Stanislav Yevgráfovich Petrov es un desconocido para la mayoría pero es –nació en 1939 y que yo sepa no ha muerto- un gran héroe ya que salvó a la Humanidad o al menos a más millones de personas en menos tiempo que probablemente nadie en el mundo. Y lo hizo gracias a fiarse de su intuición antes que de sus órdenes, es decir, por ser un mal militar. Su misión en 1983, desde un búnker donde se coordinaba la defensa aeroespacial, era alertar de cualquier aviso de ataque para que se iniciara la respuesta nuclear soviética. La guerra fría estaba en uno de sus momentos más álgidos ya que 25 días antes un avión surcoreano con decenas de estadounidenses –venía de Nueva York tras haber hecho una escala en Alaska- se desvió de su ruta entrando –se supone que por error- en espacio aéreo soviético y fue derribado falleciendo los 240 pasajeros y los 29 tripulantes. Esto provocó una subida de la tensión entre las dos grandes potencias.

Esto pasó el 1 de septiembre y a las 00.14 horas del 26 de septiembre de 1983 un satélite espía soviético avisó que un misil norteamericano impactaría en la URSS en 20 minutos. El teniente coronel Petrov vio la alerta y sencillamente no se la creyó, dedujo que sería un error pues no le encontraba sentido a que los EUA iniciaran la guerra con un solo misil. Al poco rato, la señal decía que 4 misiles más habían sido lanzados. Le siguieron pareciendo pocos y no alertó achacándolo a un error. Su respuesta textual cuando le preguntaron –años después ya que en ese momento se silenció el incidente- fue esa: “La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles”. Su acción fue castigada por sus superiores en la URSS con un cargo inferior. Y si bien en 2006 fue homenajeado en las Naciones Unidas en Nueva York, él nunca le dio importancia a lo que hizo. Posiblemente otro soldado más disciplinado hubiera avisado a su centro de mando y lo más probable es que éstos hubieran respondido con un contra-ataque habiéndose iniciado entonces una guerra nuclear de imprevisibles consecuencias.

Décadas después de aquel suceso y cuando creíamos que el enemigo era el terrorismo islámico o algún país pequeño como Corea del Norte, vuelve a haber tensión entre Occidente y Rusia. Ya no hay motivos ideológicos, el conflicto es puro nacionalismo: Rusia nunca ha renunciado a recuperar territorios que durante décadas formaron parte de la URSS y utiliza su fuerte poderío militar y sus recursos naturales para conseguir sus objetivos aprovechando la excusa de la torpeza con la que el otro bando ha tratado el conflicto interno ucraniano. Ahora Europa teme por el suministro de gas durante el frío invierno a la vez que intenta mostrarse fuerte para apoyar la integridad de las actuales fronteras perjudicando con esa actitud tanto a la economía rusa como a la frágil economía de la €zona. Es la misma paradoja del conflicto nuclear: todos pierden –y especialmente los ucranianos-, el riesgo de tanta tensión es altísimo pero nadie quiere echar su brazo a torcer. Mientras, la opinión pública se polariza y el impacto de esta “guerra fría” ya se está notando en los datos macro.

Alguno dirá que a qué viene comentar de Ucrania hoy cuando, como tantos otros conflictos, ha pasado un poco de moda pero primero, el tema sigue ahí aunque los medios ya no lo nombren tanto y segundo, del tema de más actualidad -el resultado del referéndum escocés de ayer- mientras escribo esto desconozco el desenlace por lo que poco puedo comentar. Tan sólo decir que aunque haya ganado el sí a la independencia, aún queda mucho por negociar y el proceso será largo al igual que si ha ganado el no, no tardará en repetirse la votación dentro de unos años por lo que nada estará definitivamente resuelto. Por otra parte, si Escocia elige separarse Reino Unido en teoría aumentarían las posibilidades de que este país abandone la UE ya que ingleses y galeses son menos proclives a la UE que los escoceses aunque hay quien cree que es al revés, Reino unido no abandonará la UE para así poder vetar la entrada de Escocia… quién sabe.

En cualquier caso, mi apuesta es que Escocia seguirá dentro de Reino Unido (si no fuera así el Ibex sería el más afectado), hoy continuarán las subidas de la bolsa a costa de ese resultado pero que la próxima semana habrá caídas. De lo que yo –o quien sea- especule acerca del futuro a lo que luego pase realmente ya se sabe que suele haber diferencia, es más fácil contar lo ya pasado: el viernes se perdieron soportes de corto plazo que presagiaban una semana de cesiones bursátiles pero la fortaleza de Wall Street el martes calmó los nervios y  la influencia alcista de los vencimientos trimestrales de futuros de hoy también se ha notado así como el discurso de Yellen del miércoles que llevó a nuevos máximos históricos al Dow Jones y al S&P500. Algo en lo que sí acerté es cuando el viernes pasado dudé que la medida estrella del BCE anunciada en junio –las TLRO, nuevas y muy baratas subastas de liquidez del BCE- fuera a tener mucho éxito ante los tipos negativos en el corto plazo. De hecho, el BCE ha puesto hasta 400.000 millones de euros a disposición de los bancos europeos y han solicitado sólo 82.602 (repartidos entre 255 entidades).
Como imagen os traigo este gráfico elaborado por Perpe sobre la evolución de la economía sumergida en España (según Gestha)

 

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