Como en el caso de los dirigentes políticos, los graves errores en la valoración de la situación económica y financiera antes de la crisis no fueron, como parece razonable, seguidos de una cascada de dimisiones en otros ámbitos. Bernanke, mano derecha de Greenspan durante años -y por tanto cómplice de su gestión-, fue incapaz de valorar el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y de detectar los riesgos de la industria financiera norteamericana y sin embargo, no fue discutido en 2008 y fue reelegido en 2010 a instancias de Obama,  como antes fue nombrado a instancias de Bush, con un amplio apoyo del mundo financiero. En esos meses, como hizo también en su segundo mandato, se inclinó por una política muy agresiva por lo poco ortodoxa: bajó los tipos de interés al mínimo ya a finales de 2008 –recordemos que Trichet incomprensiblemente los subió en julio de aquel año porque repuntó el precio del crudo- y empezó unos programas –denominados QE- por los que la FED compraba activos. El primer programa –como los demás- buscaba inyectar liquidez a los bancos pero centrándose en un primer momento (noviembre 2008) en adquirir aquellos activos de los balances de los bancos que, debido a la crisis, eran más ilíquidos como todos los relacionados con el sector hipotecario; en marzo de 2009 se amplió el volumen del programa incluyendo más deuda bancaria. Fue un rotundo éxito: no sólo ayudó a la salud de la banca más expuesta al riesgo inmobiliario –probablemente salvando a la mayoría de la quiebra-, rebajó la rentabilidad de la deuda, propició el gigantesco rebote bursátil iniciado en marzo de 2009 y seguramente influyó en la salida “oficial” de la crisis económica en los EUA (junio de 2009). Además, el momento económico era tan grave y la situación de los bancos tan delicada, que dicha inyección de liquidez no salió del circuito financiero y por lo tanto no generó inflación. Yo tengo que reconocer que era muy escéptico pero es indudable que, viendo sus resultados, la QE1 fue muy positiva.

Un inciso sobre las QE: que un banco central amplíe la base monetaria inyectando dinero a la economía de la nada sería imprimir dinero pero no es este el caso aunque se le parezca mucho: cuando la FED compra activos a cambio de dinero lo que hace es traer al presente un dinero del futuro puesto que convierte un compromiso de liquidez a futuro (la deuda) en una realidad presente. La FED no financia el gasto gubernamental directamente puesto que éste se financia con deuda y es la banca comercial la que la adquiere y por lo tanto suministra fondos al estado. El que luego la FED compre activos de la banca entre los que está la deuda pública es muy beneficioso para el Tesoro porque rebaja los intereses (por ley de oferta y demanda, al haber más dinero, hay más interés en adquirir activos) pero su influencia es indirecta. Es evidente que las QE animan al riesgo y pueden tener malas consecuencias: los estados saben que pueden emitir más deuda a menor coste, los bancos que pueden comprar más activos (tanto renta fija como variable) con mayor expectativa de beneficio lo que les desincentiva de otorgar créditos y, como es fácil acostumbrarse a esos flujos de liquidez, su fin puede ser traumático, especialmente para los mercados financieros. Es por ello que las políticas expansivas tan agresivas deberían ser algo excepcional en lugar de convertirse en algo habitual como lleva pasando los últimos 6 años.

