Últimamente tanto en el Canal Historia como en el Discovery Channel emiten varios programas (por ejemplo  «Cazasubastas» «Trato hecho» o «El precio de la historia») sobre casas de subastas y restauradores que se encargan de comprar productos antiguos e intentar venderlos a un buen precio. A parte de ser un entretenimiento con el que pasar el rato, te enseñan cómo cada objeto tienen su  repercusión histórica y social más allá de lo que imaginamos. La otra cosa que me gusta de estos programas es cómo cada episodio demuestra varios principios económicos. La teoría del valor subjetivo,  la preferencia temporal, la ventaja competitiva  y el intercambio mutuamente beneficioso.

El precio de la historia (Pawn Stars) muestra las operaciones diarias de una casa de empeño en Las Vegas. Cada episodio muestra a personas que llevan artículos históricos que quieren vender, y las posteriores negociaciones entre ellos y los encargados de las casas de empeño. Durante el regateo, aprendemos la historia del artículo y los factores que afectan a su valor. Por supuesto, todos intentan maximizar sus beneficios, y solamente acordarán un precio si creen que será en interés propio. Rick Harrison, uno de los propietarios, debe ser cuidadoso y comprar solamente artículos que le puedan asegurar beneficio en su venta, teniendo cuidado de evitar comprar falsificaciones o artículos que se vayan a quedar demasiado tiempo en el almacén.

Cada transacción se centra en una única pregunta: ¿Cuánto? La respuesta se puede encontrar en la intersección del valor subjetivo puesto al artículo por cada una de las partes. En ese momento el precio se convierte en el valor objetivo del artículo. Carl Menger desarrolló una teoría, explicada aquí , según la cual las personas asignan el valor a las cosas en base a sus preferencias. Esto se puede observar fácilmente al ver a un vendedor y un comprador negociar el precio.  Harrison sabe que puede obtener beneficios solamente si adquiere un artículo por una fracción de su valor tasado. De modo que para él, un artículo determinado solamente será valioso si puede mantener su valor por debajo de este margen. En algunos casos, él y el vendedor llegarán a un acuerdo. En la mayoría de los casos el comprador podría haber exigido un precio mayor en cualquier otro lado, pero el hecho de hacerlo consumiría tiempo y esfuerzos.

Esta predisposición a aceptar menos por un artículo de lo que uno podría conseguir en una subasta muestra una alta preferencia por el tiempo. En algunas ocasiones el vendedor puede decidir conservar el artículo, esperando encontrar un comprador que acepte pagar más; esta persona tiene una menor preferencia por el tiempo. Muchas veces no valoramos nuestro tiempo y nuestro trabajo y esto, indudablemente tiene un precio que sólo nosotros podemos ponerlo.

La tienda de subastas realiza prácticamente todo el trabajo, pero en ocasiones requiere la experiencia de otra empresa. Aquí se puede ver el principio de la ventaja comparativa. Aunque Dale podría hacer todo el trabajo, hay veces en las que es más eficaz subcontratar parte de la restauración. En un episodio tenía un límite de tiempo estricto impuesto pro un cliente, y, para asegurar la satisfacción del cliente, contrató a un vecino para hacer el trabajo especializado. La ventaja comparativa es una parte crucial del proceso de producción. Cuando las personas y las empresas pueden producir productos concretos con más eficacia que otros y negociar con las plusvalías, se genera riqueza.

En Los Restauradores (American Restoration), Rick Dale y su personal restauran piezas clásicas de America, incluyendo máquinas de venta, juguetes y coches antiguos. Con frecuencia, los coleccionistas llevan sus propios artículos a Dale para que los repare, conociendo su fama por su trabajo de calidad. Los clientes gastan lo que sea, de cientos a miles de dólares para devolver a sus piezas su brillo original. Además, Dale compra piezas a los “recolectores” (personas que se ganan la vida comprando y vendiendo antigüedades sin restaurar), los repara y se los vende a otros coleccionistas.

Los propietarios de las antigüedades a veces son reacios a usar su dinero al principio, pero tras haber visto el trabajo completado, encuentran mayor satisfacción en su propiedad. Este es otro aspecto bonito del programa, el principal objetivo de Dale es crear un producto que proporcione alegría a su propietario, no sé si será un sentimiento puro o parte del guión, pero así lo parece. Muchos de sus clientes traen juguetes de su infancia que están muy usados, y es maravilloso verles la cara cuando descubren sus juguetes restaurados. Aparte del valor nostálgico, otro beneficio del trabajo es que los artículos tendrán un precio mayor en caso de que los propietarios decidan venderlos. Por lo tanto, en un sentido muy real, se genera riqueza en cada uno de los intercambios.

Ambos programas de centran constantemente en el concento de intercambio mutuamente beneficioso. Con frecuencia, los vendedores se van con tanto o más de lo que esperaban. A veces vemos a algunas personas que aceptan menos, pero lo hacen porque lo quieren hacer, de modo que muestran que, en algún modo, han ganado algo. Si alguna de las partes cree que se está beneficiando de más, se cierran las negociaciones y ambos se van en paz.

Hay muchos programas igual de geniales que estos y que muestran los mismos principios económicos básicos. Nos entretienen, seguro, pero también demuestran los beneficios de la comercialización, cómo se determinan los precios y quizás otros conceptos que seguro me haya perdido. Cuando examina los programas y ve los conceptos actuar en tiempo real, descubre que la economía es mucho más que una unión de teorías sobre la oferta y la demanda. Cada concepto está claramente entrelazado en la vida ordinaria, como si regulase de forma espontánea la actividad humana para maximizar su prosperidad económica.

Me esperanza mucho ver, que tras los escándalos económicos que vemos y la falta aparente de ética que vivimos todavía quedan algunos negocios en los que se busca el mutuo beneficio y la satisfacción del cliente, desgraciadamente ocurre poco, en los guiones de algunas series y en algunas tiendas de barrio.

Personalmente estos programas me han servido para aprender a regatear y conocer cómo la gente valora más las cosas, por el mero hecho de ser suyas, algo que en el mercado no tiene ningún precio (a no ser que seas un famoso…)