Creo que una de las mejores cualidades del ser humano es la empatía, que según la RAE es  la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Y cuanto más cercanos estamos a la situación que contemplamos, más empatía sentimos: un escalador que ha vivido en sus carnes la experiencia de la montaña puede sentirse más próximo a los problemas de alguien que lucha por alcanzar una cumbre que alguien que sólo imagina la situación y una mujer que ha sido madre puede comprender mejor los dolores de parto que un hombre. Creo que es algo común a todos, y a mi me pasa que cuando hay desplomes bursátiles siento empatía por todos aquellos pequeños inversores que han considerado la bolsa como un método de ahorro en el que lo único que hay que hacer es comprar y esperar ya que yo he sido uno de ellos durante muchos años y puedo comprender su frustración, su mala suerte (como la que han tenido los accionistas de Repsol e Iberdrola esta semana por ejemplo) y también entender sus errores ya que –como he dicho muchas veces- los he cometido casi todos. Y aunque hace tiempo que mi operativa no tiene nada que ver con eso es en esa mayoría en la que pienso la mayor parte de veces que escribo algún artículo sobre bolsa. Estos días me han llegado algunos mails de personas que están enganchadas en bolsa española, en valores que compraron por su fortaleza, por su dividendo, porque estaban baratos, porque en un foro lo recomendaban mucho, porque los analistas decían que iban a subir…etc.etc. y que no saben qué hacer. Y hay millones –sí, sí, millones- de españoles que están en una situación similar. Desgraciadamente, aunque por supuesto sé la respuesta que esperan (“aguanta que ya subirá”), a estas alturas yo tampoco lo sé. Pero puedo dar algunas ideas:

Y por decir algo de la actualidad semanal la sobreventa y el vencimiento de futuros bursátiles de hoy han ayudado esta semana a tranquilizar a algunas bolsas, algo de lo que no ha podido aprovecharse el Ibex por las malas noticias corporativas de Repsol e Iberdrola y la creciente desconfianza hacia sus bancos. En cualquier caso la tensión en los mercados de deuda de algunos países de la €zona es una losa muy pesada que, según el consenso, sólo BCE puede ayudar a levantar, al menos en el corto plazo, si bien yo creo que es la UE, prorrogando un año o dos el objetivo de déficit del 3% en 2013, el que más fácil lo tiene. Menos mal que a malas España puede estar casi 3 meses sin emitir gracias a lo que emitió de más los dos primeros meses, algo que aplaudí en su momento y que a la postre parece de las mejores decisiones que han tomado los nuevos dirigentes económicos.

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