El mayor problema de la QE1 fue precisamente su éxito ya que su final tuvo consecuencias negativas (reflejadas por ejemplo en una caída de Wall Street del 20% en 3 meses en 2010) por lo que la FED tuvo que iniciar una segunda que incluía compras de deuda del Tesoro. De nuevo su fin provocó un terremoto en las bolsas, esta vez en el segundo semestre de 2011. Aunque en teoría la FED argumenta que sus decisiones obedecen únicamente a factores económicos y a la salud del sistema financiero, tras el fin de la QE2, Bernanke ofreció a finales de 2011 un nuevo programa que era claramente más una ayuda directa a las cuentas públicas norteamericanas que a los bancos (beneficiados también pero indirectamente al revalorizarse sus carteras de bonos) y que también fue exitoso para ese objetivo. En ese momento el Tesoro estaba emitiendo más deuda que en toda su historia y en agosto la agencia calificadora Standard & Poors había rebajado un escalón el raítng soberano perdiendo su máxima calificación de Triple A. Fue la llamada “operación twist” por la que la FED compraba deuda de largo plazo –desde el 6 al 30 años- y vendía el mismo importe de deuda a corto plazo –inferior a 3 años-, reduciendo con ello los intereses a pagar a mínimos históricos.  Esta medida tampoco era inflacionista puesto que, a pesar del desfase de fechas, el dinero comprado y vendido era el mismo. Finalmente, en septiembre de 2012, sin un motivo concreto, la FED “echó el resto” y decidió anunciar compras de deuda mensuales (cuyo volumen aumentó cuando finalizó la operación twist) hasta que la tasa de paro no bajara de cierto nivel, se la denominó QE3 o “QE infinita” si bien este último término resultó ser erróneo ya que a partir de finales de 2013 fueron reduciéndose las compras –el “tápering”- y ya con Yellen –sucesora de Bernanke- al mando, está próxima a finalizar.

BCE tiene unos estatutos que sólo los políticos pueden cambiar y en ellos dice que su objetivo es controlar la inflación y promover el buen funcionamiento de la infraestructura del mercado financiero, es decir, apoyar a la banca. El crecimiento o el paro no son competencias suyas y tampoco puede financiar directamente a estados, algo que indirectamente ya ha hecho. Son los políticos los que pueden ampliar las competencias de BCE, es injusto pedir a BCE que haga más de lo que ha hecho. Aun así, se le pide que haga una QE similar a la de la FED. Caso de que pudiera hacerlo, hay muchas dudas sobre la efectividad que pudiera tener. Las QE tienen sentido cuando ya no se pueden bajar más los tipos de interés oficiales y gracias a ellas se pueden rebajar los tipos de interés de largo plazo (los de la deuda) e impulsar de ese modo el crédito de largo plazo. En la Eurozona ya ha sucedido esa rebaja y nada ha cambiado, los bancos siguen sin inyectar dinero en la economía real, no es un problema de tipos de interés sino de falta de confianza por los altos ratios de morosidad y las malas perspectivas económicas. Pensar que porque la rentabilidad del bono español se rebaje aún más los bancos van a conceder más préstamos no es muy realista. Creo que hay un exceso de política monetaria y de fe en ella y una falta de auténtica política económica.

En cualquier caso, ese es el puzzle actual de los mercados financieros: más medidas de BCE serían alcistas para las bolsas, y bajistas para el € y la rentabilidad de la deuda. Sin embargo, el fin del manguerazo de liquidez de la FED es bajista para bolsa y alcista para los tipos de interés de la deuda… curiosamente también es alcista para el $ lo que coincide con un € más débil y de ahí que el €/$ haya bajado tanto los últimos meses a pesar del rebote de octubre. Hablando de rebotes, eso es lo que han intentado las bolsas esta semana tras el descalabro de la anterior: rebotar. Lo intentaron con la ayuda de algunos buenos resultados bancarios en los EUA pero no ha sido posible y aumentan los índices que entran en territorio negativo de rentabilidad en 2014 aunque parece cerraremos la semana -en la que se han vivido momentos de pánico- lejos de los mínimos del jueves. Hay un gran cambio de sentimiento cuando no hace ni un mes el S&P500 marcó máximos históricos y es que hay muchos motivos para desconfiar de la bolsa: Grecia -¡otra vez!-, Ucrania, el ISIS, los problemas de crecimiento en la Eurozona, la recesión rusa y brasileña, el ébola… y seguro me dejo algunos más pero el fin –al parecer definitivo- de las QE´s es para mi el principal riesgo. No sólo Wall Street es la principal bolsa del mundo, es también la que más dopada está hasta tal punto que ayer un miembro de la FED -Bullard- insinuó que se retrasaría el fin de la QE y los índices pegaron un tirón al alza. Y es que incluso en estos años de tanta tendencia alcista cada vez que se han detenido las políticas ultra-expansionistas de la FED (fin de la QE1 y QE2) ha habido desplomes del 20%:

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