Si hace 3 meses nos dicen que el precio de barril de Brent se iba a estabilizar por encima de los 110$, que una coalición occidental iba a bombardear un país musulmán, que en unos días BCE va a subir los tipos de interés, que Portugal está al borde de la insolvencia y que ha ocurrido el mayor accidente nuclear de este siglo en una de las principales economías del planeta pocos hubieran creído que todo eso no hubiera afectado a la tendencia alcista de la bolsa pero es así y una vez más el paso del tiempo ha dejado en evidencia lo difícil que es intentar pronosticar el futuro. Quizás quienes más sorpresas se han llevado han sido algunos estadistas que han visto cómo aliados suyos desde hacía mucho tiempo debían ser colocados en la agenda de los enemigos. Y es que no han sido Irán o Corea del Norte los que han provocado una crisis geopolítica, sino Túnez, Egipto, Libia… Y el motivo ha sido que el considerado “sumiso ciudadano musulmán” tras décadas de dictadura y corrupción ha estallado, pero no por motivos religiosos “yihadistas” como tantas veces se nos había advertido, ya que todos coinciden que la chispa fue la subida de los precios de los alimentos. Incluso una vez empezado el proceso tampoco se supo calibrar la capacidad de expansión de éste y se minusvaloró la importancia de internet y la televisión por cable. Ahora todos ignoramos donde llegará -¿Bahrein, Yemen, Siria…?- y para colmo la política de no intervención internacional se ha tenido que ignorar porque Gadafi no ha tenido problemas en aplastar a bombazos las protestas y Libia no es como Birmania o Burundi, tiene petróleo. Tampoco sabemos si las revueltas y los cambios de líderes significarán algún cambio real para la población. En resumen, ni supimos verla venir ni hacia donde irá.

Todo esto ha tenido un impacto en la economía que sí que era predecible una vez vistos los conflictos: aumento del miedo a la inversión en mercados emergentes y subida del precio del crudo. Y aunque ya se había previsto que la inflación subiría, la intensidad y rapidez del movimiento ha puesto nervioso al BCE y, también contra todo pronóstico, parece dispuesto a empezar un nuevo ciclo de subidas de tipos en la €zona este semestre. Ni siquiera le ha frenado el terremoto/tsunami/accidente nuclear –por supuesto, también impredecible- de Japón, otro hecho que, aunque está por evaluar su impacto económico, es otra piedra en el camino de la recuperación económica mundial. Como también lo es la ralentización del crecimiento de la economía china y su intención de cambiar el modelo económico aumentando el consumo interno.

Visto en su conjunto en los mercados se han acentuado las tendencias que inició el último programa de compra multimillonaria de activos de la FED a finales de agosto del año pasado: bolsa alcista, materias primas –tanto las de “refugio” como el oro como las de consumo- alcistas, dólar bajista, subida de tipos de la deuda… Pero la €zona ha roto los pronósticos de desintegración con una fortaleza inaudita del € que se inició hacia mediados de enero, justo cuando empezó el brusco cambio de rumbo de la bolsa española –iniciado por un fuerte rebote de BBVA y Santander- que cambiaron la tendencia  de “hacerlo peor que el Dax alemán”. ¿El motivo? La esperanza en un nuevo acuerdo permanente europeo de financiación a los países que puedan tener problemas y el retraso de cualquier proceso de reestructuración de la deuda pública griega e irlandesa. Eso, mezclado al excesivo castigo que sufría España, ha llevado a que este trimestre hayan mejorado espectacularmente tanto sus CDS como el diferencial contra el Bund a pesar de que tenemos peor rating.

La sorpresa positiva de la mejora del riesgo país de España no ha tenido impacto en la percepción que tienen los españoles de la economía ya que prácticamente todos los datos son adversos: se confirmó que en 2010 seguimos en recesión y por debajo de la media europea, la tasa de paro marcó máximos de 15 años más que doblando la media de la UE y de la OCDE, los precios subieron en un contexto de menor salario y más impuestos y las cifras de consumo siguen mostrando una sociedad en plena recesión. No hay confianza, no hay crédito, el famoso contexto internacional en el que debíamos fijar nuestras esperanzas está defraudando…y además nos hemos dado cuenta –oficialmente- del tremendo agujero que se esconde en los balances de muchas entidades financieras y que acabaremos pagando todos. Esto perjudica mucho el objetivo de reducción del déficit y aunque el PIB pueda crecer (especialmente beneficiado por el aumento del turismo ante el casi cierre de la competencia egipcia y tunecina) estará muy lejos de la previsión gubernamental. Y las matemáticas son claras y en este caso crueles: si no crecemos y debemos reducir el déficit significa que, al no tener más ingresos, se recurrirá a recortar aún más los gastos… y ya vimos en 2010 lo que significa eso: más impuestos y menos derechos sociales.

No se puede evitar la tentación de mirar hacia el trimestre que acabamos de empezar que se inicia marcado por el incierto camino de las revueltas en Medio Oriente y las consecuencias reales del desastre de Japón. Por el lado de los mercados será clave la actitud de los bancos centrales, especialmente de la FED, que tendrá que decidir si acaba en Junio el QE2 o lo amplía aún más. Los datos de los EUA son cada vez más dispares: las grandes empresas –incluidos los bancos- ganan dinero como nunca, el PIB marca recuperación económica y hasta se ha reducido algo la tasa de paro este trimestre pero la crisis inmobiliaria está en pleno apogeo, así como el número de personas que necesitan del programa de cupones para obtener alimentos, intervienen de media un par de bancos regionales por semana y las cuentas del país nunca han estado peor con una deuda pública récord y un déficit de dos cifras. Si la FED sigue inyectando dinero disparará la inflación y si no lo hace, afectará a los mercados bursátiles que han sido el gran aliado de la recuperación americana desde hace dos años. Y es que en 2010 la FED decidió reducir su balance dejando de comprar activos desde finales de abril hasta finales de agosto que se anunció el QE2, ¿Consecuencias? El SP500 cayó en esos 4 meses un 12% pero los futuros de materias primas (índice CRB) y el crudo bajaron un 4%…tendrán que decidir qué prefieren. Aún no parecen tenerlo claro, estos días Charles Plosser, el presidente de la Reserva Federal de Philadelphia, dijo que la FED debería subir los tipos y reducir su balance en un futuro no muy lejano y Eric Rosengren, presidente de la Reserva Federal de Boston, afirmó que con la inflación subyacente en Estados Unidos aún baja y el desempleo alto, ahora no es el momento adecuado para endurecer la política monetaria…  Mientras, en Europa parece que la decisión de BCE de subir los tipos de interés este jueves está tomada…sólo nos queda confiar en que sea sólo de un cuarto de punto y, sobre todo, que no den señales de más alzas en un futuro cercano.

PD – En este link se puede ver la lista con Los 10 índices bursátiles más y menos rentables del 1er trimestre de 2011 en el mundo