Hace treinta y cuatro años sacaron unos juguetes en Japón llamados Microman y Diaclone que lograron un gran éxito al hacer coches se podían convertir en robots. Cuatro años después, en 1984, la multinacional americana  Hasbro adquiere los derechos y decide crear un commic y una serie de televisón ubicada dentro del universo Marvel que finalmente da el salto en 2007 a la gran pantalla de la mano de Spielberg como productor. La cinta fue la película más taquillera de aquél año con lo que no tardaron en llegar las secuelas, igual de rentables.

Este fn de semana ha llegado a las pantallas española la cuarta parte que hasta el momento ha recaudado más de 1.000 millones de dólares convirtiéndose en la película más taquillera de la historia en China.

Independientemente de si te gustan o no los robots que se convierten en otras cosas, podemos sacar varias interesantes conclusiones de esta películas.

Puedes escribir sobre lo que no sabes

Y este es el caso, no he visto Transformer 4 y aquí estoy escribiendo un artículo sobre ella (aunque sí he leído otro artículo en el que me he inspirado bastante). Es algo demasiado común y dañino en la prensa e Internet. En el caso del cine el daño puede ser menor ya que como mucho pierdes el precio de la entrada, las palomitas y para esta peli, 166 minutos de tu vida. Pero en economía los daños son mucho, mayores, visto en retrospectiva el caso Gowex es un claro ejemplo, se han escrito cientos de recomendaciones sobre una empresa de la que en el fondo nadie sabía nada. Por no hablar de los cientos de libros que nos ha traído la crisis, esa de la que nadie avisó pero todo el mundo analizó a posteriori.

La honradez vende

Transformers 4 es una peli honrada. Es la cuarta entrega de los transformers. Ni más ni menos. Si no te gusta, no irás a verla y si te gusta harás cola para  ir al estreno. Ha encontrado su nicho y lo mima, nadie hablará mal de ella por no dar lo que prometía o por prestar al error, sabes que va de unos robots enormes que se convierten en otras cosas. Eso hoy en día es complicado de obtener, se tiende a querer ampliar demasiado el mercado ofreciendo promesas que no se cumplen y claro, luego vienen las quejas….

No muerdas la mano que te da de comer

Megan Fox, la protagonista femenina de la primera y segunda parte, dijo que  el director Michael Bay era como Hitler, afirmando que era imposible dialogar con él. Steven Spielberg, productor de la saga y muy concienciado con el tema del holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial hizo una llamada y a las pocas horas Michael Bay ya estaba buscando sustituta para Megan Fox. La semana pasada hemos visto también como Penélope Cruz ha tenido que rectificar sus palabras sobre el conflicto Israelí-Palestino, lo cual la he llevado a ser nombrada «Tonta de la semana» por la cadena FOX. Este tema es muy espinoso, pero si sabes que tu negocio está manejado por un certo colectivo, lo mejor es que no te metas con él.

El dinero lo manejan las máquinas.

Los protagonistas de la peli son máquinas. Robots muy currados hechos por ordenador y el director Michael Bay es un genio trabajando con ordenadores.

En su libro «Average is over «, el economista Tyler Cowen escribe que en el futuro tendrán que responder a dos preguntas ¿Eres bueno en el trabajo con máquinas inteligentes o no? ¿Son tus habilidades un complemento a las habilidades de un ordenador? «

El caso de Michael Bay es un perfecto ejemplo de como complementar la creatividad humana con la potencia de una máquina. Esto ocurre también en el sector financiero. Los hedge funds más rentables se basan en el tranding de alta frecuencia en donde las máquinas toman las decisiones de vender y comprar. 

Si te llevas bien con las máquinas, tu futuro laboral está asegurado. Si no, estás jodido.

Nadie es imprescindible

Como hemos visto antes, a la protagonista femenina de las dos primeras partes la echaron por irse de la lengua. Y en esta cuarta parte cambian al protagonista masculino (Shia LaBeouf). En este caso, los robots son las estrellas y los humanos son prescindibles.

Esto tiene unas implicaciones económicas y sociales demoledoras. A medida que el capital se eleva en importancia, el trabajo pierde su poder de negociación.  Los beneficios empresariales crecen ya que la tecnología permite fabricar más con menos mano de obra y además, de momento, las máquinas no hacen huelgas.

Hay que pensar en China

Una de las razones por las que Transformers 4 dura 166 minutos es porque en realidad son dos películas: la primera es Transformers 4, una película destinada a dominar la taquilla estadounidense y la segunda es una película destinada a conquistar la taquilla china. Y así ha sido.

Cito una crítica de un usuario de filmaffinity:

China es un mercado en expansión, y a una velocidad de miedo. Y por si no lo sabéis esta saga es un éxito colosal en ese país. No es casual que esta película incluya tanta publicidad de la ciudad de Pekín (hasta hacen que Optimus hable en chino, en serio. (¿He dicho ya que esto es el colmo del capitalismo descarado?).

Una semi-redención excesivamente larga, con la que intentan solventar las carencias anteriores, pero que solo logra dejarnos un episodio más, decente eso sí, que vista la ultima hora (Batalla+Hong Kong+Pekín= 92 millones de estreno en China) es más un ejercicio de capitalismo descarado que de cine comercial de calidad, aunque suene paradójico.

Tenemos que acostumbrarnos a esto en el cine, a ver al gobierno chino como los buenos de la peli y a Hong Kong sustituyendo a New York como la ciudad amenazada.