El Capital Riesgo es el típico concepto que se autodefine y quizás por culpa de ello no solemos investigar mucho sobre lo que es, porque a fin de cuentas capital riesgo es eso, capital riesgo… y ya está.

Cualquier concepto que se aplique a la economía suele ser más complicado de lo que parece y si además lo aplicamos a la economía del siglo XXI la cosa se vuelve muy sosfisticada, así que hoy, de la mano de nuestro blog de bolsa, vamos a entrar algo en detalle sobre este concepto.

La actividad de Capital Riesgo o Venture Capital nace en el siglo pasado a través de las sociedades y fondos de capital riesgo tienen como objetivo facilitar la financiación de empresas pequeñas o start up durante un periodo de medio o largo plazo, que destaquen por alguna innovación o alguna tecnología en particular que pueda suponer la base de un gran crecimiento de la compañía. Normalmente estas empresas suelen tener problemas para acceder a las fuentes de financiación por el elevado riesgo que conlleva esta actividad pero las entidades de capital riesgo no esperan ningún beneficio o dividendo a corto plazo, más bien esperan obtener una rentabilidad en el capital a través en el momento de realizar la desinversión o la venta de la participación. La intervención de estos inversores permite desarrollar la actividad de la empresa con amplios recursos financieros sin la dependencia de un abultado endeudamiento. Dentro del entorno del Capital Riesgo encontraríamos la figura de los Business Angels, que son empresarios, directivos de amplia experiencia que no sólo se dedican a la aportación del capital, sino que ponen a su disposición su red de contactos y experiencia personal para guiar la empresa en su fase inicial.

La existencia de bolsas de valores facilita el acceso de los inversores a estos proyectos por la liquidez que éstos presentan a diferencia de los mercados tradicionales y permiten acortar la distancia entre los promotores de proyectos arriesgados con los ahorradores que busquen un plus de rentabilidad en sus carteras de inversión. De este modo, podemos encontrar en España el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), como principal bolsa de valores en la que se reúnen empresas de baja capitalización que buscan expandirse y cuentan con un “proveedor de liquidez” que tiene como misión buscar la contrapartida para establecer la cotización o el precio de las acciones. El MAB en concreto está promovido por Bolsas y Mercados Españoles (BME) y supervisado bajo la tutela de la CMNV.

Dejando de lado la iniciativa privada, en el sector público español también podemos encontrar actividades de capital riesgo, como son  las Sociedades de Desarrollo  Regional (SODIS), el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y la Empresa Nacional de Innovación (ENINSA). Al mismo tiempo, podemos encontrar diferentes sociedades de capital riesgo creadas específicamente por las autonomías y las diferentes localidades.

Evolución de 2013 del Capital Riesgo en España

Según el informe de webcapitalriesgo, La inversión total de Venture Capital (inversión en empresas en etapa semilla o arranque), que incluye tanto la realizada por las entidades nacionales e internacionales que operan en España, fondos públicos y demás business angels, ascendió en 2013  a 291,3 millones de euros, repartidos en un total de 1.275 operaciones durante el periodo. Con referencia al año 2012, hay una ligera caída del 1,6% desde los 286 millones de euros anteriores.

A finales de 2013, 176 inversores tenían al menos una empresa en fase semilla o arranque, de estas 142 se clasifican como Entidades de Capital Riesgo (nacionales e internanionales), 32 son agrupaciones Business Angels y Aceledarodas e Incubadoras, a los que se añadiría a CDTI y ENISA.

A nivel personal, hace algo más de un año creé con unos amiguetes una pequeña empresa de capital de riesgo, Civeta Investment y es muy temprano para sacar conclusiones (estas inversiones requieren su periodo de maduración) pero de momento me ha servido para conocer multitud de proyectos y darme cuenta del enorme talento que tenemos en España que en muchos casos está condenado al fracaso por falta de financiación. En este entorno las empresas de capital de riesgo en España son una gota en el mar de la liquidez pero al menos, con un goteo constante.