Cuando uno le presta dinero a un amigo para que pueda pagar las cuotas de un crédito un mes, y otro mes, y otro mes y compruebas que el amigo gasta más dinero de lo que gana por sistema, sabes que no sólo no te lo podrá devolver, además lo más probable es que pronto te vuelva a pedir más. Algo así debieron temerse Europa y el FMI cuando decidieron prestar el dinero a Grecia en 2010 para que pudiera abonar sus vencimientos de deuda y por eso le pusieron como condición que redujera el déficit (el enorme desfase entre ingresos y gastos) porque si no lo hacía, la deuda seguiría incrementándose y cada vez sería más complicado autofinanciarse. Como el importe del rescate se va abonando a plazos, antes de cada cantidad desembolsada tanto el FMI como la UE comprueban que Grecia esté cumpliendo sus compromisos. En lo que llevamos de 2011 Grecia no ha cumplido su parte pero el ministro de finanzas heleno avisó que o le prestábamos el dinero o el país suspendería pagos a finales de Junio. Una vez más, es el dilema del amigo que ya te debe dinero y te pide más…si no se lo das, pierdes la primera cantidad pero si se lo prestas, arriesgas dinero nuevo…capital que por cierto no tenemos y debemos endeudarnos –aun más, no debemos olvidar que la crisis de deuda es global y que a la vez que prestamos a otros países negamos financiación a las pymes– para conseguirlo. Esta imagen resume muy bien la situación financiera griega y cómo, aunque Europa y el FMI sigan prestando el dinero comprometido –algo que ni siquiera está ya claro- en un año o el país consigue financiación por su cuenta –una fantasía a día de hoy- o no podrá cumplir con sus pagos

Parece que Grecia sí va a recibir el dinero que necesita a corto plazo pero a costa de un nuevo plan de reducción de gastos (a costa del ciudadano) y aumento de ingresos (privatizaciones). Como conjetura Antón Costas: “el verdadero objetivo de esos duros planes de austeridad no sería sacar a Grecia, Irlanda y Portugal de su marasmo económico, sino evitar que quiebren los bancos -especialmente alemanes y franceses- que prestaron al sector público griego y al sector privado irlandés. No creo que sea la única explicación, pero, sin duda, es una parte. Los planes formarían parte de una estrategia para ganar tiempo y permitir a los bancos prestamistas ir digiriendo poco a poco las pérdidas sin riesgo de quiebra.” Y es que la crisis de deuda soberana esconde en realidad una posible crisis bancaria europea de enorme importancia. Recuerdo que –como ya comenté– las pruebas de stress a la banca europea que se publicarán las próximas semanas no contemplan –al igual que las del año pasado- la posibilidad de una quiebra soberana por lo que de poco servirán si la de Grecia se produce y si conlleva además expectativas de que Irlanda y Portugal pueden unirse al país heleno. Algunos ya están pronosticando lo que pasará cuando se anuncie la salida de Grecia del €, aquí expongo lo que piensa el economista A. Lilico (traduzco y resumo a mi manera):

Estemos o no de acuerdo con esta “hoja de ruta” –yo en principio no lo veo tan negro – lo que está claro es que las acciones por ayudar a un país con menos de un 3% del PIB total europeo han llevado a una situación de contagio tal que está peligrando el futuro político de la €zona y el económico de gran parte del mundo pues una crisis bancaria europea puede tener consecuencias planetarias. No son de extrañar pues algunas declaraciones muy duras como las del antiguo economista jefe del Banco Central Europeo, Otmar Issing: “Grecia sólo fue capaz de incorporarse a la zona euro a través del engaño y los líderes de la región han sido demasiado amables y no han puesto en marcha sanciones adecuadas, que podrían haber evitado la crisis de deuda. Cuando trabajaba para el BCE, sufría habitualmente a países que no cumplían con los requisitos. Grecia hizo trampa para entrar, y es difícil saber cómo debemos tratar a los tramposos». Issing, que estuvo en el BCE entre 1999 y 2006, advirtió de que Grecia probablemente no podrá cumplir con sus deudas y achacó este problema a la falta de sanciones adecuadas. «Debería haberse producido un mejor control, mejores exámenes y más sanciones. Esta crisis no era inevitable».

Y para hablar de la actualidad en los mercados, tampoco podemos olvidarnos de Grecia que ha sido la gran protagonista. Los rumores de que al fin conseguían el dinero provocaron un martes muy alcista que maquilló el cierre bajista –bursátil y sobre todo de materias primas– global de Mayo y obvió los mediocres datos de los EUA donde ese mismo día se conoció que habían bajado la confianza del consumidor y los precios inmobiliarios. El resto de días Grecia cotizó a la baja porque los rumores no se concretan, el FMI amenaza con no poner su parte y Moody´s le ha vuelto a bajar el rating. A la espera del dato de empleo mensual en los EUA -que a pesar de su importancia económica, suele motivar volatilidad pero pocos cambios reales en la dirección del mercado- el nuevo mes parece continuar el camino emprendido en Mayo, con varias cifras que invitan a pensar en una ralentización del crecimiento global. Y por último un apunte respecto a Junio: por estadística es un mes bajista en bolsa y oro y neutro en €/$.

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