Robert McNamara, el secretario de los EEUU en plena guerra fría, instaló diferentes sistemas de seguridad que el consideraba escenciales y estrictos para no lanzar misiles sin previa autorización, recientemente se han descalificado cierta documentación que revelaba que cualquier su sistema de seguridad había sido invalidado al usar la contraseña 00000000 que estuvo funcionando durante 20 años.

Así que estuvimos a sólo 8 ceros de la destrucción mutua asegurada y es que por entonces  estaba omnipresente la amenaza de la gran guerra la que dejaría a la tierra hecha un solar.

Ahora, la situación es muy distinta. Tenemos guerras por todos lados pero en general cualquier país desarrollado tiene cierta tranquilidad de saber que el campo de batalla será siempre en tierra ajena.

Este fin de semana en el Wall Street Journal comentaba que en contra de lo que pueda parecer, una mayor esperanza de paz puede afectar negativamente en la economía. Aquí no entramos en la eterna discusión de si las guerras son buenas para la economía si no sobre como afecta las expectativas de un mundo en conflicto.

Cierto es que la mayoría de los avances tecnológicos de los que disfrutamos ahora proceden de la investigación militar. El GPS, los satélites, la energía nuclear, la aviación moderna, los ordenadores… incluso Internet fue desarrollada para permitir las comunicaciones en caso de un ataque nuclear. Incluso lo que conocemos hoy como Silicon Valley fue impulsada por los contratos militares de la zona.

Desde el Imperio Romano a los Estados Unidos contemporáneos pasando por la Europa renacentista, en cada caso, hay buena evidencia de que el deseo de prepararse para la guerra estimuló la invención tecnológica y también trajo un mayor grado de orden social interno.

Parece como si el temor a la guerra llevase a los gobiernos a ser más eficientes, en donde los retrasos no son una opción y el acomodamiento no es una alternativa. Las cosas se hacen y punto,. Las prioridades se cambian y en general prima el bien común frente al individual.

Es importante destacar que lo que realmente mejoró la economía es la expectativa de guerra pero no la guerra en sí, de esto hablamos por aquí hace  casi 5 año. Un conflicto armado genera mucha demanda pero no genera poder de compra y ésto sólo lleva a una salida, el endeudamiento.

Tras leer el artículo del WSJ uno se siente algo desamparado ya que parece que los grandes avances sólo se ven impulsados por la guerra. Creo que ésta no es la principal causa, quizás deberiamos buscarla en la necesidad de hacer bien las cosas ya que si no se hacen adecuadamente, las consecuencias son dramáticas.

Y ese es el problema de nuestro sector público (señalando principalmente a la clase política) que si hacen algo mal, apenas hay consecuencias. ¿Os imaginais un caso de corrupción durante el proyecto Manhattan (el de la creación de la bomba atómica)? ¿Y alguna empresa sobornando durante el programa Apolo? … ¿Y durante la construcción del AVE?… No digo que se llegue al caso de Irán en el que recientemente ejecutaron al hombre más rico del país por fraude bancario, pero si al menos que alguno vaya a la cárcel…