Los bancos pagan unos intereses por el dinero que depositas en él (intereses de captación) y cobran un interés por los préstamos concedidos (intereses de colocación). Los tipos de interés de colocación, generalmente, son más altos que los intereses de captación; de manera que los bancos cobran más por dar recursos que lo que pagan por captarlos, esta diferencia es lo que se llama margen de intermediación y supone el 65% de sus beneficios. De ahí, que el Banco de España esté tan preocupado por «la guerra del pasivo».