¡Me encanta le expresión de ‘banco malo’! Da la sensación que a sus clientes cuando entran los fustigan o cuando un peatón para por delante de sus oficinas le empujan o lo insultan. Es una forma sutil de tergiversar las palabras y no llamar a las cosas por su nombre.

El Sareb, como así se llama ‘nuestro’ ‘banco malo’, y digo nuestro porque nos sale a todos los ciudadanos del ‘cinto’,  es en realidad el ‘banco moroso’, el ‘banco de impagados’, ‘banco inmobiliaria’,…., o cualquier otra forma similar que tenga de definir su actividad, que no es otra que quedarse con los ‘muertos’ de las entidades financieras que se han ‘comido’ por culpa de su ferocidad usura en su negocio crediticio.

Nadie ha pagado ni pagará por estos agujeros que se van para el banco malo, dejando a las entidades financieras ‘aparentemente saneadas’, cosa que no se cree nadie. Vale que siendo responsable directo de esta política el Banco de España, negligente en todo momento en los últimos 15 años como mínimo, deba de responder de forma subsidiaria el Gobierno de España con la creación de esta ‘entidad oscura’. Lo que ya no vale es que no solo sirva para tapar las vergüenzas de nuestros bancos y también la de nuestras empresas inmobiliarias, y digo nuestras no porque sean públicas, sino porque son españolas.

El Sareb nace con ‘un pufo’ de 400 millones de euros que le ha endosado la inmobiliaria Reyal Urbis. Hasta donde yo llego, creo que esta inmobiliaria no es una ONG y cuando construía y vendía pisos no era de las que precisamente donaba dinero a la beneficencia y no digamos ya su cúpula directiva, que no creo que fuese mileurista en sus remuneraciones. ¿Dónde está el dinero que esta inmobiliaria se embolsó en estos años con la permisividad de la banca y de los gobiernos inflando la burbuja financiera? Con esos beneficios se podría cubrir perfectamente el agujero que va a endosar al ‘banco malo’, o sea, a todos los españoles. ¡Ahhh claro, están esperando a otra regularización fiscal para traerlo!

Y mientras el pequeño ahorrador contribuyendo con sus impuestos a tapar este agujero mientras el Banco de España limita la remuneración para los depósitos que tiene abiertos en los bancos con sus pequeños ahorros, declarados legalmente y en España, pagando religiosamente sus impuestos año tras año.

Algo me da a mí en la nariz que no me cuadra con estas políticas económicas. Quizás las medidas serían más creíbles si viésemos entrar en la cárcel a algunos directivos de las antiguas cajas de ahorros a la vez que presentan a la opinión pública las órdenes de embargo de todo su patrimonio y que sirva este para tapar el agujero del que han tenido culpa por su avaricia y deficiente gestión. Lo mismo digo de las directivas de las grandes inmobiliarias, que conste. Lo que no es de recibo es que todo esto caiga en las espaldas del de siempre, del ‘pagano’, del pequeño ahorrador y ciudadano de a pie, mientras los directivos de entidades financieras y de grandes inmobiliarias acuden en Mercedes y BMWs a declarar a los juzgados.

Santo Tomás tenía razón: ‘Ver para creer’. El día que el ahorrador pequeño vea que se hace algo realmente correcto, será el día que empiece a creer en el sistema, en que lo que hace éste persigue su bienestar y lo hace realmente por ayudar a mejorar las condiciones de vida del ciudadano y no para salvar el ‘pellejo’ a este o aquel amigo. Mientras tanto, pueden quien quiera puede gritar a los cuatro vientos que nuestro sistema financiero es fiable que nadie se lo va a creer.

José Luis del Campo Villares, colaborador de iAhorro.