“Satisfechos de la subasta no podemos estar cuando se inyectaron 9.000 millones de dinero público en Novagalicia y hemos recuperado 1.000 millones al venderlo a Banesco”, comentan fuentes de FROB. Y ahí queda todo: los técnicos que reflotaron la caja gallega pierden 8.000 millones de euros, lo explican con un powerpoint y aún habrá medallas por la venta realizada al grupo venezolano Banesco.

¿El compromiso de Banesco? No es pequeño, pero seguro que se modificará en el tiempo. Mantener la sede social, mantener oficinas y nivel de empleo (en dos o tres años veremos donde está este compromiso, eso sí, explicado con otro powerpoint) y dar una solución a los atrapados por las preferentes, que ya no saben qué hacer para que alguien les escuche y les devuelva su dinero. Además, la operación se hace con facilidades de pago: el 40% de los 1.003 millones del coste de la operación con la formalización de la operación y el 60% restante en cómodos plazos hasta el 2018.

Con esto se confirma lo que nos veníamos temiendo que ocurriría cuando se nos contó el rescate bancario como un préstamo que los bancos devolverían y que no le costarían un euro al erario público: que entre todos pagamos y pagaremos durante muchos años el coste de reflotar a las mismas empresas que se lucraron con nuestra miseria, todo dentro de la legalidad y con retiros dorados a los políticos y gestores que nos llevaron a ese extremo. En este caso, ha sido sólo para rescatar a un banco regional, fruto de numerosas fusiones y huidas hacia adelante y cuyo rescate costó más que el de General Motors por parte del gobierno Obama.

Pero la historia de mala gestión va mucho más allá. Aparte de que las dos principales entidades fundadoras de Nova Caixa Galicia ya tenían sus cuentas falseadas y adaptadas a los intereses de sus principales socios y accionistas antes de la fusión, se presionó, ante los problemas que empezaron a detectarse al principio de la crisis (2009), por parte del gobierno regional gallego y del Banco de España, para que Caixa Galicia y Caixanova alcanzasen un acuerdo de fusión. Éste vino precedido de un estudio exhaustivo de viabilidad por parte de la auditora KPMG que bendijo la rentabilidad de la unión (con un powerpoint explicativo, cómo no) asegurando que la empresa resultante sería capaz de generar un beneficio bruto de 2.671 millones entre 2010 y 2015 así como devolver los 1.162 millones que se necesitaban para realizar la fusión. En 2010 se lleva a cabo la ésta y, tras colocar 900 millones de euros en preferentes, entre otras lindezas, ha de ser rescatada algo más tarde por el FROB. A día de hoy prácticamente se regala a un banco mucho más pequeño, mucho más tradicional, con menos tecnología, pero menos endeudado y más estable.

Pero lo peor de la ayuda a banca me temo que aún no lo hemos visto. La nota informativa del Banco de España (PDF) de septiembre cifraba en 61.366 millones de euros la ayuda oficial a la banca entre 2009 y 2013. A esto hay que añadir otra serie de ayudas no contabilizadas oficialmente pero reales, llegando hasta los 246.441 millones de euros, según el FMI (PDF) en las mismas fechas, si contamos con la adquisición de los activos tóxicos o los «esquemas de protección de carteras de activos» (EPA), que suponen una protección frente a pérdidas procedentes de activos: es decir, si un banco adquiere activos de otra entidad puede estar blindado frente a posibles pérdidas generadas por dichos activos con garantía pública. De esta cifra, sólo hay garantía de devolución sobre 60.824 millones, lo que deja el resto en riesgo de pérdida.

Además, el episodio de Novagalicia sólo es el primero de los cuatro que se anunciaban. Queda por saber qué pasará con Caixa Catalunya, Banco Valencia y el campeón (por fondos recibidos), Bankia. Con la primera se intentará, tras las navidades, venderla a inversores extranjeros, aunque será muy complicado, ya que las ofertas realizadas por bancos españoles incluían ayudas y esquemas de protección de activos por valor de 5.000 millones de euros, lo que significa que ni regalada la quiere nadie. Con el Banco de Valencia es parecido: se le inyectarán 4.500 millones para regalárselo a CaixaBank, y es que, según Almunia «hacer esto es más barato que liquidar». Y, en cuanto a Bankia, parece que la intención es que continúe bajo la tutela estatal hasta su saneamiento, siendo entonces cuando se privatice de nuevo, con lo que puede que sea la única que, quizás, devuelva el dinero inyectado por el estado. Ya nos enseñarán el powerpoint explicativo.