Después de la conquista de Holanda por parte de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, aviones británicos lanzaron a la población más de cuatro mil toneladas de té holandés en bolsitas de 50 gramos. En cada bolsita escribieron el siguiente texto: «Saludos desde las Indias Neerlandesas libres. Mantengan alta la moral. Holanda volverá a levantarse». Creo ese es el espíritu que debemos tener ante la crisis, por mucho que los hechos nos hagan dudar de su temprano final. Es por eso que lo que no hay que hacer en modo alguno es poner las cosas aún peor de lo que son, y algunos parecen empeñados en hacerlo pervirtiendo las palabras.

Me refiero por ejemplo a la alegría con la que algunos medios utilizan la palabra quiebra refiriéndose a países. Un país en quiebra es aquel que no puede atender a sus pagos, si los puede atender no está en quiebra. Esto es algo muy básico pero que por amarillismo o politiquería algunos prefieren olvidar. Es cierto que hay países en el mundo que han necesitado créditos extraordinarios para poder atender vencimientos y cupones de deuda, eso que en Europa hemos denominado “rescates” pero ni siquiera esa “ayuda exterior” convierte ni a Portugal ni a Irlanda ni incluso a Grecia en países quebrados. De hecho, el FMI tiene préstamos vivos con docenas de países (algunos como México tres veces más fiables que España según CMA), varios en Europa del este,  y no por eso han quebrado. Desde 1995 sólo le ha ocurrido esto a 8 países y el último, en 2010, fue Jamaica. La quiebra soberana es pues algo muy poco habitual y afirmar que la necesidad de ayuda exterior es lo mismo que la quiebra es falsear la verdad.

Coloquialmente sí que si alguien tiene una hipoteca de 300 mil euros de un piso que vale en la actualidad 200 mil y sólo 10 mil euros ahorrados, se suele decir que está en quiebra técnica. Pero si paga regularmente al banco, incluso si para hacerlo debe recurrir a un préstamo del suegro, no se le considera moroso. Quiebra es una palabra que resume muy bien los problemas de solvencia y que suena impactante pero es curioso que se utilice con tanta alegría cuando se habla de países y sin embargo cuando se habla de empresas se usa la terminología correcta de “concurso de acreedores”. Y no he encontrado un solo medio que hable de una empresa que refinancia su deuda y diga que está quebrada y situaciones como la de Prisa, Colonial o por ejemplo la de Metrovacesa ofreciendo a los que poseen su deuda acciones un 75% por debajo de su valor para poder seguir retrasando y reduciendo los pagos, son mucho más graves que los problemas que tiene España o incluso Portugal porque –repito- ser “rescatado” no es equivalente a suspender pagos. Es decir, un mismo medio usa la terminología correcta cuando habla de empresas pero “se equivoca” exagerando cuando habla de España. Triste, ¿verdad?

Precisamente el viernes pasado Fitch no sólo rebajó la calificación de la deuda soberana griega a bono basura, además avisó que si hay reestructuración, por ejemplo alargando plazos, para ellos sería lo mismo que si no cumpliera los pagos. Este detalle es muy importante ya que avisa  que un cambio en las condiciones pactadas sería considerado un default soberano y se suma a las palabras –también de la semana pasada- de Trichet de que BCE no apoyaría una reestructuración de la deuda griega. Otro motivo más para intentar evitarla por todos los medios…lástima que para ello –para salvar a los bancos y fondos que mayoritariamente poseen la deuda griega- estén usando el dinero de todos los europeos. Y hablando de motivos que nos hacen dudar en la rápida solución de esta crisis, recuerdo lo que ya dije hace algunas semanas:  “en la €zona lo que pone cada país al futuro Fondo de Rescate Permanente no contabilizará como deuda pública al ser una “aportación a una institución financiera internacional”…es decir, ponemos dinero y/o usamos nuestro aval para captarlo, con ese capital compramos papelitos de los países que tengan cerrado su acceso a financiación pero nuestra deuda pública no aumenta.” Y eso que se suponía que habíamos aprendido de la crisis financiera a no caer en la tentación de los trucos contables…

Esta semana ha estado marcada –aparte del tema griego, que no pasa de moda al contrario que la guerra civil libia- por los avisos de rebaja de rating que Italia recibió el viernes y Bélgica el lunes de 2 calificadoras distintas. Esto demuestra que la idea de que España –“demasiado grande para caer”- era el dique en el que se frenaba la crisis de la deuda en la €zona y que se quedaría contenida en Grecia, Irlanda y Portugal, se tambalea. Como dice Greg Weldon “las autoridades de Europa necesitan pasar de la etapa de la negación a la de aceptación cuanto antes”. Y cuando ocurra lo mismo llega un desplome –lo más probable- o un rebote –que todo puede pasar- en las bolsas y el € pero mientras tanto la impresión que yo tengo es que la desconfianza aleja a los compradores y los rebotes son puramente especulativos. Eso nos lleva a un lateral-bajista que contrasta con la tendencia alcista de las bolsas americanas, el oro, el crudo…activos que cada vez que tienen una corrección en precios, encuentran nuevos inversores que encuentran atractivos los niveles. Aparte del día a día de los mercados, es clave que la fuerte apreciación del franco suizo no signifique huida de capitales de la €zona. Ese es un alto riesgo real para la economía europea.

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