En 1999, Paul Krugman (premio Nobel de 2008 en la economía) publicó El regreso de economía de la depresión, una especie de catálogo de los fracasos catastróficos en las economías industrializadas que sufrieron grandes crisis entre 1991 y 1998; Japón, Rusia, Brasil, México, Tailandia e Indonesia. Aunque el detonante de la crisis fue un poco diferente en cada caso, el carácter común era que cuando las cosas iban mal, comenzaron a salirse de control muy rápidamente.

Trás la lectura del trabajo de Krugman, uno no se sorprende del calibre de la crisis económica actual, incluso uno puede llegar a pensar que era previsible, por tanto ¿cómo es que nadié predijo la actual crisis?

Parte de la respuesta está en el sesgo de lo reciente – la tendencia a poner demasiado peso sobre los recientes acontecimientos. Piensa en el jugador que dobla su apuesta en la mesa de blackjack, ya que ha ganado sus últimos dos manos – sus probabilidades no han cambiado, pero él si lo cree.

En general, los inversores de éxito se empapan en la historia del mercado y con esto no me refiero a estudiar las gráficas de los últimos 15 años en Wall Street, significa estudiar lo que ha ocurrido a nivel mundial desde la Segunda Guerra Mundial.

Para demostrarlo, vamos a hacer un experimento.

Supongamos que es Enero de 2008 y estamos intentando predecir la probabilidad de una desaceleración importante en la economía de Estados Unidos. Vamos a definir una recesión como una bajada del PIB real de un 4% en cualquier trimestre, que es aproximadamente lo que cayó su economía el último trimestre de 2008. Entre 1947 y 2007, el PIB trimestral cayó por esta cantidad en once ocasiones.

Para hacer más sencillo el modelo económico vamos a asumir que las fluctuaciones en el PIB se producen al azar y siguen una distribución normal de curva de campana. A partir de ahí, es relativamente sencillo de calcular el porcentaje de posibilidades de una «caída» – una disminución del 4 por ciento en el PIB – en un trimestre determinado.

Si hacemos este cálculo en enero de 2008, utilizando datos de los últimos sesenta años – más o menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial – las probabilidades de que llegue la recesión el próximo trimestre es del 3.17%, lo que supone que ocurre una vez cada ocho años. No es exactamente un hecho cotidiano, pero sin duda algo muy a tener en cuenta y a lo que estar preparado.

Pero supongamos que pensamos que con la tecnología actual, la experiencia acumulada y los conocimientos adquiridos la economía de postguerra no tiene nada que ver con la de ahora y por tanto, debemos centrarnos sólo en los datos de los últimos veinte años. Con ese horizonte de tiempo, el riesgo de un «accidente» parece ser muy bajo, tanto como un 0,04%, lo que significa una recesión cada 624 años.

A este dato, debemos añadir que las caídas en el PIB no siempre precipitan en una catástrofe económica. En las últimas crisis (la del 1987 o las caídas de las puntocom), posiblemente las msimas de las que te puedas acordar, se aguantaron relativamente bien.

Por tanto, si nos ponemos en la cabeza de un economista del año 2008 lo lógico sería pensar «Las probabilidades de una caída del PIB son muy bajas y si se produjesen los daños serían mínimos»… por tanto, lo recomendable es seguir con una estrategia arriesgada.

Con lo que no se contaba era con la causa, el desplome del mercado inmobiliaria, algo mucho más estructural que el mercado bursátil y sobre lo que no teníamos ningún ejemplo reciente sobre el impacto que ello podría tener en la economía. Bueno… teníamos el ejemplo de Japón, pero ellos son muy distintos a nosotros y no nos vale (otro fallo más, el pensar que somos distintos al resto). Por tanto o se infravaloró el daño que podía producir o se sobrevaloró la resistencia de la economía de los países.

Como véis esta crisis está siendo todo un golpe de humildad para muchos. No podemos creer que nuestro sistema económico es mejor que el de hace 60 años, no podemos subestimar los daños potenciales de cualquier accidente económico y debemos estar preparados ante cualquier «cisne negro».

Como comentó el mismo Paul Krugman:

“El tipo de dificultades económicas que Asia experimentó hace una década, y que el mundo está padeciendo ahora, es precisamente la clase de suceso que creíamos haber aprendido a evitar. (…) Entre John Maynard Keynes y Milton Friedman pensábamos que sabíamos lo suficiente como para que aquello no sucediera de nuevo. (…) Bien: fuimos tontos, y ahora la plaga se nos ha venido encima

En aviación, siempre que hay un accidente se buscan soluciones para que nunca jamás se vuelva a repetir el mismo, esperemos que a quien corresponda tome buena nota de lo que le diga la «caja negra» de la economía para que no tengamos más aterrizajes forzosos.