Este mes de marzo será clave para saber en qué queda la solución que los políticos y burócratas de la UE tienen pensada para la inminente suspensión de pagos de Grecia, la necesidad de más fondos –y a menor precio- de Irlanda, los problemas de liquidez de Portugal…y en general las tensiones que tanto salpicaron a comienzos de 2011 a Bélgica, Italia y por supuesto España. Al ser el país más poderoso, el más implicado y el que mejor crédito tiene de la €zona, la opinión de Alemania va a ser la más tenida en cuenta. El traspiés electoral de Hamburgo a pesar de las buenas cifras económicas del país, ha llevado a muchos analistas políticos alemanes a deducir que el pueblo está en contra de la política “europeísta” del gobierno de Merkel, ya que muchos creen que les están haciendo pagar los errores de otros. Aunque es una impresión muy discutible, los políticos alemanes se deben a los que los eligen y eso les puede llevar a la tentación de endurecer aún más su postura respecto a la necesidad de ayuda de algunos países de la €zona.

Como dice Neil Unmack

Lo más probable es que se pacte algún remedio para Irlanda y Grecia y que convenzan a Portugal de que acepte un rescate. Los mercados ya han perdido parte de la euforia inicial de este año, pero puede haber más repercusiones si la zona euro decepciona, lo que posiblemente volverá a arrastrar a España al fango. Como mínimo, se espera que los ministros de Economía aumenten la capacidad de préstamo del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) hasta los 440.000 millones de euros en vez de los 255.000. A medida que pasan los días, la adopción de otras medidas más radicales parece menos probable. Una de las propuestas es que se permita al FEEF comprar bonos para ayudar a orquestar las reestructuraciones de deuda. Pero como los socios de coalición de la canciller Angela Merkel y su propio partido se enfrentan a la derrota en las elecciones regionales alemanas, están proponiendo leyes que impidan tales planes para el futuro de la zona euro. Esto debería endurecer la postura de Berlín en la cumbre.

Fuera del terreno político, el que parece tener una postura clara es el presidente del Instituto IFO Hans-Werner Sinn que se resume en que la UE debe aportar generosamente liquidez durante dos años a los países en dificultades, si pasado ese tiempo no se resuelven sus problemas de solvencia entonces, para tener más ayudas, los acreedores deben asumir una reducción de lo que les deben los países de entre el 20 y el 50% y sólo tras esa condición reestructurar la deuda garantizándola la €zona para que los deudores la acepten. De este modo asume que –sin citarlo expresamente- el inversor que tenga deuda griega perderá un máximo del 60% de su inversión, incluso algo más de lo que se desprende de los cálculos de CMA. No sólo dice eso, también que las limitaciones políticas, como ya se ha demostrado, de poco sirven porque se incumplen y ya que dentro de la €zona no se puede devaluar la moneda, el ajuste vendrá por salarios y precios.

Estemos a favor o en contra de la opinión de este economista, me llama la atención cómo al final parece que lo que hace un año eran “exageraciones” y hasta “locuras” como ver los bonos a 10 años griegos al 6% (hoy al doble) o los CDS a 300 (hoy al triple) no lo eran tanto. Justo hace 12 meses comentaba que la situación no era de pánico pero que no podíamos ser tan soberbios de creer que no había un poso de certidumbre en los “ataques” a la solvencia de Grecia. Y es que casi todos los países necesitan emitir nueva deuda para pagar las anteriores y eso los convierte en dependientes de “los mercados”. Mientras no cambiemos eso, no podemos ignorarlos, lo que no significa que tengan razón, por supuesto, sólo que a corto plazo es mejor tenerlos en cuenta, tanto si se es un inversor individual como si se es un país necesitado de colocar deuda.  Por cierto, en los EUA, y en principio sobre 10 empresas de allí, a partir del 8 de marzo cualquier ciudadano podrá negociar CDS; es decir, comprar seguros contra el riesgo de quiebra de una compañía. Una vez más, un producto pensado como cobertura para grandes inversores se acaba convirtiendo un una peligrosa arma de especulación para el gran público…veremos si se acaba negociando la posible quiebra de un país como el que apuesta a que suban de precio las acciones de Telefónica.

Y hablando de acciones, el fondo alcista –basado desde hace tiempo en la liquidez que inunda al sistema financiero y que se queda en “los mercados” en vez de llegar a la economía real- está pasando el bache –desde hace unos años típico– de los primeros días de marzo con los problemas añadidos de una posible guerra civil en Libia y el peligrosísimo contagio a otros países productores de petróleo. Las tensiones en su precio han llevado a máximos históricos al oro y a medidas desesperadas a nuestro gobierno. Y es que todos los sacrificios de los españoles en 2010 -ganar menos, pagar más, recibir menos- se han traducido en un déficit de 92.227 millones de $, algo menos de lo esperado pero una cifra que sigue siendo escandalosa y que hay que rebajar o con más ingresos –si no es con actividad económica, con impuestos, privatizaciones…- o con menos gasto público –recortando servicios sociales, pensiones, copago sanitario…-. Tras las cifras negativas de venta de coches y construcción de viviendas, y las alcistas de inflación y paro. ¿Puede crecer el PIB de España? Ojalá pero si el gobierno prevé +1.3% y Europa +0,8% los analistas recuerdan que cada 10$ que suba el barril de crudo respecto al precio presupuestado, el PIB decrecerá un 0.02% -por el aumento del coste de las importaciones-…es decir, que si esta situación se alarga podría “comerse” hasta el crecimiento hipotético.

Algunas opiniones.

Algunos datos.