo barómetro de intención de voto del CIS- y ello obligara al PP y al PSOE a tener que gobernar juntos y demostrar su valía sin echarse mutuamente la culpa de todo, ello sería gracias a Podemos. En ese sentido, la irrupción de este grupo y el fuerte apoyo popular que ha conseguido en tan poco tiempo puede ayudar a una profunda renovación –tan necesaria- del sistema nacido en la Transición.