Hoy más que “semana en los mercados”, el título más correcto para mi podría haber sido Una €zona moribunda II parte. Y es que si apostamos por un caballo cojo podemos criticar al veterinario por no haber hecho más por sanarlo pero la responsabilidad mayor si perdemos es nuestra. Y no me refiero a la bolsa o al euro, todos nos estamos arriesgando por salvar la €zona y estoy convencido que hay muchos motivos para no sacrificar al animal pero es más que evidente que sin cirugía no sanará. Sin embargo seguimos aplicando soluciones que no entran al “hueso” del problema: una estructura política que prima el nacionalismo sobre el interés común y que es lenta y por tanto ineficaz. Y un esquema económico que no puede funcionar aunando al mismo tiempo un mismo banco central y una misma moneda pero 17 políticas económicas autónomas con objetivos diferentes: España teme al paro, Italia a la insolvencia, Alemania a la inflación… Eso sin olvidar que los miembros de la UE que no utilizan el euro también tienen su propia posición. Tener un fondo de rescate que garantice la deuda que no quiere el mercado soluciona el problema de la liquidez pero no el de la solvencia de los países emisores que no tienen la confianza de los inversores. Además, todo lo decidido en las reuniones del domingo y el miércoles deberá implementarse y ya sabemos lo que pasó con la reunión de Julio: retrasos, discusiones, postergación de decisiones, ratificaciones y factores que los políticos no pueden controlar como que están dando por hecho que el Fondo de Rescate tendrá la máxima calificación porque recibe avales de algunos países que la tienen pero si como parece Francia pierde su triple A, es posible que esto no sea tan claro.

La próxima semana entramos en noviembre, un mes que promete ser decisivo –una vez más- en la crisis de la €zona. Había quien pensaba que el default griego se haría oficial en la reunión del G-20 de los días 3 y 4, otros que sería un poco después y lo anunciaría la propia Grecia tras recibir el siguiente tramo de ayuda de la UE y el FMI ya que, viendo la dificultad de obtener este dinero y el empeoramiento de las cifras internas, sospecharían sería lo último que recibieran y decidirían quedárselo sin abonar más vencimientos declarando la suspensión de pagos. No es tan descabellado pensar algo así, al fin y al cabo el actual gobierno heleno recibió un “regalo” envenenado del anterior y puede dimitir y convocar elecciones y paralizar abonos a la espera de un nuevo ejecutivo que decida qué hacer. Pero no parece vaya a suceder ninguna de estas dos opciones ya que la solución oficial del €grupo es que los poseedores privados de deuda griega asuman una pérdida del 50% de la inversión mientras el FMI y el resto de países que han concedido créditos bilaterales sí recibirán –en principio- el 100% de lo adeudado ya que la idea es que Grecia siga dentro de la €zona. Es una solución que a corto plazo da un respiro a Grecia y es políticamente vendible ya que la pérdida la asume el sector financiero privado pero a largo plazo es un fraude. Primero porque el coste mayor lo seguirán pagando los estados ya que no dejarán que ningún banco quiebre y segundo, y aún más importante, que todo esto reducirá algo la deuda griega –al 120% del PIB para 2020 según sus cálculos- pero parece no tener en cuenta que dentro del euro la economía griega no podrá realizar la devaluación que necesita para poder crecer. De este modo, tras la quita tampoco podrá recurrir a los mercados –seguirá siendo el estado con más deuda respecto al PIB de la €zona y tendrá una mancha enorme en su historial crediticio- para financiarse en al menos una década lo que le dejará en una situación similar a la actual, con la población sufriendo por los sueños de grandeza (recordemos que Grecia nunca debió entrar en el € con sus cifras reales) de un país que debe aceptar que no está a la altura de sus socios.

Aparte de oficializarse todas las mentiras sobre la solvencia griega que llevan diciendo desde finales de 2009, en esta reunión Europa, al empeñarse en mantener dentro de la €zona a un país que no paga sus deudas ni cumple sus compromisos, puede provocar que los inversores descuenten que pueda pasarles lo mismo –perder la mitad de lo invertido- en otros países y huir de colocar su dinero en ellos, lo que cerrará aún más el acceso a los mercados de algunos emisores soberanos. Las nuevas exigencias de capital a la banca –modestas a mi juicio, como dije hace 7 días al final ha sido simbólico lo exigido a la deuda de España, apenas una provisión por un 2% de depreciación- buscan contrarrestar los efectos de que esto pueda ocurrir pero no serán suficientes si el contagio llega a Italia.

Cambiando de tema, si nos fijamos en este gráfico del Ibex desde mediados de Julio vemos que el punto más alto fue la última reunión del €grupo, de ese nivel –por encima de los 10 mil- se cayó hasta por debajo de los 8 mil y desde finales de septiembre ha habido una subida de más de mil puntos basada en la expectativa de que esta reunión sí que iba a suponer al menos el principio del fin de la crisis de deuda europea. Si se confía en esto y en que ha mejorado el panorama para Europa más que tras la reunión de Julio, se podría pensar en volver a aquellos niveles –con permiso del riesgo de recesión global- pero si la esperanza se ve defraudada según pasa el tiempo –como ocurrió en agosto y septiembre- no nos debería extrañar una fuerte corrección que dejaría las cotizaciones a mejores precios cara a un posible típico escenario de rally fin de año a iniciarse en unas semanas.

Por último, hay quien cree que BCE estrenará nuevo jefe con una bajada de tipos en la reunión del jueves 3 de noviembre pero lo cierto es que los futuros del euribor de 3 meses no descuentan ese escenario tan pronto. Ojalá se equivoquen porque no tiene sentido que en la actual situación de emergencia no se aplique al menos una rebaja que compense las 2 últimas subidas de Trichet pero la situación es la siguiente: los futuros de noviembre que vencen a mitad de mes cotizan en torno al 1.53%, es decir, no esperan ningún cambio respecto al Euribor de 3 meses actual y los de diciembre lo hacen al 1.40% luego tampoco tienen del todo claro que sea en ese mes. El siguiente contrato con precios, marzo de 2012, sí que descuenta una bajada pero sólo de cuarto de punto ya que cotiza al 1.20%…y yendo a más lejos se descuenta que puede que el tipo oficial del BCE llegue al 1% el segundo trimestre del próximo año (por ejemplo junio cotiza al 1.14%). A la que las bolsas bajen y las cifras que marcan recesión en Europa aparezcan me parece que sí aumentará la previsión de bajadas más inmediatas y agresivas pero eso es lo que hay de momento.

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