El ambiente está muy político en España con las 2 elecciones autonómicas de este domingo y la huelga general convocada para el próximo jueves. Respecto a las elecciones nada puedo decir pero respecto a la huelga, ya que se han esgrimido un par de motivos económicos en contra de ella, voy a comentar mi opinión. Uno es el coste y el otro el daño al prestigio internacional que puede llevar a un encarecimiento de nuestra financiación.  Creo son argumentos de poco peso: dada la productividad actual de nuestra economía el que un trabajador no acuda a su puesto un día y no cobre por ello no va a suponer ningún descalabro y en cuanto a lo de la imagen exterior…pues depende. Los convocantes se arriesgan a que un bajo seguimiento y una jornada pacífica mejore mucho la imagen de nuestro gobierno ya que será inevitable la comparación con los disturbios de Grecia por lo que el efecto hasta podría ser positivo. La huelga no convocada de los controladores aéreos de finales de 2010 probablemente fuera más costosa en dinero e imagen que la del próximo 29.

La principal razón de los que quieren protestar contra la reforma laboral para no hacer la huelga –más allá de los convocantes, algo para mi anecdótico- es que no servirá para nada. Estoy de acuerdo, el PP tiene una cómoda mayoría que le lleva a hacer lo que le viene en gana –como otros han hecho en la misma situación- incluso contra la opinión de sus propias bases y contra su programa electoral (por ejemplo subiendo impuestos) y el coste político –aunque la huelga sea un éxito- no le va a preocupar puesto que las próximas elecciones de envergadura –las municipales y autonómicas- no serán hasta dentro de 3 años. No obstante, no siempre hacer algo debe tener una consecuencia, a veces actuamos simplemente por estar contentos con nosotros mismos o por desahogo y puedo entender que mucha gente esté indignada y encuentre en esta convocatoria el momento ideal para expresarse en compañía de otros. Yo reciclo mi basura y sé que la incidencia en el medio ambiente es insignificante, la mayoría de los españoles votan y un solo voto –salvo como excepción muy puntual- tampoco tiene utilidad, muchos han salido a la calle a manifestarse contra un acto terrorista y es muy improbable que un asesino vaya a cambiar de opinión por la protesta de un individuo… Los gestos no tienen por qué tener una explicación racional y hay que respetar a quien se sienta mejor haciendo la huelga e incluso al que crea que con ella se pueden cambiar las cosas. Precisamente lo peor para nuestra economía es que el país se divida aún más y radicalicemos posturas ya que de esta crisis o salimos juntos o no salimos. La crispación puede hacer mucho más daño a la economía española que la huelga.

Tras la mejor semana para el S&P 500 desde diciembre del año pasado, en los mercados estos días la noticia es que el principal índice bursátil mundial –a pesar de la grave crisis económica- llegó a estar a menos de un 10% de sus máximos históricos:

De nada están sirviendo las voces que avisan de nuevas burbujas (especialmente la del Nasdaq100, donde la estrella del parquet Apple supone el 18% del índice) o de cifras hinchadas. Por ejemplo, Irwin Kellner, economista jefe de Market Watch, dice: “No se dejen engañar por la ilusión del dinero; muchos datos macro de los que se manejan no descuentan la inflación y parecen mejores de lo esperado”. O la gran pregunta ¿Seguirá recuperándose la economía USA con el consumo bajando?. Nada parece frenar el impulso alcista de los índices USA. No obstante, a pesar de tanta subida acumulada desde los mínimos de marzo de 2009, la bolsa sigue enfrentándose a una década perdida demostrando que en el siglo XXI el mito de que la bolsa es una inversión muy rentable a largo plazo es muy discutible:

En Europa sí se cumplió la pauta bajista post-vencimientos y sí se tuvo en cuenta lo que la semana pasada se ignoró: los problemas de China, el qué ocurrirá en Grecia tras las elecciones de finales de abril, la subida del riesgo país portuguesa y española, los riesgos que supone el alto precio del crudo, la inestabilidad geopolítica por culpa de Irán y su programa nuclear…y eso a pesar de que el euro se apreció. Y durante dos días –lunes y martes, quizás porque se filtró que Clearnet bajaría el miércoles las garantías requeridas para las compras de bonos españoles, quizás por pura sobreventa- al fin el Ibex mejoró algo su diferencial respecto al Dax alemán y aunque sigue habiendo una gran diferencia de rentabilidad, parecía que podría ser un comienzo, especialmente con la ayuda de valores con un recorrido tan espectacular como el de Inditex, que bajó un 50% por culpa de la crisis y desde entonces casi ha triplicado su precio repartiendo además jugosos dividendos a sus accionistas. Pero el miércoles volvió a perder el terreno ganado y no parece que la tendencia varíe aún lo que coloca la bolsa española entre las peores del mundo en 2012.

Otro aspecto interesante de los mercados las últimas semanas es la subida de la rentabilidad de la deuda norteamericana –y en menor medida de la alemana. Por desgracia no parece que sea por una disminución del miedo que lleve a sacar dinero de inversiones “seguras” a otras más “arriesgadas”, más bien parece que la deuda USA sube de rentabilidad porque no parece que vaya a haber QE3 y eso ha influido en el Bund alemán. También hay que añadir que no parece significar, como otras veces, que haya expectativa de tipos de interés oficiales más altos en el corto plazo ni mucho menos.

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