La reunificación de deudas y préstamos es una operación hipotecaria que consiste en agrupar el saldo pendiente de un préstamo hipotecario con las demás deudas (préstamos personales, tarjetas y demás).

En una época de crisis como la actual, este producto debería ser un éxito. Mucha gente se ha sobreendeudado y pagar una sola cuota le permite ponerse al día. Sin embargo, como muchos otros productos, la banca solamente ofrece reunificaciones a quien no las necesita. Y parece ser que ahora ni eso.

Acabo de recibir un correo electrónico de Celeris que notifica a sus colaboradores lo siguiente:

Lamentamos informarte que a partir del próximo mes no se tomarán solicitudes de préstamos hipotecarios de consolidación de deudas a través de nuestros canales habituales (fax, teléfono, correo electrónico o web).

Deseando que esta situación sea transitoria, queremos agradecerte el trabajo que hemos compartido durante estos últimos años.

Y se quedan tan panchos. La verdad es que yo nunca he llegado a firmar ninguna hipoteca con ellos, pero me remiten igualmente la información, en una comunicación breve, aséptica y poco informativa.

A día de hoy desconozco si esta entidad de crédito, formada por la unión de cajas de ahorro, seguirá ofreciendo agrupaciones de deuda a clientes directo o ni eso. Seguramente la situación de las propias cajas de ahorro, unido a la seguía de liquidez interbancaria, ha llevado a sus socios a huir en estampida, pero esto es una suposición personal.

Desaparecido esta entidad, a la que precedió la fallida GE Money Bank, sólo nos quedaría Banco Primus y algún que otro banco camuflado especializado en unificar deudas y préstamos. Es cuestión de ver si la entidad portuguesa también pliega velas pronto.

Esta crisis económica nos está enfrentado a las miserias y paradojas de nuestro sistema. Cuando los bancos y cajas refinancian hasta el límite a las promotoras para no adjudicarse su ladrillo a medio hacer, las opciones para los clientes endeudados se esfuman.

Está claro que la reunificación de deudas no es una solución para las familias cuyo endeudamiento excesivo se debe a que gastan sistemáticamente por encima de sus posibilidades. Sin embargo sí ayuda a familias que han visto sus ingresos menguados (por ejemplo por el paro o larga enfermedad), han tirado de ahorros primero, de tarjeta y préstamos después para sobrevivir, y al cabo de un tiempo sus ingresos se han recuperado. Para esta familia, pagar una sola cuota hipotecaria mensual, y no la de la hipoteca, las tarjetas y las cuotas de los préstamos por separado, es una forma de remontar financieramente.

Mucho se habla de dación en pago, de moratorias, de reformas legislativas para ayudar a los hipotecados y de carencias unilaterales de determinados bancos. Pero la realidad es que hoy en día una familia cumplidora y seria que pase por problemas económicos puntuales puede perder su vivienda sin tener el recurso de acudir a ayudas públicas ni a entidades financieras que reunifiquen sus deudas.

Muchos dirán que cada uno tiene que afrontar sus decisiones, y que si se hipotecó y no puede pagar, lo normal es que pierda la casa. Lo mismo podría yo decir de los bancos rescatados. Pero la realidad es que esta crisis económica es de una profundidad tan inusitada que hasta los buenos pagadores se convierten en morosos de un día a otro. Y una situación así, a mi modo de ver, atenta conta el más básico de los principios: la justicia social.

Ahora espero vuestros comentarios y críticas, que el debate es sano y productivo. Pero no caigamos en la falacia de que el banco no tiene la culpa, si puede ser.