¿Cómo puede un agujero en el bolsillo afectar a las encías? La respuesta es el estrés. El estrés financiero afecta a algo más que a la cartera: puede tener un efecto expansivo sobre la salud y las relaciones interpersonales. En ningún otro proceso los pensamientos pueden alterar las funciones corporales de forma tan repentina y potente, ilustrando el máximo ejemplo de conexión cuerpo-mente.

El estrés es un cuerpo de élite del ejército del cuerpo especialmente entrenado para actuar en situaciones de emergencia como respuesta a amenazas importantes. Tan pronto como el cerebro percibe el peligro, entra en modo huir o pelear y envía órdenes a los puestos fronterizos de las glándulas de la adrenalina y pituitaria para movilizar las hormonas adrenalina y cortisol. Estas a su vez envían refuerzos a distintas áreas del cuerpo para aumentar la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y energía para poder pelear o huir con toda la potencia que el cuerpo pueda reunir. En una crisis, el estrés nos sacude para que actuemos a fin de salvar una vida o cumplir con una entrega importante.

Pero si hay que convocar al estrés para la batalla todos los días, el cuerpo inevitablemente sentiría las consecuencias. Un estrés prolongado aumenta las posibilidades de ataque al corazón, diabetes, pérdida de cabello, depresión y enfermedades de las encías.

Está bien, así que escuchar que el estrés puede empeorar las cosas no es precisamente tranquilizador. Pero la buena noticia es que el tiempo y una acción intencionada pueden simultáneamente mejorar la situación financiera y liberarnos del agobio del estrés.

Separar necesidades de deseos

Es fácil culpar a nuestro jefe de nuestros problemas monetarios, porque no nos paga un sueldo acorde con lo que realmente valemos. También podemos culpar al gobierno por subirnos los impuestos y a los países de la OPEP de dejarnos la gasolina por las nubes. Aunque siempre podemos buscar un trabajo mejor para aumentar nuestros ingresos, la única cosa sobre la que tenemos un control absoluto es el gasto. Por mucho que odiemos admitirlo, la raíz de los problemas financieros normalmente proviene del sobregasto.

Es posible, viviendo dentro de nuestras posibilidades sin tener que vivir en la pobreza, separando las necesidades de los meros deseos. Las culturas materialistas actuales han desdibujado de forma efectiva las líneas entre las necesidades y los deseos hasta un punto en el que casi no se distinguen. Cada capricho pasajero parece una parada necesaria en la búsqueda de la felicidad.

No será fácil, pero reducir cosas innecesarias del presupuesto es una garantía para mejorar la situación financiera y el estrés.

Además, separar las necesidades de los deseos puede contribuir a priorizar lo que es realmente importante en la vida, un proceso que contribuye a cambiar la mentalidad y conduce al siguiente paso para reducir el estrés financiero.

Cambiar la actitud frente al dinero

Te sorprenderíaa del poder de un pequeño pensamiento positivo. Incluso el simple acto de reír ha resultado ser un liberador de estrés. Si se puede cambiar la actitud hacia el dinero, se podrá estar preparado para evitar desencadenar la respuesta de estrés al pensar en los problemas de dinero.

Reducir el estrés financiero puede significar convencerse de que el dinero no lo es todo. En otras palabras, apreciar lo que se tiene. Una de las formas más efectivas para hacerlo es examinar qué cosas no materiales son las más importantes para nosotros, puede ser la familia, los amigos o incluso la espiritualidad. Algunas personas lo hacen practicando meditación.

Cambiar de actitud puede ser difícil si siempre nos estamos preocupando y preguntando «¿y si pierdo mi trabajo la semana que viene? ¿y si me hago daño y no puedo cuidar de mi familia?». Planificar para el futuro es positivo, pero aceptando el hecho de que no podemos controlarlo todo. Para hacerlo, hay que vivir en el presente, disfrutar el momento presente tanto como sea posible.

