Cuando nos imaginamos a un inversor de Wall Street, solemos pensar un treintañero estresado y bien vestido. Cuando buscamos a un megainversor de éxito (por ejemplo Warren Buffet) solemos encontrarnos con alguien mayor, con actitud relajada y con ropa pasada de moda. Probablemente estos últimos hayan tenido una juventud como los primeros pero el tiempo y el éxito les ha cambiado ¿por qué?.

El otro día en el Telegraph entrevistaron a Irving Kahn un inversor de 108 años que sigue trabajando 3 días a la semana y ha sobrevivido a las grandes crisis financieras modernas. Veamos que podemos aprender de él.

Diferencias enre el crack del 29 y la crisis de ahora

En el crack del 29 Kahn viendo el entusiasmo que había por ciertas compañías en bolsa decidió apostar contra ellas (vender acciones prestadas) en su caso, una empresa minera. Poco después duplicó su inversión.

La crisis de 1929 fue precedida por una burbuja inmobiliaria como la de ahora, pero también había muchas diferencias. Muchas personas arriesgaron demasiado ya que invertían dinero prestado en acciones que fueron liquidadas.

Tampoco hubo protección legal y apenas estaba regulado el mercado de valores. Antes de esta útima crisis todo el mundo podía intuir que el sistema tenía ciertas deficiencias pero al menos menos había algunas protecciones. En los años veinte no había nada de nada. Cuando la depresión golpeó, había inmensas colas de gente esperando comida y familias sin hogar en Central Park con ninguna parte a donde ir.

Invertir con cabeza

Treas los primeros éxitos del Sr. Kahn en el arriesgado negocio de las ventas al descubierto, su enfoque cambió al de la búsqueda de empresas sólidas que estuviesen infravaloradas por el mercado.

Invertió de una manera conservadora evitando el apalancamiento. Como comenta en la entrevista «Vivir un estilo de vida modesto no duele»

En los años treinta Ben Graham y otros desarrollaron el «Value investing» (comprar valores a un precio bajo, determinado conforme a un Análisis fundamental), que ha sido el centro de su inversión desde entonces. Pasó de especular a invertir

Durante la Gran Depresión,  pudo encontrar acciones que cotizaban con enormes descuentos. Aprendió de Ben Graham que se podía examinar los estados financieros para encontrar acciones que eran una «venta de dólares por 50 centavos». Vamos, que en ciertos momentos (especialmente en las crisis) es posible encontrar duros a cuatro pesetas (y también muchos duros a diez pesetas…)

Actualmente sigue con el mismo enfoque, lo único necesario es un buen análisis y mucha paciencia. Si el mercado está demasiado caro, el inversor debe estar dispuesto a esperar. Siempre hay buenas empresas que son demasiado caras. Un inversior disciplinado las evita. Como Warren Buffett dice, un buen inversor  tiene el temperamento opuesto al que prevalece en el mercado.

Los inversores deben recordar que su primer trabajo es el de preservar su capital. Y una vez lo hayan asumido pueden acercarse al segundo trabajo, buscando un retorno sobre el capital

El mercado hoy

Incluso hoy, en el que el mercado está dominado por el trading de alta frecuencia sus argumentos no han cambiado. Su objetivo siempre ha sido buscar retornos razonables durante un período muy largo de tiempo.

Actualmente es más fácil invertir en buenas empresas, tenemos muchos más medios para analizar la compañías y la informacion fluye mejor pero hay que tener la disciplina y el temperamento para resistir los  impulsos. Los seres humanos tienen precisamente los instintos equivocadas cuando se trata de los mercados. Si uno reconoce esto, puede resistir la tentación de comprar en un rally y vender en un declive.