Si hay un inversor y multimillonario por el que sienta especial respeto y admiración es por Warren Buffet, un tipo francamente humilde, muy alejado del perfil «Goldman Sachs» y  que ha logrado permanecer en la lista Forbes de los más ricos durante varias décadas, manteniendo un estilo de inversión y una ética más que admirable.

Aprovechando que el Martes, en otro ejemplo más de transparencia, dijo que padecía de cáncer de próstata aprovecho para recordar una de sus frases.

Hace mucho tiempo, Ben Graham me enseñó que el precio es lo que pagas y valor lo que obtienes. Hablando de calcetines o de acciones, me gusta comprar mercancía de calidad cuando está rebajada

Como veís, no habla de de coberturas de riesgo sobre el subyacente del futuro de los CDS sobre la prima de riesgo del Yuan, habla simplemente de invertir en buenos productos y baratos. Así que hoy, vamos a hablar de su maestro, de «Ben Graham» y que mejor que presentarle con esta historia que solía contar mucho y resumía el comportamiento de las masas

Estaba un magnate del petróleo en las puertas del cielo cuando se encontró con San Pedro, le dijo su ocupación y San Pedro le dijo «Vaya, lo siento. Parece que cumples con todos los requisitos para entrar en el cielo, pero hay un problema. ¿Ves esa hoja?. Es el listado con las plazas libres para magnates del petróleo y está llena, no cabe ni uno más.

Entonces el magnate se puso a pensar y habló: ¿Te importaría que les dijese unas palabras?, San Pedro le respondió «No veo ningún problema». Así que se dirigió a donde estaban todos, y les gritó «+Se ha descubierto petróleo en el infierno!». Inmediatamente dejaron lo que estaba haciendo y salieron escopetados hacia el inferno. San Pedro impresionado le dijo «¿Sabes? Este es un truco muy bueno» «El sitio es tuyo, hay espacio de sobra para tí». Entonces el magnate, movió su cabeza y dijo «No, si no te importa, creo que voy a ir detrás de ellos. A fin de cuentas, debe de haber algo de cierto en el rumor.

Conocido como «padre de la inversión de valor» y «decano de Wall Street», Ben Graham (1894-1976) destacó por ganar dinero en la bolsa para él y sus clientes sin asumir grandes riesgos. Graham creó y enseño muchos principios de inversión segura y exitosa que los inversores modernos siguen utilizando hoy en día. Estas ideas se construyeron sobre la valoración financiera, diligente, casi quirúrgica de las empresas. Su experiencia lleva a la sencilla pero efectiva lógica, sobre la que Graham construyó su exitoso método de inversión.

Su legado
La obra de Graham es legendaria en los círculos de inversión. Se le atribuye el mérito de haber creado la profesión del análisis de valores. Aunque es más conocido por ser el mentor de Warren Buffett, Graham también fue un autor famoso, especialmente por sus libros Análisis de valores (1934) y El inversor inteligente (1949). Graham fue uno de los primeros en usar exclusivamente el análisis financiero para invertir con éxito en acciones. También tuvo un papel decisivo en esbozar muchos elementos de la Securities Act of 1933 (Ley de Títulos valores de 1933),  también conocida como la «Lay relativa a la Verdad sobre los Títulos Valores», que entre otras cosas exigía a las compañías que presentaran declaraciones financieras certificadas por contables independientes. Esto hizo que la obra de análisis financiero de Graham fuera mucho más sencilla y eficiente, y en este nuevo paradigma, triunfó.

Sus comienzos
Graham fue un estudiante brillante en la Universidad de Columbia University, y se marchó a trabajar a Wall Street poco después de graduarse en 1914. Perdió mucho de su dinero en la caída de la bolsa de 1929 y posterior Gran Depresión. Después de aprender la dura lección sobre el riesgo, escribió Análisis de valores (publicado en 1934), que relataba los métodos de Graham para analizar y valorar los títulos. Este libro se ha utilizado en cursos de finanzas durante décadas como obra fundamental de este ámbito.

