El zaragozano del siglo XIV conocido como Papa Luna en realidad se proclamó como Benedicto XIII y perteneció a la obediencia de Aviñón, cuando la cabeza de la Iglesia se dividió entre esta ciudad francesa y Roma. Se hizo famoso por su resistencia a llegar a un acuerdo que acabara con esa situación. Incluso cuando -para acabar con la escisión- el Concilio de Constanza le conminó a abandonar el cargo a favor de Roma, se opuso con firmeza. Y cuando finalmente se retiró, al Castillo de Peñíscola, mantuvo un pequeño grupo de apoyo que siguió llamándole papa Benedicto XIII. Y por esta cabezonería y por ser el XIII su guarismo asociado, es por lo que tenemos hoy en nuestro lenguaje la expresión “seguir en sus trece”, que sirve para referirse a alguien obstinado y empeñado en algo. Algo que puede aplicarse perfectamente al BCE, que –de nuevo movido por las alzas de las materias primas, como en 2008- decidió subir tipos este año y anunciar próximas alzas.

La teoría dice que cuando hay crisis hay que bajar los tipos de interés para ayudar con ello al consumo y la inversión, y que hay que volverlos a subir cuando esta acaba para que la economía no se recaliente y se frene la inflación. Tras los datos conocidos del primer trimestre de la €zona podríamos deducir que, aunque lejos del “recalentamiento”, hay una recuperación económica con un aumento de inflación y que por tanto lo normal es que BCE eleve los tipos tras tanto tiempo en mínimos históricos. Pero escarbemos un poco más ya que, como dice John Mauldin: “el Producto Interno Bruto se utiliza para medir el crecimiento económico de un país y el nivel de vida de forma errónea. Desafortunadamente, la comunidad financiera y los centros de poder mundial están casados ​​con una medida que tiene poca relación con la realidad, porque confunde la prosperidad con el gasto impulsada por la deuda.” Es decir, para valorar el crecimiento en la €zona deberíamos primero valorar cuánto de ello es responsabilidad de la deuda. Y eso es especialmente grave en el caso de la €zona ya que una moneda común para tantos países debe exigir –y así lo entendieron los que elaboraron el  Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 1997– unos rigurosos límites. Uno de ellos es que la deuda pública no debe exceder del 60% del PIB nacional. En la actualidad estamos en el 80% y hasta 14 países lo incumplen. Si de golpe todos los países  redujeran su deuda al nivel que se comprometieron cuando nació el € no creceríamos, luego mientras este desajuste exista, es absurdo mirar sólo el PIB para determinar que estamos saliendo de la crisis. Si cumpliéramos con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento –que por otra parte es lo que debemos hacer- estaríamos en recesión, eso es lo que se debería mirar.

Otra forma de ayudarnos a reducir la deuda es la inflación. Pero BCE insiste en que su objetivo es tenerla controlada y que el 2% es el objetivo. ¿Por qué? R. Senserrich se pregunta lo mismo ya que la “media histórica de las últimas seis décadas en toda la OCDE está bastante por encima de esta cifra (entre un 3 y un 6%, según país) y el mundo ha funcionado perfectamente con los precios subiendo a un ritmo aceptable, sin desastres, durante todos estos años”. Yo he de reconocer que estoy en contra de la inflación, me parece que es un timo a los ciudadanos y un impuesto a los más pobres que suelen ser los más afectados por ella pero primero, dudo que con subidas de tipos se vaya a contener y dos, BCE ya se ha implicado tanto en salvar a la zona euro de la crisis de deuda, que es absurdo que siga diciendo que el control de la inflación es su máximo objetivo.

En esta tabla –de los componentes de la inflación en los EUA- se puede apreciar que no son los tipos de interés los que van a frenar la inflación ya que procede, sobre todo, del alza de los precios de la energía

Sin citar para nada a Trichet creo que el Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyin King, deja en evidencia su política de subida de tipos ya que insiste en que “la inflación superior al objetivo se debe a la inflación importada”, es decir, aumentar los tipos de interés tendrá pocos efectos. Además, cree que “Reino Unido tiene la ventaja de la debilidad de la libra y aunque paguen más por las importaciones su depreciación reequilibra la economía al aumentar las exportaciones”. De hecho, el Gobierno británico cuenta con eso. Su nueva Oficina de Responsabilidad Presupuestaria prevé que en los próximos años el comercio contribuirá tanto como el consumo al crecimiento del PIB.

¿Por qué no aplicar lo mismo en Europa y dejar de hablar de subidas de tipos para que el € se debilite y dejemos de perder competitividad con ingleses y norteamericanos por culpa de nuestra divisa? En un mundo globalizado ser los únicos que suben tipos cuando los nuestros son los más caros y tenemos menos inflación que nadie, ¿tiene sentido? Estamos perjudicándonos y beneficiando a nuestros competidores comerciales.

Trichet –que por cierto es ingeniero de minas, no economista- decidió implicarse en la solución del problema de la deuda periférica siendo muy flexible. Por ejemplo, cambiando las normas que le prohibían aceptar como colateral bonos basura como los griegos para así evitar una crisis de liquidez de la banca helena. Y por ejemplo, comprando en el mercado –usando dinero público para financiar a inversores privados- 76 mil millones de deuda a vencimiento y no sólo asumiendo un riesgo enorme con ello sino desafiando la legalidad ya que el Tratado de funcionamiento de la Unión Europea dice en su artículo 123:

Queda prohibida la autorización de descubiertos o la concesión de cualquier otro tipo de créditos por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales de los Estados miembros, en favor de instituciones, órganos u organismos de la Unión, Gobiernos centrales, autoridades regionales o locales u otras autoridades públicas, organismos de Derecho público o empresas públicas de los Estados miembros, así como la adquisición directa a los mismos de instrumentos de deuda por el Banco Central Europeo o los bancos centrales nacionales.

Es decir, en esta crisis todos se han saltado todos los límites, y en parte porque ya antes se permitió que muchos se los saltaran. Incluso el BCE ha cambiado normas y obviado otras, ¿por qué ser tan estrictos con la inflación cuando el mayor problema de Europa es la crisis de la deuda periférica, y así lo entiende el banco central dadas sus actuaciones? De poco nos sirve reducir la inflación (algo que es posible ocurra si siguen bajando los precios de las materias primas sin necesidad de hacer nada) si no resolvemos antes los problemas en Grecia, Irlanda y Portugal. Y con subidas de tipos lo que hacemos es perjudicarles.

Por último, hay un factor más por lo que creo es posible que haya una subida más y paren y estemos por debajo del 2% bastante tiempo: El fin de la era Trichet, un personaje que, como Bernanke, nada hizo para prevenir la crisis y sin embargo se despide con mayoría de elogios a pesar de su -a mi juicio- errática gestión. El caso es que al irse él el Comité ejecutivo de gobierno del BCE , los 6 que realmente mandan, estará compuesto por 2 italianos, 1 portugués, un español, un alemán y una austriaca. Aunque aparten a uno de los italianos por un francés –que seguro habrá presiones para ello- por vez primera habrá una mayoría de acentos mediterráneos de tres países en los que la sensación general es de crisis y no de recuperación. Y no sé si Draghi será mejor que Trichet pero desde luego desde su puesto como gobernador del Banco de Italia –país cuya deuda pública roza el 120% del PIB, el crecimiento es mínimo y está considerado por los mercados como el quinto país de la €zona menos confiable- ha podido constatar que el mayor problema de la €zona no es la inflación.