La sabiduría popular dice que no hay mal que por bien no venga y puede sea cierto pero también es cierto lo contrario. Por ejemplo, cuando Charles Goodyear volcó por accidente en una estufa recalentada un recipiente con caucho y azufre y descubrió la vulcanización –origen de la cámara neumática-, no podía imaginar que un invento tan útil para nuestro transporte provocaría un exterminio atroz de indígenas de la selva amazónica motivada por la fiebre del caucho. Es decir, también es cierto que no hay bien que por mal no venga. Y eso en economía ocurre muy a menudo, es difícil encontrar el equilibrio, por ejemplo si se suben impuestos se recauda más pero si es demasiado se mata el consumo y acaba recaudándose menos. Lo mismo ocurre con los tipos de interés y quizás se podría pensar que la bajada de BCE es buena pero que seguro viene acompañada de algún mal. Puede ser pero yo no lo creo ya que es una medida inocua.

Desde que hace 2 jueves el BCE sorprendiera con una bajada de tipos sorpresiva que originó unos minutos de euforia, hay un cierto regusto amargo en lo que respecta a la €zona: se ha puesto de moda el miedo a la deflación, muchos han comprendido que el impacto real de la decisión de Draghi es mínimo, el € sigue estando demasiado fuerte para las exportaciones €zoneras y las bolsas están sumisas a los movimientos de Wall Street, dejando de ganar diferencial respecto a las bolsas de los EUA como llevaba pasando los últimos meses. Vayamos por partes:

En resumen, en mi opinión BCE está desesperado de ver cómo todas sus medidas no son suficientes y es su deber arriesgarse con las armas que tiene sin guardarse más cartuchos en la recámara dada la mala situación de la €zona por lo que yo aplaudo que baje tipos aunque no tenga apenas efecto. Y es que el problema de la €zona no es el BCE que es el que más ha hecho por su supervivencia, sinosu fallida estructura política. Hay que tomar la decisión: o nos unimos más y se hace una auténtica política económica común que intente beneficiar no a todos por igual ya que es casi imposible, sino especialmente a los países que en peor situación estén –algo a mi juicio muy improbable porque ningún dirigente de ningún país va a poner por delante los resultados europeos a los nacionales- para que mejoren y no sólo para que puedan pagar sus deudas, o damos un paso atrás ya que no merece la pena ceder la soberanía de la política monetaria cuando todos tenemos problemas diferentes pero estamos obligados a aplicar las mismas soluciones.

Y como imagen os traigo esta que creo ilustra muy bien por qué España está teniendo un ajuste de la inflación en esta crisis mayor que sus vecinos:

 

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