Admito que estoy en un estado de estupor bastante considerable. Hasta ayer la banca esgrimía estudios más o menos independientes sobre el coste de la generalización de la dación en pago: les reportaría una pérdidas de 4.100 millones (la mitad de lo que costó el Plan E) y se adjudicarían 400.000 viviendas más.

Ahora, desde el impactante anuncio de Bankinter de que ofrecerá hipotecas con responsabilidad limitada, parece que introducir esta modalidad de préstamo no supone el fin de la banca. De hecho financiarían un 80% del menor valor entre tasación y compra-venta a un nada disuasivo 4% inicial.

En este blog ya defendía la opción que ahora ha puesto encima de la mesa la banca, aparentemente a cambio de nada: ofrecer estas hipotecas como un tipo más de financiación, al igual que hay hipotecas a tipo fijo e hipotecas variables.

Entre los propietarios mayoritarios del capital social de Bankinter, repartido en 473.447.732 acciones de 0,3 euros de valor nominal, está la sociedad Cartival (controlada por Jaime Botín). No hay que ser muy listo para entender que la familia Botín está detrás del anuncio de la nueva hipoteca de Bankinter.

Esta nueva estrategia de los banqueros más importantes de España, ¿a qué se debe?, me pregunto. ¿Han pactado contrapartidas con el Gobierno o la oposición para anunciar a bombo y platillo esta aparente revolución hipotecaria?

¿Realmente van a generalizar este tipo de hipotecas en que no se responde con todo el patrimonio personal en nuestro país o es una elaborada mascarada?

Me cuesta creer que haya sido la presión popular la que haya hecho cambiar de idea a los Botín. Bankinter ha anunciado que ofrecerá la dación en pago, sí. Pero ahora queda por ver si la podrá contratar alguien con un perfil medianamente normal o sólo algún cliente de banca privada. Esta es la clave para poder afirmar que el mercado pasa a ofrecer préstamos hipotecarios con dación en pago incluida: que se acaben concediendo un porcentaje relevante de ellas.

Lo que está claro es que la banca, por la razón que sea, ha decidido sentar un precedente: con la dación en pago no se acaba el mundo. Ahora tendremos que esperar a ver en que queda el magnífico ejercicio comercial de Bankinter.