¿Nos encontraremos algún día en España como en algún país del norte de Europa dónde en vez de cobrar se tiene ya que pagar por tener los ahorros en un banco?
Permitirme seriamente que lo dude. Cuando nos enfrentamos en breve a la tercera reforma financiera en este país (y que seguro que no es la última), la sensación de desasosiego y preocupación que invade al pequeño ahorrador va en aumento.

Se habla de rescate a países, de rescates a CCAA o de rescates a entidades financieras pero, ¿quién rescata al pequeño ahorrador de los quebrantos ignominiosos que ha experimentado en los últimos años?

El poder emana del pueblo y se lo cede a unos representantes para que los defiendan pero el pequeño ahorrador, el ciudadano de a pié, percibe que esta salvaguarda de derechos solo es para unos pocos y no para los muchos.

Pese a que los que mandan se empeñan en decir que los ahorros de los ciudadanos están seguros, lo único que es comprobable es que en el mes de julio pasado se ha producido la mayor fuga de depósitos de España desde el año 1997 y sin duda no quedará ahí la cosa.

¿Alguien se cree que los 100.000 millones de euros del rescate a las entidades financieras van a valer para que los ahorros y depósitos bancarios de los pequeños ahorradores estén más seguros? Más bien diría yo que servirán para seguir tapando agujeros provocados por aquellos a los que realmente si les protegen los gobiernos sus derechos. ¿Por qué se crea un banco malo que compre sobrevaloradas las propiedades tóxicas del sistema financiero y no creamos restaurante malo o una panadería mala que aglutine las pérdidas de todos los propietarios de restaurantes o panaderías de España y así puedan ejercer de nuevo la profesión?

Los pequeños ahorradores ven como las bajadas de tipos de interés y los precios de la deuda (intereses de los productos del Tesoro Público) hacen que sus pocos ahorros no les renten lo suficiente como para asumir el riesgo de dejarlos en entidades  que necesitan ayuda para sobrevivir, que se han dedicado a colocar productos contaminados a clientes o que, simplemente, han adquirido deuda emitida por algunas CCAA (como patriótica) y que ahora tienen que ser rescatadas (léase CatalunyaCaixa con la Generalitat Catalana o la CAM y Bancaja con la Generalitat Valenciana). ¿No se percibe por parte del pequeño ahorrador el que están jugando con sus ahorros gente inadecuada y sin formación que lo único que hacen es aumentar la ‘bola de nieve’? ¿Cómo si los propios ciudadanos no nos fiamos de las entidades financieras vamos a pensar que los inversores extranjeros se van a fiar de ellas? Y con esto no digo que las entidades financieras extranjeras estén mejor que las españolas, pero por lo menos en ellas se intentan corregir errores y que los culpables de lo hecho mal paguen por ello y no como aquí que somos el hazmerreir de medio mundo

La única forma de conseguir que el sistema financiero se recupere es que los que mandan consigan que el pequeño ahorrador no tenga miedo de dejar sus depósitos en nuestras entidades y que no huya al extranjero. Si eso no se consigue es imposible la recuperación. Y es que si la crisis financiera fuese global, todos los países deberían perder depósitos pero vemos que no es el caso. Por lo tanto algo harán los países receptores de dinero de otros que nosotros no estamos haciendo.

Por eso lo primero es recuperar la confianza del pequeño ahorrador y eso paso por la corrección total de lo mal hecho hasta la fecha y la sanción hasta sus últimas consecuencias de los responsables de ello.

José Luis del Campo Villares, editor de iAhorro, analistas financieros