A diario ocurren hechos positivos y negativos en el mundo sin saber por qué. Si lo malo ocurre un martes 13 rápido asociamos la fecha a lo ocurrido y si lo bueno acece tras un rezo entonces creemos en que algo sobrenatural ha intervenido. Y como no tenemos botón de rebobinar para demostrar que la relación ha existido o no, pasa que a veces personas nada supersticiosas son más prudentes un martes y 13 y ateos convencidos que rezan ante una desgracia…por si acaso. Somos así, intentamos encontrar un por qué a todo y una relación causa-efecto. Con la bolsa ocurre lo mismo, y cuanta más información tenemos más excusas encontramos para justificarlo todo pero nunca podemos estar seguro de cuáles fueron las motivaciones que llevaron a tantos a vender más barato y a tantos a no comprar por encima que el día anterior.

El cóctel bajista bursátil que se ha desatado en mayo y junio en realidad llevaba preparado hace tiempo, al final del primer trimestre lo comentaba:

Si hace 3 meses nos dicen que el precio de barril de Brent se iba a estabilizar por encima de los 110$, que una coalición occidental iba a bombardear un país musulmán, que en unos días BCE va a subir los tipos de interés, que Portugal está al borde de la insolvencia y que ha ocurrido el mayor accidente nuclear de este siglo en una de las principales economías del planeta pocos hubieran creído que todo eso no hubiera afectado a la tendencia alcista de la bolsa

y sin embargo Abril siguió viendo nuevos máximos anuales, sobre todo en índices de los EUA. Ahora a todo eso se ha sumado el rescate de Portugal, que Grecia necesita más dinero, que 3 meses de intervención de la OTAN en Libia no han resuelto el problema, que tampoco está clara la situación geopolítica en Oriente Medio con el riesgo de una Siria demasiado cercana geográficamente a Israel, las mayores pérdidas económicas de lo estimado de la catástrofe de Japón, el enorme coste de reforzar la seguridad/eliminar (dependiendo del país) la energía nuclear, la ralentización del crecimiento chino y el mal comportamiento de su bolsa, los malos datos macro de los EUA, una cercana nueva subida de tipos de BCE…y sobre todo, el fin de la QE2.

Como vemos, varios de los componentes de ese cóctel bajista ya existían o se conocían hace tiempo pero fueron obviados y ahora de repente pesan sobre el ánimo de los inversores… o se olvidan momentáneamente como el martes pasado. Pero especialmente en Europa el problema griego –al que esta semana se han añadido rumores de división política interna ya que aunque el partido del gobierno tiene mayoría quiere implicar a la oposición en las duras medidas a tomar- y en general el fracaso de la política de rescates, nos añade una presión suplementaria. Respecto a esto me llama la atención lo claro que habla de este tema Joseph E. Stiglitz, profesor universitario en la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía:

Hoy, la crisis inminente está en Europa, donde el Banco Central Europeo parece estar poniendo su propio balance y el de los bancos europeos -cargados de deuda de Irlanda, Grecia y Portugal- por sobre el bienestar de los ciudadanos de esos países. Esta deuda casi con certeza tiene que ser reestructurada, pero, al haber permitido que los bancos se apalanquen más allá de cualquier nivel de prudencia, el BCE está advirtiendo contra cualquier tipo de reestructuración o amortización. Sin embargo, es un poco tarde para que el BCE describa la reestructuración de la deuda como «impensable». El BCE debería haber pensado un poco más antes de dejar que las cosas llegaran adonde llegaron. En realidad, más que pensar, debería haber aplicado cierta regulación para impedir que los bancos de Europa se volvieran tan vulnerables. Hoy el BCE necesita pensar en cómo ayudar a todos, no sólo a los banqueros que compraron los bonos. El nuevo criterio debería ser poner a la gente en primer lugar, y a los accionistas de los bancos y tenedores de bonos en segundo lugar. Incluso si los accionistas y los tenedores de bonos pierden todo; con la reestructuración correcta, todavía podemos salvar a los bancos y proteger a los contribuyentes y a los trabajadores.

Es curioso comprobar cómo el tema de Grecia –al fin y al cabo un minúsculo país- está influyendo y puede influir en el precio de los activos globales:

Y luego están las consecuencias políticas para el futuro de la unión Europea… Y aparte de Grecia, a corto plazo el evento económico más importante es -el próximo martes y miércoles- la reunión de la FED y a toda referencia a la prolongación o no de las medidas de Quantitative Easing que haga.

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