Cuando se calcula una probabilidad tendemos a ignorar que el pasado no importa; jugando al parchís pensamos que si nos salen dos veces 6, es más difícil que salga otra vez seis que otro número cuando las probabilidades, 1 entre 6, son las mismas haya salido antes un 2 o un 6… y claro, por eso a todos nos ha pasado que en ese juego nos han eliminado alguna vez por ese motivo. Eso dice la matemática pero nuestra percepción subjetiva sigue empeñada en creer que si algo se repite varias veces seguidas, lo siguiente será distinto. Eso pasa mucho con la bolsa, las probabilidades de que suba o que baje son del 50% pero cuando durante algunas sesiones consecutivas el resultado es negativo, como pasa en el casino cuando se repite el color rojo, cuanto más tiempo dure, más convencidos estamos de que el siguiente será alcista/negro. Y esta percepción se convierte en realidad muchas veces porque la bolsa no la mueve el azar como muchos creen sino por decisiones humanas basadas en creencias e intuiciones y los factores psicológicos son tan importantes que los datos macro reciben una interpretación diferente –es algo empíricamente demostrable- dependiendo del estado de ánimo que ese día se haya instalado en los mercados.

Este es uno de los motivos por los que en tendencias bajistas claras como la actual los rebotes –cuando tocan- son muy poderosos, incluso con la prohibición de posiciones bajistas nuevas que habitualmente provocaban más compras aún al tener que cerrarlas si el movimiento era muy brusco. Por ejemplo, la bolsa americana finalizó el pasado viernes su segunda mejor semana en un año y la actual está siendo muy bajista, es decir, algo tan sencillo como comprar la semana de los vencimientos buscando la manipulación al alza y vender la semana siguiente al irse dicha especulación ha dado un gran beneficio. Pero eso vale para la minoría que se dedica al trading, a comprar y vender en el corto plazo pero no para los inversores. La actual volatilidad es sinónimo de miedo y ya vimos en 2008 cómo muchos días los índices subían más del 5% y la crisis parecía finiquitada y era un espejismo. Si me aceptáis un consejo el camino a la ruina bursátil está plagado de inversores que por culpa de un rebote nervioso del mercado en tendencia bajista se convencen que no es necesario ejecutar stops de pérdidas y que es bueno doblar posiciones en las bajadas y así mejorar el precio promedio aumentando el riesgo… Seguimos en clara tendencia bajista, los riesgos son peores que en 2008 porque ahora no sólo está en juego el sistema financiero, también la solvencia de varios estados -incluido el nuestro- y además ya ni los estímulos de la FED –como vimos el miércoles- animan al mercado. Hay que ser más prudentes que nunca en nuestras inversiones y ojalá todas las dudas acaben pronto pero todo apunta a que aún queda mucho camino.

G. Friedman explica la lentitud de reacción en la €zona ante un problema: “Conseguir un tratado europeo requiere semanas de planificación, luego una sala de conferencias con un ejército de asistentes y traductores. Tras esto, semanas de seguimiento de las negociaciones en la que los parlamentos y tal vez incluso la población en general participe en los procedimientos de ratificación.The last update to the European Union’s bailout program was agreed to July 22, but might not be ready for use before December.In contrast, the key policymakers in the American system can in essence gather at a two-top table for an emergency meeting and have a new policy in place in an hour. Por el contrario, los políticos clave en el sistema norteamericano pueden convocar una reunión de emergencia y tener una nueva política en una hora.” Y de hecho, la última actualización del programa de rescate de la Unión Europea se acordó al 22 de julio y aún no está implementada, veamos el calendario del “problema griego”: Están pendientes de aprobación en los parlamentos europeos los cambios introducidos en el EFSF de julio en la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno. Está previsto que todos los parlamentos europeos hayan ratificado estos cambios en la primera o segunda semana del mes de octubre. Francia, Bélgica, Italia y España ya lo han hecho. El Parlamento alemán los someterá a votación la próxima semana. Para colmo el gobierno de Eslovenia ha perdido una moción de confianza y se va a disolver el parlamento lo que retrasará su visto bueno. Es decir, aún está por decidir el desembolso del sexto tramo del paquete de rescate aprobado en mayo de 2010 y en diciembre se decidirá sobre el séptimo tramo…esa es la tranquilidad que nos espera. Por eso no es raro que se hable ya sin tapujos de dinero que se va a otras divisas diferentes al € y/o que abandona bancos de la €zona.

Y eso dándole una importancia a Grecia que es apenas simbólica. Tanto, que según parece hay más miedo a su salida del € que al dinero que vamos a perder todos con su ya descontada suspensión de pagos. A mí me alegra que haya una voluntad política fuerte en la €zona para que ésta no se rompa, todo sería peor si acabamos fuera del Euro y entiendo que en el momento en que uno se salga, la puerta queda abierta pero se me hace difícil entender cómo podemos compartir moneda y banco central con un país que –si suspende pagos- nos deberá miles de millones de euros a los demás. Dinero que por otra parte nos hace mucha falta porque nos hemos endeudado aún más para conseguirlo. Pero siguen empeñados en que esta situación se alargue y todo apunta a que se seguirá apuntalando a Grecia a cambio de un doloroso programa de austeridad y recortes (lo que en mi opinión o será inaplicable o acabará por volver a los griegos contra Europa o ambas cosas) y que se seguirá exprimiendo a BCE para que frene con sus compras el verdadero problema de Europa: el que Italia y España no consigan financiarse a tipos competitivos.

Todo esto nos deja en manos de los políticos europeos, personajes que llevan mintiéndonos años ocultándonos la verdadera situación de la economía y las finanzas de algunos países como se puede comprobar consultando la hemeroteca. Y en la de BCE, que en los últimos tiempos ha demostrado que no es independiente de las presiones políticas. Con todo, en BCE hay una unión que no existe en Europa ya que cualquiera de los 17 socios puede romper la Unión en cualquier momento y esos son  muchos presidentes, muchos parlamentos y muchos partidos diferentes. Es decir, hace falta un duro camino para resolver mínimamente los problemas pero basta que un parlamento de un pequeño país como Austria vote en contra de lo que Europa decidió en Julio respecto a Grecia para que la desintegración comience. Y contra eso, como comenté antes, ni los estímulos de la FED parecen animarnos.

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