El 2 de marzo de 2004  fue lanzada desde la Guayana Francesa  la sonda espacial Rosetta. Desde entonces ha completado cinco vueltas al Sol utilizando la gravedad de la Tierra y Marte para impulsarse hasta el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko,  para llevar a cabo la primera exploración que se realiza de uno de estos objetos  y así podernos hacer una idea de las condiciones físicas que reinaban en cuando se formó el sistema solar. En su viaje, para ahorrar energía, la sonda entró durante unos años en una especie de hibernación de la que ayer despertó un proceso que llevó varias horas, ya que el espacio está a muchos grados bajo cero.

Me imagino las comunicaciones con la sonda Rosetta, comenzarían desde la tierra con un «¿Que tal por el espacio exterior?» (escrito en el lenguaje en el que se escriben esas cosas) y devolvería algo así como un «System OK, 0 errors», seguramente sin tener la educación de preguntarnos que tal estamos por aquí. Muchas cosas han pasado en estos 10 años desde su marcha y creo que es un periodo de tiempo lo suficientemente significativo para ver cómo hemos cambiado desde entonces, ya que en una década se suelen dar grandes avances. Veamos un resumen de los  indicadores económicos más importantes a nivel nacional.

Paro:

PIB (crecimiento interanual):

Déficit público:

Deuda pública:

Prima de riesgo:

SMI:

Bolsa:

IVA (tipo general):

Tipos de Interés:

Además de los datos económicos nos encontramos  con otros aspectos difícilmente medibles como el  desánimo general y la falta de confianza en la economía y las instituciones.

Poco optimismo se pueden sacar de estos datos, hemos mejorado en dos factores, uno el Salario Mínimo Interprofesional (que no deja de ser un valor fijado por el gobierno) y la subida del IBEX que muestra una vez más lo alejado que está la bolsa de la realidad ciudadana. El resto son claramente peores, con valores muy similares a los que tuvo Japón en su década perdida.

Creo que en momentos de euforia (como para muchos miembros del gobierno es éste) conviene echar la vista atrás con las suficiente perspectiva y analizar cuánto hemos retrocedido realmente.

Si la sonda Rosetta nos preguntase que tal estamos, indudablemente le responderíamos que mal y lo peor es que seríamos incapaces de responderla cuándo estaremos mejor, quizás porque no hemos identificado bien las causas y mucho menos las soluciones.