Por aquí hemos hablado varias veces de Letonia, un país que ha tenido un comportamiento económico bastante similar al español, pasando de un crecimiento espectacular basado en el crédito fácil y una burbuja inmobiliaria a una dolorosa recesión (con una brutal caída de los precios de los pisos) acompañada de mucha corrupción y dinero negro. El país necesitó un rescate, el gobierno subió la edad de jubilación, bajó los sueldos y subió los impuestos. Vamos, una sucursal de la marca España en el báltico.

Para que veáis la gravedad de su crisis, veamos un gráfico de su PIB comparado con el de Grecia.

En este entorno, el paro juvenil se sitúa entorno al 25%, una cifra que pasados los Pirineos se considera astronómica. Afortunadamente muchos jóvenes han querido ver de la crisis una oportunidad y con ello aprovechar para tomar los  riesgos que no tomarían en una situación de estabilidad. Fruto de la desesperación se convierten en emprendedores por necesidad que lejos de ver las «start ups» como algo guay al estilo de San Francisco, lo hacen como la única vía de escape.

Su capital de su vecina Estonia, Tallin es considerada como la Silicon Valley del Báltico (La semilla de este sector se encuentra en el Instituto de Cibernética fundado en el periodo soviético) con empresas  de éxito como Skype, Mikrotik o Kazaa, en Letonia quieren seguir su camino con incubadoras como TechHub y esto les ha animado a muchos a crear negocios online o de comercio electrónico aprovechando la alta competitividad del país basada en sus bajos salarios (su salario mínimo es de sólo 286€ ) con empresas minúsculas como «Erempreiss» que aprovechan la   mano de obra barata para exportar bicicletas para «Hipsters».

Todos tienen en mente ser la próxima Skype, esa es su meta y motivación que junto con la desesperación de no encontrar trabajo les permite seguir adelante y sobrevivir con reducidos presupuestos.

El Sábado pasado lo plasmó perfectamente JR Mora en la viñeta de la semana y me temo que es la realidad a la que los jóvenes (y no tan jóvenes)  tendrán que enfrentarse en nuestro país. Muchos lo llaman «ser emprendedor» aunque su nombre técnico debería ser «búscate la vida«. Creo que es un error endulzar tanto lo que significa emprender ya que puede generar falsas expectativas y mucha desilusión, debemos ser conscientes de que para la mayoría es una solución desesperada, llena de inconvenientes  y sacrificios. A muchos les funcionará porque estamos empezando a ser competitivos a nivel mundial y creo que ya hemos aprendido todos a qué llamamos ser competitivos…