Esta semana me han invitado a una presentación del BANIF (banca privada) sobre la situación económica actual y las perspectivas para el 2012.

No me la he perdido por varias razones:

  1. Me ha invitado un amigo, que es la razón fundamental.
  2. Me interesaba saber qué opinan los expertos del banco y otros colaboradores de JP Morgan o Skandia sobre la crisis actual y las predicciones para el año que viene.
  3. Quería averiguar qué no les cuentan de la economía a los inversores privados, que a veces es más interesante que lo que sí les cuentan.
  4. Daban canapés y me podía hacer pasar por un empresario acaudalado. Lo admito, de pequeño quería ser multimillonario.

La velada fue bastante fructífera y paso a exponer algunos de los «secretos» revelados a los potentados de mi tierra. Si me pasa algo, que nadie se crea la versión oficial, no fue un accidente.

La primera idea, que no es un secreto, es que la banca opina que estamos en manos de los políticos, y que dependemos y dependen de las decisiones que tomen a corto plazo para cualquier tipo de predicción. Por otra parte se lanza un mensaje optimista, en cuanto a que apuestan por la continuidad de la zona Euro.

Se dijo que Europa prueba todas las medidas equivocadas hasta llegar a la correcta. Pero se llega, al menos en palabras de la Jet Set financiera. El Banco Central Europeo bajaría tipos, seguramente antes de acabar el año.

Descontando la inflación, en los países occidentales disfrutamos de tipos de interés negativos. En un escenario así, normalmente la decisión racional de los agentes es pedir dinero prestado e invertirlo. Por tanto, en realidad el problema no es que no haya demanda de créditos, es que no hay oferta. A la alta morosidad que sufren las entidades financieras, se le tiene que unir la ampliación de la base de capital al 9% y las quitas de deuda soberana que se produzca. El efecto, poco dinero, más caro y más complicado de conseguir.

En palabras de un directivo financiero presente, hay un «0% de probabilidades de que España impague sus deudas». Taxativamente afirmó que «es más seguro tener el dinero en deuda pública española que en cualquier banco»; lo dicen los banqueros, no yo. La deuda pública española al 5,5% es una buena inversión, si bien será mejor si esperamos a que suba al 5,60 o al 5,70%; al menos eso dijeron a los presentes.

Por contra, la rentabilidad exigua del bono alemán a 10 años no compensa su mayor seguridad. En el escenario peor, de fragmentación de la zona Euro, Alemania no es mucho más segura que el resto de países, se afirmó.

Para los conferenciantes, la solución a la crisis de deuda soberana europea pasará por una mayor integración fiscal, cediendo soberanía y, con toda probabilidad, creando un bono europeo (el famoso Eurobono) que permita a cualquier país acceder al mercado de deuda con el aval del grupo.

Si tienes dinero ocioso en Euros, la recomendación es que compres dólares, pero con un escenario de 5 años. A corto plazo la volatilidad de ambas monedas es impredecible.

En cuanto a las bolsas, la española ciertamente está barata; sin embargo seguirá barata mucho más tiempo. En cambio algunos apostaron por invertir en acciones de empresas americanas estables y con dividendos altos. El PER, número de veces que el beneficio está comprendido en el precio de la acción o, en otras palabras, número de años necesario para recuperar la inversión, está en 11 en la bolsa de EE.UU. La media normal es del 15.

Opinaron que las bolsas de los países occidentales han descontado una nueva recesión, y los economistas que citaron sólo vislumbran una desaceleración importante del crecimiento.

La nota de color la puso uno de los conferenciantes, cuando recomendó al nuevo gobierno, que no dudan será el PP, que una de las medidas estrellas ha de ser el copago en la Sanidad. El rancio, si se me permite, afirmó sin inmutarse que en España se nos proporcionan demasiados servicios médicos sin pagar, de elevadísima calidad.

En defensa de los asistentes acomodados, confesar que uno de ellos, médico para más señas, se posicionó en contra de estas afirmaciones. Está claro que hay que racionalizar el gasto médico, con medidas como la actual, y otras como el cobro de 1 euros para determinadas rentas por acudir a consulta o a urgencias (por motivos disuasorios o de evitar los free riders); también habló de cobrar a los que no acuden a consulta de especialista sin avisar, que parece ser que son muchos. Pero de copago generalizado, nada de nada.

Como conclusión del evento, aparte de agradecer la invitación y haber aprendido muchas cosas, constatar que a los ricos se les venden las mismas motos que a los pobres. Varios de los asistentes me dijeron lo mismo: «yo firmaría con que me ofrecieran un producto que empate con la inflación y no me haga perder dinero«. Pero, como les explique, este tipo de productos no dan dinero al banco.