¿Cómo puede ser que el Lunes se hundiese la bolsa porque la directora del FMI dijo que había posibilidades de que entrasemos en recesión?. ¿Por qué han reaccionado de manera tan fuerte los inversores al cambio de calificación que, después de todo, se trataba meramente de la opinión de algunos analistas en un comité? ¿y porqué ha oscilado tanto el mercado de un día para otro, incluso sin haber noticias significativas? ¿Y que cambió ayer en la economía para que rebotase casi un 3%?

Keynes proporcionó la respuesta en 1936, en “La Teoría general del interés del empleo y el dinero» comparando el mercado bursátil con un concurso de belleza. Describió un concurso de periódico en el cual se mostraban cien fotografías de rostros. Se les pedía a los lectores que seleccionasen a las seis más guapas. El ganador sería el lector cuya lista de seis se asimilase más a la combinación más popular de todos los lectores.

La mejor estrategia, apuntó Keynes, no es seleccionar los rostros más bellos bajo los gustos personales. Se trata de seleccionar los que consideras que los demás verán más guapos. Mejor aún, dijo, pasar al “tercer grado” y seleccionar los rostros que otros piensen que los demás pensarán que son los más guapos. De manera similar ocurre en los mercados de la especulación, dice, no ganas seleccionando la inversión más sensata sino la inversión por la cual los demás, que juegan al mismo juego, ofertarán más alto.

Ahora imaginemos que el concurso de belleza lo tienes que hacer, no mediante fotos si no mediante descripciones que han hecho los propios participantes, dibujos de gente que dice que las conoce muy bien o simplemente lo que ha oído de ellas. Se complica ¿no?. Pues así son exactamente los mercados. Nadie tiene la foto real, sólo bocetos.

Las personas intentan suponer qué piensan otros inversores y los otros piensan que, bien el mercado bursátil es “peligroso” o que es un buen momento para invertir. Y los inversores toman esa decisión con bastante menos información que la que tienen los del peculiar concurso de belleza.

Cuando escuchas una conversación entre inversores profesionales; incluyendo aquellos que gestionan dinero para grandes instituciones o fondos de pensiones, suele parecer que están involucrados en este tipo de trabajo de suposición. ¿Cuántos inversores basan en realidad sus decisiones en lo que se enseña en la escuela de negocios? lo que viene a ser calcular una cartera óptima en base a un análisis estadístico racional de datos económicos básicos.

De hecho, la mejor explicación de las oscilaciones del mercado es que cada día llevamos a cabo un concurso de belleza Keynesiano, y revaloramos lo que otros creen que otros están pensando. En días sin muchas noticias, el mercado simplemente reacciona contra sí mismo. Y como la ansiedad es cada vez mayor, los inversores toman decisiones de respuesta rápidas y a veces impulsivas frente a eventos relativamente menores.

Alan Greenspan, el anterior presidente de Fed, tipifica las preocupaciones sobre los otros inversores en “Meet the Press” (“Conoce a la prensa”) el 7 de agosto, el domingo antes de la caída del mercado de casi un 7 %. En palabras textuales dijo: “Lo que yo creo que S&P hizo fue un golpe tal que creó la sensación de que algo realmente malo estaba sucediendo, y eso es golpear la auto estima de los Estados Unidos, la psique». “Y está teniendo un efecto más intenso del que nunca me imaginé que podría tener». Hablaba de lo que estaban pensando otros inversores, no de la sustancia de la bajada de S&P. Entonces mucha gente comenzó a reconsiderar lo que otras personas pensaban, y lo que otras personas pensaban de otras personas, y así sucesivamente.

Este proceso crea incertidumbre, no sólo para el mercado bursátil sino también para la economía en general. Lo único a temer es el propio miedo, dijo Roosevelt  y tenía razón. Estamos constantemente tratando de reconsiderar el miedo de otros, y el miedo de otros del que otros también tienen miedo.

Esto puede sonar un juego loco, pero si los demás juegan, nosotros también debemos jugar. La perspectiva de la economía depende del resultado de este enrevesado concurso de belleza.