El final de la semana pasada se vio marcado por dos malos datos, uno interno –el de la EPA del primer trimestre en España que ilustro en una imagen más abajo- y otro externo y casi global como fue el primer dato del PIB de los EUA de 2011. Y aunque del dato del PIB se pueden hacer muchas lecturas es unánime la opinión de que decepcionó porque bajó la cifra de consumo. El motivo que encuentran a este comportamiento del consumidor se basa en el alza del precio del crudo. Pienso es una visión un tanto parcial pero asumiendo que es cierto, debemos tener en cuenta que los norteamericanos siguen con los tipos de interés en mínimos, su tasa de paro ya está decreciendo y lleva ya varios trimestres creciendo su economía. Es decir, en teoría dejaron la crisis atrás. Sin embargo veamos este resultado de una encuestas de Gallup: aunque los resultados son mejores que en el llamado peor momento de la crisis (septiembre de 2008, quiebra de Lehman Brothers) más de la mitad de los norteamericanos cree que su país aún está en crisis

¿Cómo van entonces a consumir alegremente si creen que su país está bien en recesión, bien en depresión? Y yo no puedo evitar el trasladar esto a nuestra situación actual nacional: apenas crecemos, seguimos destruyendo empleo, los tipos de interés para particulares y empresas suben, los tipos de interés que paga España para endeudarse son mucho más altos que los de los demás…si ellos que no sufren de todo esto, aún tienen la impresión de estar en crisis. ¿Cuánto nos queda entonces aún a los españoles para sentirnos a salvo de esto, para sentirnos confiados ante el futuro? Si ni siquiera estamos seguros de haber tocado fondo…

Y como dije el otro día no quebrar no es suficiente, justo hace un año que la UE decidió no dejar caer a Grecia y aquello provocó la mayor subida del Ibex en su historia. Se creyó que con eso se había evitado lo peor, y quizás fue así, pero lo cierto es que no estamos mejor que entonces. Cierto que tras haber pasado el difícil examen de abril, el Tesoro español puede estar tranquilo al menos hasta Julio y eso se ha traducido en mejoras del riesgo país pero siguen pesando mucho las dudas sobre nuestras cajas de ahorros y lo que pueda pasar en Grecia. El gobierno heleno parece que quiere enmascarar la “reestructuración” intentando alcanzar un acuerdo con el FMI y la UE para alargar la devolución de los créditos. Esta a mi juicio es la peor opción ya que perjudica a todos los ciudadanos de los estados que han prestado el dinero y salva a las instituciones financieras que de esta forma podrían asegurarse el cobrar cuando venza la deuda que poseen. Además, retrasaría la solución del problema sin eliminarlo con lo que el foco de inestabilidad seguiría vivo.

Aparte de eso, congratularnos de la mayor confianza de los inversores (esos que cuando venden son malísimos especuladores) en España que hemos comprobado tras las colocaciones de abril y las mejoras en los diferenciales y el riesgo país. Pero también debemos recordar que si el año pasado insistía que a pesar del sobreprecio respecto a Alemania que estaba pagando el Tesoro español para financiarse, los tipos no dejaban de ser históricamente bajos, esa ventaja en 2011 se ha perdido y aunque mejoramos claramente nuestra prima respecto a Alemania, como los tipos de interés de la deuda a nivel global, y especialmente los europeos, están más altos, no reducimos los costes. Hoy conoceremos el dato de PIB del primer trimestre en España y se confirmará que nos alejamos de la previsión gubernamental. Y si queremos reducir el déficit creciendo tan poco habrá que reducir el gasto (más ajustes) y habrá que aumentar los ingresos lo que previsiblemente se traducirá en subidas de impuestos pues parece la única opción ya que Hacienda recauda más en 2011 sólo por las subidas fiscales y no por el crecimiento económico.

Y en cuanto a la bolsa, semana bajista en la que al Ibex, a pesar de la mejora del riesgo país, no ha podido ni intentar romper los 11000, ya que le ha influido en contra las realizaciones -en zona de máximos de casi tres años- de las bolsas norteamericanas. Es decir, no sube cuando lo hacen ellas por culpa de los problemas en la deuda y cuando éstos se reducen, las alzas no aparecen porque el resto de mercados frenan su tendencia alcista. Tendencia que, no obstante, sigue sin cambios claro, que como bien apunta Javier M. Esteban de forma visual, la gran subida de los índices de los EUA se ve muy reducida si el inversor es de la €zona ya que está muy relacionada con la debilidad del $. Así, un inversor que haya cambiado sus € para poder comprar acciones norteamericanas, perdería dinero por el cambio divisa y vería mermada su rentabilidad: “desde verano de 2010 que se empezó a anticipar la segunda ronda de expansión cuantitativa, QE2, la revalorización en dólares es de un 23,5% mientras en euros es un pírrico 1,42%”. Esta fortaleza de la divisa europea, además, podría estar retrayendo al inversor norteamericano en $ que encontraría excesivamente caros los activos de la €zona… o al británico a la hora de venir de turismo a España o que piense comprar uno de los pisos del ministro Blanco. Por último, hoy se cumple un año del «flash crash» que provocó en pocos segundos uno de los movimientos más virulentos de los índices norteamericanos en tan corto espacio de tiempo y que se achacó a la operativa de las máquinas de alta frecuencia. A pesar de la gravedad del hecho no parece que se haya evitado que pueda volver a ocurrir. 

Algunas opiniones.

Algunos datos.