Semana en la que se ha dado un paso más para acabar con la reorganización del sistema financiero español que, básicamente, ha consistido en que todos hayamos tenido que sanear una banca pública que acabará (cuando se complete la privatización de Bankia) en manos privadas. Mi postura ha sido clara desde 2008: yo hubiera preferido liquidar las entidades inviables garantizando los depósitos hasta el máximo legal garantizado. Sé que las consecuencias de eso podrían haber sido muy peligrosas pero en mi opinión un shock de corto plazo habría costado menos y hubiera garantizado un sistema financiero más seguro desde hace más tiempo. Nadie pude saber si estaba o no errado así que agua pasada no mueve molino. Mi segunda opción es que las ayudas a la banca fueran a cambio de condiciones muy estrictas. Tampoco podemos saber si esa medida era acertada ya que tanto PSOE como PP, ambos repitiendo que no habría fondos públicos para la banca, no dudaron en destinar nuestro dinero a su salvación sin exigir nada. Una vez desatado todo el desastre y descubiertos los pufos que se empeñaron en negar sólo quedaban como opciones las que expuse en enero del año pasado: básicamente vender cuanto antes o juntarlas todas y crear un gran banco público en torno a Bankia (aunque la intención sea privatizarla después) o la postura del gobierno: vender todo en cuanto pudieran excepto Bankia con la que se arriesgarían unos años más. Tampoco podemos saber aún si esas medidas son las mejores pero hay que reconocer que el gobierno ha cumplido su objetivo, algo que parecía poco probable cuando en mayo de 2012 estalló el escándalo Bankia que propició tener que pedir un rescate al resto de la €zona. ¿El coste? Pues sin saber aún cuanto perderemos con Bankia… un pastón. Sólo con esta última caja se han perdido unos 12 mil millones. Y falta por saber si la Sareb será rentable algún día.

De esta última operación se pueden extraer varias conclusiones y algunas difieren con algunos comentarios que he leído estos días:

En cuanto a la semana en los mercados, lo de siempre: el convencimiento de que el derribo de un avión comercial iba a tener el mismo mínimo efecto que han tenido otras amenazas geopolíticas los últimos tiempos, ha calmado los nervios que aparecieron en las bolsas europeas la semana pasada mientras Wall Street sigue en máximos históricos al calor de una buena temporada de presentación de resultados empresariales. Sí que es llamativo que por fin el €/$ haya perdido el importante soporte 1.35 lo que abre la puerta a la esperanza de un € más débil aunque no tendrá tiempo de influir en el PIB de este trimestre en el que se piensa habrá ralentización en la €zona (tendencia de la que se desmarcará, parece, España, cuyas cifras siguen mejorando a buen ritmo). Pero no son los datos macro y ni siquiera la complicada situación geopolítica global sino la situación de la banca europea la mayor preocupación para los inversores lo que, no obstante, no enfría el optimismo alcista. Aunque aún queda verano y sospecho faltan tormentas por caer en el corto plazo. Como imagen os traigo la evolución de la previsión de crecimiento del PIB global en 2014 y su clara tendencia bajista según pasa el tiempo y avanza el año…

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