Siempre me ha interesado la filosofía económica; civilizaciones que datan de mucho antes de Cristo tratando de dar pautas de comportamientos de los seres humanos para vivir en sociedad y gestionar sus recursos escasos.

La filosofía económica es la parcela del saber que trata de analizar los propios conceptos económicos desde un punto de vista humanista y sus aspectos morales:

En toda comunidad deben haber reglas, es decir, un ordenamiento jurídico.

Actualmente esas guías no han cambiado y si se cumple exactamente lo contrario se dan realidades cambiadas como por ejemplo: para que haya un rey deben haber muchos esclavos y para que haya un rico deben haber muchos pobres.

Todo me hace volver a mis principios cuando leí que la gran responsabilidad de convivir en sociedad la tienen los políticos, aquellos señores, que deberían ser eruditos en su materia, como un ministro de economía, educación o salud. Pero parece ser que a toda esta gente no se le instruye lo suficiente en moralidad, en ética, en definitiva en responsabilidad. Lo que en muchos casos ni siquiera están instruidos y en otros muchos, aunque instruidos, son meros títeres partidistas.

Pero ante esta falta de humanidad (porque así se debiera de llamar a personas que reciben unos ingresos muy por encima de la media, que se pre-jubilan con retiros extraordinarios y reciben jubilaciones vitalicias impensables) no se paran a pensar un momento? Pues no, no lo hace. Supongo yo, porque 80 años de vida de media de un ser humano es muy corta y es más fácil vivirla a costa de otros que esforzase para conseguir logros.

Sin embargo todo llega a su fin, la población mundial no deja de crecer (hace unos días nació la persona 7.000 millones y en un par de años se espera la 9.000 millones); los recursos de la tierra se acaban y los pocos que quedan en muchos casos de desperdician. En economía nos enseñan que los recursos siempre son escasos y las necesidades ilimitadas. Ahora los políticos y el público en general se han dado cuenta de esta premisa económica.

Y para qué hablar de determinada clase empresarial dirigente, que no tiene conciencia ninguna y que para facilitar ese buen pasar por la tierra, hasta forman agrupaciones políticas que luego manejan a su antojo.

Es increíble pensar hoy por hoy, que con la profunda crisis que se vive en este país, haya gente alegre y muy ansiosa por ocupar una cartera ¿Qué sucedería si los puestos políticos fuesen ad-honorem, y las dádivas se controlaran in-extremis?  Quisiera saber cómo reaccionarían estas personas si se tendrían que hacer responsables de este país, con una paga mileurista.

Hoy se repite la historia, no importan los problemas de una persona, los de una familia, los de una comunidad entera, importa salvarme yo y formar parte de una élite intocable, suprema, a las que las necesidades de los demás poco les llega y poco les importa.

¿Por qué existen seres humanos tan egoístas? ¿Y por qué son los que generalmente llegan tan alto en cargos políticos? Debiéramos empezar a tomar el timón los que todavía creemos en la moralidad y en la responsabilidad. El gran control de tanto desorden y despilfarro debiera comenzar controlando a los que se suponen tienen que controlar.