Así como la crisis iniciada en 2007 tiene muchos responsables y sus raíces se hunden en otras recesiones, la crisis actual de la €zona para mi tiene un origen claro en el mal diseño del euro y el BCE, en la mala gestión y supervisión de los que no quisieron ver y no quisieron arreglar los desequilibrios en épocas de expansión y de la ineficaz respuesta de los actuales dirigentes a los síntomas derivados de todo esto. Pero siempre es de agradecer una visión novedosa, que complementa la evidente simplicidad de la generalización. Por eso me llamó la atención el análisis –desde un punto de vista demográfico- que hace Straffor. Estos analistas defienden que lo habitual es que el mayor consumo en una economía lo hagan las personas entre los 20 y los 40 años: es la época del mayor gasto en estudios, de las bodas, los hijos, la compra de casas y autos… Normalmente esta época se afronta con unos niveles de de ingresos no muy altos y con un mínimo capital ahorrado. Esto lleva invariablemente al endeudamiento. Según ellos los últimos años del siglo XX y primeros del XXI la Europa “periférica” coincidió con una estructura de población en la que este grupo de edad era mayoría y claro, recurrieron a los bancos para conseguir el dinero que necesitaban. Como dije antes, es una visión original y seguramente certera pero lo triste es que dado que en la actualidad ese rango poblacional es menor, es un motivo más que sumar a los millones de parados y al cierre del grifo del crédito por parte de los bancos para inferir que el consumo se mantendrá en niveles muy bajos mucho tiempo.

La respuesta keynesiana, que se ha aplicado en otras crisis y también en esta, ante un descenso del gasto privado es sustituirlo por el gasto público, tanto directa (como las obras públicas) como indirectamente mediante subvenciones (por ejemplo a la compra de coches) y, por supuesto, no dejar que caiga ningún banco para que la confianza en el sistema no se deteriore. Pero si, como ha ocurrido estos años, la recesión es tan profunda que no se obtienen suficientes resultados y el gasto es tan grande que hace peligrar la solvencia misma del estado, se hace evidente que hay que encontrar nuevas soluciones. Las dos principales que se están aplicando son, por un lado, medidas radicales de política monetaria y por otro, recortes del gasto público. Las primeras en general se componen de tipos de interés muy bajos, liquidez cuasi-ilimitada a la banca, compra de deuda (la FED lo hizo en 2008 y 2009 con activos hipotecarios privados, ahora los principales bancos centrales lo hacen con emisiones públicas) etc. Y en cuanto a los “recortes” –iniciados hace ya año y medio- se están cebando en lo que genera más ingresos y menos gastos de inmediato (reducción de salario a empleados públicos y pensionistas, reducción del gasto en sanidad y prestaciones sociales, subidas del IVA etc.) ya que con ello se reduce el déficit. Es decir, se empezó a luchar contra la crisis fomentando el consumo y ahora se le castiga porque lógicamente con menos ingresos y precios más caros éste se reduce.

Esta es la situación a grandes rasgos que viven todos los países del “primer mundo” en la actualidad pero los de la €zona tenemos un problema añadido: por separado no podemos controlar la política monetaria. Tampoco podemos estar seguros de que sea la panacea puesto que tanto los países que están abusando de ella desde hace mucho (como Japón) como los más recientes (como los EUA) no consiguen crecer lo suficiente como para resolver la crisis pero en cualquier caso es un arma que no está en nuestras manos individualmente y que nos devuelve a los problemas ya citados: mala organización de la €zona y del BCE y deficiente respuesta –por falta de unidad y de criterio- a los problemas comunes. España este fin de semana elige un nuevo gobierno que deberá intentar sacarnos del actual atolladero y que tendrá muchas herramientas a su disposición y que, aunque no disponga de política monetaria propia, se espera tenga el auxilio de –mínimo- una nueva bajada de tipos de interés, de un fondo de rescate que incluso podría –si al fin se hace efectivo- ayudar directamente a nuestro sector financiero y de un BCE que, tal y como ha demostrado con Italia, está dispuesto a comprar grandes cantidades de nuestra deuda pública para que no tengamos que pagar demasiados intereses por ella (otro tema es que tenga éxito en este cometido). Pero no debemos caer en el mismo error que por ejemplo los EUA, no deberíamos pensar que tan sólo la política monetaria es la solución, hay que legislar y gestionar mejor.

En cuanto a la actualidad, tras pasarnos décadas obviando los datos de PIB o desempleo europeos y dando más importancia –por ejemplo- a simples encuestas de sentimiento de los EUA, parece que el mercado financiero global está absolutamente centrado en nuestro continente y en concreto Italia y España cada día ocupan más espacio en las noticias internacionales. Por desgracia, se centran sobre todo en lo negativo pero hay que reconocer que hay muy pocas buenas noticias que procedan de la €zona y las que hay (por ejemplo el crecimiento del PIB en el último trimestre en Francia y Alemania) no proceden de los “periféricos”. Pero sigue habiendo una contradicción: a pesar de las bajadas de bolsa –amortiguadas por la fortaleza de los índices USA- y del euro de estos días, sus cotizaciones no descuentan el mismo escenario catastrofista para la €zona que el mercado de deuda. Mi consejo es que si pensáis que la €zona puede deshacerse o que va a haber expulsiones puntuales que provocarán fuertes pérdidas en el sector financiero que seguro serán asumidas por los estados, hay que olvidarse de la bolsa. No tiene sentido pensar –como hacen muchos- que España será expulsada del € o que no podrá pagar el 100% de sus deudas y confiar en la renta variable nacional, si ocurre ese escenario entonces el Ibex está caro, especialmente si la prima de riesgo se mantiene varios días por encima de 450 . Y si creéis que esta crisis se va a resolver con la actual estructura de la €zona intacta, lo mismo es momento de pensar en un rally fin de año bursátil (la próxima semana misma suele ser estadísticamente alcista por el “Black Friday”) pero para inversores más prudentes de los que miran más la seguridad y el medio/largo plazo, les recuerdo que las emisiones de letras y bonos del Tesoro españoles ofrecen más rentabilidad –y conociéndola con anticipación- que el dividendo de cualquier compañía y sin tanta volatilidad. Repito, si creéis que la actual crisis de la €zona se podrá resolver sin que seamos una de sus víctimas.

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