Esta semana se han publicado los datos de paro de la €zona cuya tasa sigue rondando (12%) máximos históricos aunque con ligero descenso del número de parados. Hay quien cree que hay una relación entre la evolución de la bolsa y los datos de paro y por eso es curioso ver que los hechos demuestran lo contrario: Francia tiene 125 mil parados más que hace 1 año y su bolsa ha subido un 20% en este tiempo mientras que Alemania tiene 100 mil parados menos que hace 1 año y ha subido más o menos lo mismo. Es decir, cuando toca subir se sube y eso pasa con más paro y con menos paro, igual que cuando toca bajar. Y es que como cada inicio de mes la atención económica y de los mercados financieros se centra en los datos de paro mensuales si bien el de los EUA no se publicará hoy -como estaba previsto- por el “cierre” del gobierno. Tiene sentido valorar la marcha de un país vigilando el número de personas que no tienen trabajo aunque es mucho más exacto comparar su proporción respecto a la población activa total (como hace la EPA en España) en lugar de contar sólo a los que están apuntados al paro o, como en el caso de los EUA, eliminando de las cifras los desempleados que no buscan empleo, los que han quedado fuera de las listas por haber agotado plazos y los que han aceptado un trabajo a tiempo parcial pero su objetivo es un trabajo a jornada completa. Y el dato norteamericano –cuando salga- moverá las bolsas de todo el mundo y el dato español del SEPE de Septiembre–que se puede calificar de positivodadas las circunstancias- ha promovido tertulias y discusiones a favor y en contra del gobierno pero, para mi, no deja de ser un dato parcial.

En mi opinión, y si nos centramos sólo en los números y no en el drama humano, la tasa de paro es muchísimo menos importante que la cifra de empleados. Creo que habría que medir el empleo y no el paro. Y pienso así porque es mayor problema económico que haya pocos empleados en relación a la población total que el número de parados. Vigilar la cifra de parados es hacer un análisis parcial porque también habría que vigilar, por ejemplo, el número de jubilados. Ya sé que los parados durante algunos meses cobran lo que han aportado y que parte de las más de 9 millones de pensiones –no todas de jubilación- que hay también pero lo cierto es que la realidad es que los trabajadores actuales pagan todo el gasto de la población pasiva (incluidos menores de edad que son el futuro pero en la actualidad consumen educación y sanidad) y de la población activa que no trabaja. Repito, son números y los números no tienen sentimientos ni opinión: si se quiere mantener el “estado de bienestar” un número más grande de empleados (lo mejor pagados posible) es la cifra clave. Y es un problema de toda Europa, veamos la evolución del número de empleados en la €zona y la UE:

Y según el INE en 2022 –cuando tocaría la próxima crisis en España si seguimos con la pauta de una cada 15 años- habrá 10 españoles “activos” (que no todos trabajarán ni mucho menos) por 6 que serán inactivos (menor de 16 y mayor de 64 años), proporción que –según ellos- en 2052 será de 1 persona entre los 16 y los 64 por cada persona fuera de ese rango. Sin entrar en la verosimilitud de estas previsiones ni en los métodos que se están tomando (reducir cuantía de las pensiones, alargar la edad de jubilación etc.) para aminorar esto, parece claro que el quid no está en el número de parados sino en el número de empleados y su proporción respecto a la población. Y este es el gran círculo vicioso y para mi el mayor problema económico que se está formando: la subida de impuestos y la rebaja de salarios y de las pensiones provocan una reducción de la demanda ya que los españoles disponemos de menos capital que gastar y sin demanda las empresas ganan menos (y pagan menos impuestos) y además no hay empresario que cree empleo ni suba salarios si no aumenta ni las ventas ni los beneficios… y sin más empleo no habrá dinero suficiente para las clases pasivas que también reducirán su demanda de bienes y servicios…

Y esta situación es similar en todo Occidente pero no caigamos en el pesimismo patrio ya que España tiene un as en la manga: la cantidad de los depósitos de sus familias y empresas supone casi un tercio del total de toda la €zona. Si parte de esos más de 900 mil millones de € se destinaran a consumo o a inversión (tanto de sus dueños como de las entidades financieras donde están depositados) se podría romper ese círculo. Y aunque hay que recordar que esa cantidad es mínima respecto a la deuda total de España según expone en esta tabla J. Laborda, tal y como está montado el sistema mientras se puedan refinanciar las deudas, todo sigue en marcha (de ahí que todos incidan en que aumente el crédito) :

 

Deuda y población pasiva en aumento son un cóctel muy peligroso que además no afecta sólo a España pero la actualidad de los mercados esta semana se ha centrado en sucesos más inmediatos y políticos: el lunes parecía pesar mucho la bofetada al partido del gobierno luso en las elecciones municipales (con abstención récord –las barbas del vecino- y subida de candidatos independientes), la crisis italiana que aunque existe hace meses puntualmente las bolsas se acuerdan de ella, el retraso en la formación del nuevo gobierno alemán y por supuesto el tema del techo de deuda. Las consecuencias fueron: mucha volatilidad y bajadas el lunes que fueron superadas con amplias subidas –esa pauta no suele fallar- el primer día de mes, es decir, de nuevo se obviaron rápidamente los problemas. Y es que como estamos acostumbrados a ver este 2013 hay mucha complacencia, mucho convencimiento generalizado de que en realidad no pasará nada y todo se superará por lo que la tendencia alcista de las bolsas sigue su curso, incluso en el Ibex que tuvo su mejor septiembre desde 1997 y empezó octubre marcando máximos de 50 meses, igual que la bolsa italiana a pesar de Berlusconi. Poco parece importar el “cierre” del gobierno USA o el que los PMI manufactureros del último mes indicaran que la “mejora” en la €zona es limitada o que el PMI de servicios español del jueves volviera a marcar recesión. Mi sistema sigue alertando de un techo en Wall Street pero el clima de euforia es tal que la mayoría espera que en cuanto se llegue a un acuerdo para aumentar el techo de deuda –que se da por hecho pero de momento inquieta- la principal bolsa del mundo romperá otra vez sus máximos históricos. Veremos.

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