En un capítulo especial de Halloween de los Simpsons (Tiempo y castigo) Homer Simpson, en su empeño por arreglar una tostadora la acaba convirtiendo en una máquina del tiempo que le lleva a la prehistoria, allí recuerda un sabio consejo de su padre.

Si alguna vez viajas a través del tiempo, procura no tocar nada. Hasta el más mínimo cambio puede alterar el futuro de una forma inimaginable.

Evidentemente, no le hizo caso y tras matar a un mosquito el mundo se convierte en un lugar donde Ned Flanders se convierte en un autoritario maníaco. Para arreglar el futuro, Homer vuelve al pasado, pero por error se sienta sobre un pez prehistórico que caminaba. Como consecuencia, Bart y Lisa se habían convertido en gigantes…

La mayoría de los sistemas con los que interactuamos a diario son lineales: si se cambiamos algún factor un poco, el resultado también cambiará en esa misma proporción. Por ejemplo, si sales de viaje 10 minutos más antes, generalmente llegas aproximadamente 10 minutos antes.

Aunque algunos sistemas bajo determinadas circunstancias se comportan de un modo muy distinto. Se dice que estos sistemas dependen sensiblemente de las condiciones iniciales, cambios muy pequeños en los factores pueden conducir a enormes variaciones en los resultados, como es el caso del mosquito que mata Homer. Los matemáticos han etiquetado a estos sistemas como «caóticos». El clima es el mejor ejemplo de un sistema caótico de la vida real. Predecir el tiempo más allá de unos días es imposible porque variaciones mínimas dan lugar a enormes cambios en el futuro. La teoría del caos describe las condiciones en las que un sistema pasa de ser lineal y homogéneo a ser muy poco lineal y violento, en el que cambios mínimos en los insumos ocasionan enormes variaciones en el resultado.

En la economía tenemos el mismo problema, la ecuación completa tiene tantas variables que cualquier cambio mínimo en una de ellas tiene resultados sorprendentes. ¿bajará el PIB de España un 1,8% o lo hará un 1,3%? Debatirse entre una inflación futura y la deflación es para los inversores radicalmente distinto. La naturaleza caótica de la elección que afrontan las sociedades se encuentra en el movimiento repentino de los precios de los mercados de valores y en el dominio de los factores determinantes para la decisión de inversión.

Aunque no sabemos con certeza qué camino tomará la economía, podemos identificar algunos resultados posibles y realizar valoraciones razonadas sobre lo que significan para la economía. Veamos 5 puntos perfectamente posibles que llevan a resultados distintos.

1. Austeridad y deflación

Pedir dinero prestado para consumir permite a las familias y sociedades vivir por encima de sus posibilidades durante cierto tiempo. Pero llega un día en el que hay que pagarla y puede que los intereses suban. Para una familia esto puede significar deshacerse de un segundo coche, ir a cenar con menos frecuencia o hacer recortes que son mucho más desagradables. Necesariamente significa consumir menos, y, hasta cierto punto, que el consumo se equipare al nivel de vida, probablemente también signifique un nivel de vida con estrecheces. Las sociedades se enfrentan a un reto similar. Europa y EEUU principalmente, han disfrutado de niveles de vida exagerados que han sido posibles hipotecando nuestro futuro. Ahora que los acreedores nos advierten de que no permitirán que esta situación continúe de forma indefinida, los gobiernos se ven obligados a reducir el gasto y/o aumentar los impuestos a fin de equilibrar los presupuestos. Cualquiera que sea la mezcla, por definición, probablemente signifique un crecimiento económico inferior y quizás un nivel inferior de actividad económica global hasta que las deudas se reduzcan y se restablezca el crecimiento real. La deflación corre el riesgo de crear un riesgo vicioso, donde los precios caen, los salarios y el gasto se reducen y los precios caen más aún.

2. Impago explícito

El escenario de los gobiernos que no pagan a sus acreedores es muy poco probable para países que tienen sus propias divisas. ¿Por qué no pagar tu deuda que podría disparar una crisis de confianza en tu economía, cuando simplemente puedes imprimir más dinero?. Los países Europeos no tienen ese comodín y como vemos, el mero hecho de especular con el impago de un país tan pequeño como Grecia ha sacudido gravemente los mercados. ¿Qué ocurriría a nivel mundial si es España la que cae?. Nadie es capaz de imaginarlo.

