Las entidades financieras están en continua búsqueda de pasivo y aunque captar dinero no es fácil, la tarea se complica más cuando se trata de imposiciones elevadas, como es frecuente en muchos depósitos bancarios.

Por ello, bancos y cajas al igual que cualquier empresa, han tenido que reinventarse en época de crisis no solo como mecanismo de autodefensa para sobrevivir, sino también para sacar el mayor provecho posible del mercado. La banca ha encontrado en las nóminas y el resto de tipologías de ingresos recurrentes (pensiones, ingresos de autónomos, prestaciones por desempleo) un mercado potencial del que se pueden sacar grandes beneficios. Las cuentas nómina tienen como objetivo atraer las fuentes periódicas de ingresos de trabajadores, desempleados y pensionistas, que tienen la ventaja de dotar de estabilidad al pasivo de las entidades financieras.

Está claro que para los bancos puede ser fácil captar dinero de los ingresos recurrentes dado el volumen de público objetivo existente. Además, para el cliente es más sencillo tomar la decisión de domiciliar un pago periódico en una entidad que, por ejemplo, depositar los ahorros de toda su vida en un plazo fijo.

Una muestra de ello es Banco Popular, que en 2011 consiguió sumar 21.000 nuevos clientes en tan sólo dos meses con un total de 50.000 nuevas nóminas, es decir, el 22,5% más de su cartera neta total respecto a la 2010.

¿Qué es una cuenta nómina?

Se trata de cuentas corrientes, que como tal, permiten realizar la operativa necesaria para el día a día (por ejemplo, pagar recibos, realizar transferencias y traspasos o asociar tarjetas bancarias). Se diferencian en que, además de prestar al cliente estos servicios, también le exigen que domicilie su nómina a cambio de compensarle con algún beneficio adicional.

En esta vertiente de pasivo, las promociones bancarias intentan llamar la atención al máximo, porque al revés de lo que ocurre con otros productos de ahorro, domiciliar la nómina puede constituir una decisión de tipo emocional de acuerdo al beneficio obtenido, como es el caso de las remuneraciones en especie.

En términos generales podríamos agrupar las ofertas de cuenta nómina en tres categorías:

¿Cuál me conviene contratar?

La elección del producto a contratar variará en función de nuestro perfil. Si se trata de una remuneración en especie, normalmente el valor añadido se encuentra en disfrutar del producto anticipadamente. Es decir, una vez domiciliada la nómina y efectuado el primer ingreso, se recibe un regalo que, en otro caso, se podría comprar un período de tiempo de ahorrar mes a mes.

Si, por el contrario, los regalos que ofrece la banca no son lo suficientemente llamativos, puede ser mejor contratar una cuenta que ofrezca rentabilidad (TAE). En 2010 las mejores promociones ofrecían entre 3,20% y 3,50% y actualmente ascienden al 5,00% TAE.

Otra opción es contratar cuentas que devuelvan un porcentaje anual del total de recibos domiciliados. Sin embargo, no solo hay que fijarse en esta ratio, ya que además hay que tener en cuenta los topes máximos que establece el banco a dicha devolución.

Una entidad nos puede ofrecer un 2% del total de recibos y otra el 5%. Si no leemos la letra pequeña, la decisión es sencilla. Contrataremos la cuenta nómina que nos devuelve el 5%. Pero ¿qué ocurriría si el tope máximo es de 200 euros anuales?

En este caso, si nuestro volumen de recibos es alto, tal vez nos convenga la del 3% sin límites a la bonificación.

¿Cómo contratar o cancelar este producto?

Para contratar este tipo de producto hace falta disponer de un ingreso recurrente bajo el concepto que exija la entidad (nómina, pensión, autónomos u otros pagos de la Seguridad Social) y su contratación variará en función del canal de difusión elegido por el banco o caja (online, telefónico o en sucursal).

Si la cuenta nos exige un periodo mínimo de permanencia y queremos cancelarla antes de que finalice el plazo, debemos ponernos en contacto con la entidad para que nos indique la penalización correspondiente por incumplir los requisitos. En el caso de las remuneraciones en especie, pagaremos el valor del regalo correspondiente al periodo comprendido entre la cancelación de la cuenta y la finalización real del plazo.

Domiciliar la nómina no ofrece la misma rentabilidad que los mejores depósitos bancarios, pero es mejor sacar algún beneficio extra por nuestros ingresos. Recordemos que no todas las ofertas exigen compromiso de permanencia, lo que nos exime de penalización en el caso de dejar de percibir los ingresos mínimos. Aunque contratar este tipo de productos no es ni mucho menos una obligación, no hacerlo podría constituir un coste de oportunidad que es mejor evitar cuando no es época de bonanza.