Hace 6 meses elaboré un test para probar las dotes proféticas de Carlos López y Maño H20 además de las mías: test a los tres . El resultado es digno –en torno al 50% de aciertos- y, como no podía ser de otra manera, demuestra que no se puede acertar demasiado prediciendo el futuro pero en nuestro favor hay que decir que esa máxima se aplica a todas las personas.  Por ejemplo, aún no han quitado de la página de BCE un discurso de Trichet de 2004 alabando la economía irlandesa ni han borrado la portada de la prestigiosa revista TIME achacando, entre otros, a Greenspan –hoy considerado uno de los responsables de la actual recesión- la salvación financiera del mundo tras la crisis asiática de 1997. Ahora la pregunta de moda es si será un éxito la salida a bolsa de Bankia y Banca Cívica…como si alguien lo pudiera saber antes de que suceda. No obstante, hay que advertir que el éxito será que lleguen a salir porque hará que ambas entidades capten el capital en los mercados en lugar de hacerlo vía un crédito del FROB, y eso parece que está conseguido. Es decir, lo importante para la economía española es que el estado no tenga que poner más capital –entre otras cosas porque se tiene que endeudar a su vez para conseguirlo- aunque el precio de la acción luego se comporte bien o mal.

En cuanto a si es bueno o malo para un futurible accionista el comprar Bankia o Banca Cívica, hay que aclarar que los avisos acerca del supuesto descuento con el que salen a bolsa son pura publicidad engañosa, tanto porque el valor real de los activos de las cajas nadie lo conoce exactamente como porque el análisis fundamental ya ha demostrado en estas circunstancias que no sirve para valorar si una inversión es buena o mala. A este respecto podemos consultar que muchos precios objetivos sobre grandes compañías españolas están un 40 o 50% por encima de cómo realmente cotizan o cómo el valor sobre libros de muchas cotizadas –por ejemplo en su día Colonial o Metrovacesa- al estar basado en activos inmobiliarios volátiles y difíciles de cuantificar, se diluyó con fuerza. Y por supuesto está el tema de las dudas sobre la solvencia de España, factor que siguen sin introducir los analistas fundamentales cuando valoran los precios que deberían tener las compañías, lo que creo es un grave error. Y no es un factor baladí, yo estoy convencido que si Santander o Telefónica –envidia del mundo por sus altos beneficios- fueran empresas alemanas cotizarían mínimo un 25% por encima de cómo lo hacen y ya que estamos hablando de dos compañías financieras que están estrechamente ligadas a la evolución económica del país y a la salud de nuestra deuda pública, de la que poseen en su balance varios miles de millones, el que sean cajas de ahorros españolas es algo que, de algún modo, las discrimina. Así pues, son factores externos los que pueden llevar al alza o a la baja las cotizaciones de ambas entidades. Además, está la comparación: debido a las últimas bajadas, a pesar del tirón de la última semana de junio, es factible comprar BBVA o Santander en torno a 8 euros; se hace difícil creer, para alguien que tenga interés en invertir en el sistema financiero español –ya de por sí una opción de riesgo por su exposición a la deuda lusa e hispana-, que es mejor comprar una entidad en apuros que sale a bolsa porque no posee suficiente capital, que alguno de estas dos valores líderes.

Pero yo creo que la colocación tendrá éxito, ya que las presiones parecen asegurar el tramo mayorista y para el otro las sucursales ya han demostrado que son capaces de colocar cualquier producto, y si han podido encontrar demanda a preferentes, convertibles y últimamente deuda autonómica, conseguir convencer a los clientes para que absorban el tramo minorista no creo sea problema, eso sin tener en cuenta al resto de “no clientes”. Yo no esperaría ningún desplome ni alza brusca el primer día y por el prestigio de Rato y el mayor tamaño, creo Bankia tiene más posibilidades de triunfar en el corto plazo pero menos a largo ya que su PER es demasiado alto. A medio plazo hay un factor bajista que limitaría las subidas de ambas si estas ocurrieran: el que aprovechen para ampliar capital y sacar más papel al mercado. Me parece excesiva de todas formas la importancia que están dando a estas dos colocaciones de un pequeño paquete de acciones que en pocos días se comportarán en línea con el resto de su sector. Salvo que ocurra algo muy extraordinario, el que suban o bajen un 10% o incluso un 15% no cambiará el prestigio de nuestro sistema financiero y el del proceso de bancarización de las cajas de ahorros.

Por el contrario, los resultados de los stress test europeos, de los que se espera fallen 1 de cada 6 analizados (aunque Moody´s opina que serán casi el doble), y que seguro incluyen algunas entidades españolas, pueden tener más relevancia. Sobre todo ahora que el tema griego -aparcado hasta mediados de septiembre al igual que la evaluación de BCE sobre nuevos movimientos de los tipos de interés- ha perdido protagonismo por el problema portugués. Es decir, la solvencia soberana en entredicho y la salud de la deuda que poseen mayoritariamente los bancos va a seguir marcando el ritmo de los mercados ya que nada se ha resuelto. Moody´s lanzó un jarro de agua fría al rebajar el rating de Portugal y sin embargo, pasó desapercibida la noticia de que sólo el 10% de las aseguradoras europeas han fallado los test de stress de su sector, por lo que necesitarían un capital adicional máximo de 4.400 millones de euros.

Finalmente, a destacar cómo BCE no sólo sube los tipos de interés y zancadillea la recuperación a pesar del gran riesgo en el que se encuentra la €zona de romperse, además vuelve a caer en la irresponsabilidad a la hora de medir el riesgo, es decir, lo que nos llevó a esta crisis, cambiando sus normas sobre la marcha e inventándose que aceptará la deuda griega como colateral para la banca hasta que las 3 agencias declaren al país heleno en default cuando originalmente hace ya varios escalones que no debería admitirla. Veremos si esta vez funciona que el mayor riesgo implica mayor beneficio o es al revés pero hay un dato claro que demuestra que son los propios griegos los que no confían en la solvencia de su país: En el país heleno sólo en 2.010 se perdieron 29.100 millones de euros en depósitos internos y en 2.011 ya vamos por 17.700 millones…la salida de capitales es bastante clara.

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