3. Inflación leve
La inflación leve es un escenario adecuado: los bancos centrales imprimen dinero para contribuir a la financiación de los gobiernos mientras ellos realizan reformas estructurales para que sus economías sean más competitivas y generen crecimiento a largo plazo. Tales reformas estructurales tardan en producir resultados, con frecuencia muchos años. Imprimir dinero da ese tiempo a los gobiernos mientras, en teoría, reducen los sacrificios que los ciudadanos deben asumir, y la inflación que normalmente se produce después hace que sea más fácil atender el servicio de la acción de deuda fija, porque los precios (y por tanto los impuestos) aumentan. Con frecuencia da lugar a una divisa en caída, que hace que las exportaciones sean más competitivas. Es fácil ver por qué los países con divisa propia normalmente eligen la inflación como la respuesta preferida para la deuda incontrolable. Aunque los acreedores sufren porque el poder adquisitivo que esperaban se ha reducido, la sociedad tiene que adoptar menos decisiones difíciles y puede seguir disfrutando de su exagerado nivel de vida hasta que las reformas económicas favorecedoras del crecimiento lleguen al rescate.

4. Inflación galopante
El peligro de la inflación leve es que puede que no siga siendo leve. La inflación se deriva de las expectativas, las creencias colectivas de lo que devendrá en el futuro se encuentra en la mente de millones de personas. Si la gente espera que los precios suban, demandarán salarios más altos para que puedan mantener su nivel de vida. Esto aumentará el precio del trabajo, aumentando el coste de los bienes. Un ciclo vicioso de inflación puede arraigarse a medida que los precios suben cada vez más. Los EE.UU. sufrió una inflación de doble dígito en los 70, y en un caso extrema, Alemania experimentó hiperinflación después de la Primera Guerra Mundial. La inflación galopante es devastadora porque una economía pierde su anclaje. La gente teme tener efectivo porque su poder adquisitivo cae rápidamente y de ese modo debe acumular inmuebles. Los tipos de interés se disparan dando lugar a la caída en picado de las inversiones. Los bancos centrales temen normalmente intentar inducir una inflación leve por miedo a impulsar sus expectativas más de lo que esperaban. Impulsar las creencias colectivas de millones de personas es una ciencia inexacta. La Reserva Federal está experimentando con cautela con este arsenal de impulso de expectativas con sus recientes innovaciones en comunicación. La inflación galopante sería muy mala para la mayoría de activos de riesgo, y en particular para las acciones debido a los efectos devastadores sobre el crecimiento real de la economía y el aumento de los costes de producción y del capital. Una pérdida de fe en el papel moneda podría significar que el oro y los inmuebles fueran los reyes.

5. Crecimiento milagroso
Una lista de posibles soluciones a una carga de deuda insostenible estaría incompleta sin incluir un escenario de gran crecimiento. Es cierto que podría ser un gran paso adelante, por ejemplo, tecnología de la energía que estimula un crecimiento económico extraordinario, que podría dar lugar a mayores ingresos fiscales y permitiría a los gobiernos pagar su deuda sin pedir a sus ciudadanos que abandonen sus niveles de vida exagerados. El sector tecnológico de los 90 fue un ejemplo. Sin embargo, dicho escenario hoy es muy improbable. Los políticos no pueden contar con un crecimiento milagroso ni tampoco los inversores. Y no olvidemos los ingresos fiscales extraordinarios de los 90 realmente condujeron a un mayor gasto público en algunos casos en los que los políticos asumieron equivocadamente que esos mayores ingresos fiscales durarían para siempre.

Como veis, las alternativas reales son muy diversas y van desde el impago hasta el crecimiento milagroso y desde la deflación hasta la inflación galopante. En un sistema caótico es imposible hacer previsiones fiables a largo plazo. ¿Crees que alguien es capaz de prever el tiempo que hará en Abril del 2016?. Seguramente haga algo de viento y algún día soleado, pero francamente más allá de lo que nos digan los refranes es imposible predecirlo y exactamente lo mismo ocurre con la economía.