Steve Jobs lo comentaba en su biografía, decía que al principio (cuando era hippy y viajó a la India) no tenía que preocuparse por el dinero ya que no tenía nada, 5 años más tarde, tampoco tenía que preocuparse por el dinero ya que era millonario.

Pedir ayuda

Cuando nos cuesta llegar a fin de mes y no vemos la luz al final del túnel, puede ser el momento de tragarnos nuestro orgullo y pedir ayuda. Aquellos que se preocupan por nosotros obviamente no quieren vernos sufrir económica o emocionalmente, por tanto, los amigos y la familia son un buen punto de partida. Esto no significa necesariamente que tengamos que pedir una ayuda monetaria, siempre resulta bochornoso pedir prestado a amigos y familia, pero podemos sencillamente pedir consejo.

Es posible, que alguien que conozcamos se haya encontrado en una situación similar, y que esa persona nos pueda ofrecer sugerencias o apoyo emocional durante nuestra situación difícil. Simplemente compartiendo nuestros problemas con otra persona puede tener un efecto curativo. Si nos provoca malestar o embarazo hablar con otras personas que conocemos, otra opción es desahogarse en Internet, te sorprenderá ver la cantidad de gente que tiene el mismo problema que tu e incluso más grandes, algunos te ayudarán y otros simplemente te consolarán al hacerte ver que lo tuyo no es tan grave..

Deshacernos de la deuda

En las culturas actuales dependientes de los créditos, mucha gente se está endeudando, situación que provoca estrés financiero. Cuando llega la factura de la tarjeta de crédito cada mes, puede tentarnos pagar la mínima cantidad debida, pero lamentablemente, esto solo sirve como un vendaje adhesivo sobre una herida sangrante que necesita sutura. La hemorragia no cesará, y las cosas irán de mal en peor.

Una de las mejores maneras de mejorar nuestra situación financiera es pagar las deudas lo antes posible. Esto implica afrontar pagos que suponen abonar parte del principal mejor que solo el tipo de interés. Esto también nos quitará parte del estrés también. Tendremos paz de espíritu al saber que damos pasos para liberarnos de las deudas.

Por supuesto, existe una diferencia entre la deuda positiva como hipotecas o préstamos de estudios, que funcionan como inversiones, y la deuda negativa, compras con la tarjeta de crédito que añaden intereses. Uno de los peores errores que se pueden cometer cuando se padece estrés financiero, es asumir malas deudas. En otras palabras, no utilizar la tarjeta de crédito salvo en caso necesario.

Elaborar un presupuesto y cumplirlo

La mejor manera para organizar las finanzas es elaborar un presupuesto para controlar lo que podemos permitirnos gastar. El primer paso para realizar un presupuesto es determinar los ingresos que tenemos y cuánto gastamos en las facturas necesarias como suministros y pagos de préstamos. Debido a que la incertidumbre es una gran fuente de estrés financiero, el puro conocimiento y control que nos proporciona el presupuesto puede calmarlo.

Lo siguiente que necesitamos hacer es hacer una lista de los gastos discrecionales y que no son fijos. Esto incluye los gastos de comida, gasolina e incluso entradas de cine. Cuando tengamos todo esto localizado, podremos adoptar decisiones más inteligentes sobre qué gastos recortar.

También podemos borrar o tachar los Starbucks (por poner un ejemplo) del presupuesto todo lo que queramos, no supondrá una gran diferencia salvo si somos capaces de autodisciplinarnos y no parar cuando pasemos por delante de uno. Una táctica efectiva para cumplir un presupuesto es llevar únicamente dinero contante y sonante. Tiene la costumbre de desaparecer a medida que lo utilizamos, a diferencia del plástico ladrón. Utilizando este sistema no gastaremos dinero que no tengamos.

Estos son solo algunos consejos para gestionar mejor nuestras finanzas y reducir nuestro estrés.