Sus altibajos
Sus pérdidas en la caída de la bolsa de 1929 y posterior mercado bajista durante la Gran Depresión contribuyeron a que Graham perfeccionase sus técnicas de inversión. Estas técnicas pretendían obtener beneficios con las acciones minimizando los inconvenientes del riesgo. Lo hizo comprando acciones de empresas que cotizaban muy por debajo de su valor de liquidación. Expresado de forma sencilla, su objetivo era comprar el valor de un dólar en acciones que valían 50 céntimos, y lo hizo muy bien, tanto en la teoría como en la práctica.Graham solía hacer esto de dos formas generales. El primer método era utilizar la psicología del mercado. Esto es, utilizando el miedo y la avaricia del mercado en su beneficio. El segundo era invertir por los números.

Sus teorías: «Sr. Mercado» y margen de seguridad
Graham destacó la importancia de ver el mercado como un posible socio que te ofrece comprarte tu parte, o venderte su interés diariamente. Graham se refería a esta persona imaginaría como el Sr. Mercado. Graham decía que a veces el precio del Sr. Mercado valía la pena, pero que otras era demasiado alto o bajo en función de la realidad económica de los negocios.

Nosotros, como inversores, somos libres de comprar el interés del Sr. Mercado, venderle nuestra parte o ignorarle si no nos gusta su precio. Podemos ignorarle porque siempre vuelve mañana con una oferta distinta. En esto consiste utilizar «la psicología del mercado». Graham veía la libertad de poder decir «no» como una importante ventaja que el inversor medio tenía sobre el profesional, que tenía que invertir en todo momento, con independencia del valor del momento de los activos.

Graham también destacó la importancia de tener siempre un  margen de seguridad en las inversiones que hacía. Esto significaba comprar una acción únicamente cuando su precio era bastante inferior al valor de conservación del negocio. Esto es importante porque permite beneficiarse de lo bueno mientras el mercado finalmente reevalúa la acción a su valor de mercado, y esto proporciona también alguna protección en los momentos buenos si las cosas no van esperábamos y el negocio se tambalea.

Su vida como gran inversor y maestro
Además de su trabajo como inversor, Graham daba clases sobre análisis de activos en su alma mater, la Universidad de Columbia. Allí, se sintió fascinado por el proceso y la estrategia de la inversión, casi tanto como lo estaba con hacer dinero. A tal fin, escribió El inversor inligente en 1949. Su libro ofrecía más consejos prácticos al inversor común que su otra obra Análisis de valores, y se convirtió en uno de los libros sobre inversión de mayor éxito de todos los tiempos.

Warren Buffett describe a El inversor inteligente como «el mejor libro sobre inversión de todos los tiempos con diferencia», gran elogio para un libro relativamente sencillo. Buffett dijo que Graham era increíblemente generoso respecto a otros, en particular, con sus ideas sobre la inversión. De hecho, Graham dedicó gran parte de sus años como jubilado a trabajar en fórmulas nuevas y más sencillas a fin de ayudar al inversor medio para invertir en acciones. Buffett ahora también sigue su credo pues ve las reuniones anuales como una oportunidad para compartir su conocimiento con el inversor medio.

Después de leer El inversor inteligente, Buffett se inscribió en la Escuela de Negocios de Columbia para estudiar con Graham, y posteriormente mantuvieron una amistad que duró toda la vida. Más tarde, trabajó para Graham en su empresa, la Graham-Newman Corporation, que era parecida a un fondo de inversión de capital fijo. Bufett trabajó allí durante dos años hasta que Graham decidió cerrar la empresa y jubilarse.

Con posterioridad, muchos de los clientes de Graham pidieron a Warren Buffett que gestionara su dinero, y como ellos dicen, el resto es historia. Buffett desarrolló su propia estrategia, que difería de la de Graham en que él daba importancia a la calidad de la empresa y a mantener las inversiones de forma indefinida. Graham se habría basado normalmente en los números de la empresa, y habría vendido a un valor predeterminado. Incluso así, Buffett ha dicho que nadie perdió dinero siguiendo el método y consejos de Graham.

Si estás realmente interesado en obtener mejores resultados de tus inversiones, deberías leer (y releer) la obra de Graham.

Su retorno de la inversión
Si te estás preguntando cómo le fue a Graham con sus inversiones, se ha dicho que obtuvo un retorno anual medio del 20% en los muchos años que estuvo gestionando dinero, pero no se puede acceder fácilmente a los detalles de inversión de Graham. Obtuvo estos resultados en un momento en el que comprar acciones ordinarias se consideraba un simple juego, pero él lo hizo con un método que ofrecía escaso riesgo y buen rendimiento. Por ello, Graham fue un verdadero pionero del análisis financiero.