El otro día leía

Cuál es la verdadera magnitud del agujero inmobiliario de la banca española, qué cantidad de provisiones será necesario para cubrirlo, qué efecto tendrá ese saneamiento en la solvencia de las entidades y de dónde saldrá el capital necesario para apuntalarla. Esos son los grandes interrogantes que pesan sobre el sistema financiero español

¿Cuánto tiempo llevamos preguntándonos eso mismo? Por si la memoria me engañaba se me ocurrió buscar en Google y salen cuestiones similares en webs económicas tanto de opinión como de información, especialmente en 2009, a docenas, por supuesto muchas en artículos y comentarios de este foro…  Todo esto podría ser una anécdota más del estilo de «Zapatero señala que la economia tocara fondo en el segundo semestre y luego empezara la recuperacion» o «Lo peor de  la recesion en España ya ha pasado según intermoney» si no fuera por el coste económico de este enésimo fallo de gestión por un lado y de control por otro ya que está de plena actualidad:

El Gobierno interpreta que gran parte de la desconfianza sobre España se debe a las dudas que generan las cajas de ahorros por sus grandes préstamos al deteriorado sector inmobiliario, que no han reconocido en su totalidad en los balances. Para atajar esta situación, el Ministerio de Economía, junto con el Banco de España, cree que son necesarias dos actuaciones: inyectar más dinero público para reforzar el capital de las cajas y acelerar su transformación en bancos.

Es decir, como los balances están falseados porque no reconocen las pérdidas que deberían reconocer (según Nomura harían falta un mínimo de 43 mil millones de € para compensarlas), la solución que se les ocurre es que lo solucionemos en parte con dinero de todos, ¿Dónde está la labor de supervisión de Banco de España si las cuentas que avala no son ciertas, para qué sirven las auditorías, por qué se sacó pecho con los resultados de los stress test del pasado verano?  Recuerdo lo que escribí entonces:

En resumen, los “stress test” a la banca han determinado que en el peor escenario posible España con una inyección de 2 mil millones de euros tendría un sistema financiero sin problemas, y que en el resto de Europa -salvo un banco alemán ya nacionalizado y uno griego, menos de mil millones- todos los bancos están preparados para ser solventes aunque baje la bolsa, se contraiga el PIB, suba el paro y se deteriore la cartera de deuda pública. Creo que con lo dicho queda claro que el sentido común nos avisa de que algo no cuadra.

Sí, ya sé que es el menos común de los sentidos pero es imposible que las autoridades no supieran hace 6 meses que lo que dijeron era, simple y llanamente, mentira. Luego se quejan de la falta de confianza de los inversores o de la falta de respaldo popular a sus subidas de impuestos, ajustes en el gasto público y recortes sociales… El caso es que según Banco de España 180.000 millones de euros son los activos potencialmente problemáticos, cifra que otros aumentan pero cuyo principal problema es valorar cuánto de ese capital se perderá definitivamente. Nadie puede saberlo, por eso, para que no haya sorpresas, lo ideal es que todas las entidades financieras tengan en sus balances todos sus activos valorados a precios reales de mercado…algo sencillo -si se quiere- en el caso de unas acciones cotizadas, algo casi imposible en activos inmobiliarios (al no ser un mercado organizado las propiedades valen según haya compradores o no y todos los datos son aproximados). Lo ideal hubiera sido que desde 2008 –aparte de las provisiones reglamentarias- ninguna entidad financiera hubiera reportado beneficios ni repartido dividendos para -con todo ese capital- ajustar a la baja los precios de todo lo que en su balance “oliera a ladrillo”, y de este modo se hubiera acelerado el proceso de venta al público sin miedo a las pérdidas. Como eso no pasó, como prefirieron no perder dinero y no soltar el lastre en su momento, están maniatadas a la espera de que las salvemos… o de que vuelva a subir el precio de los pisos.

Y es que en España por un lado está la crisis de la construcción, ya que es tal el stock de viviendas actual que apenas se construye. La explicación está en la vorágine de los últimos años como podemos ver aquí y que incluye la previsión para 2011

Y por otro, está en que no se vende lo que ya hay construido. En el gráfico de las transacciones inmobiliarias realizadas vemos como el numero es bajísimo, y que aunque parece que recupera mínimamente en el caso de las de segunda mano (el de color verde), es un engaño recalcar la línea amarilla, que es la tasa interanual de variación, y que por sí sola nos hace creer lo que no es, porque si algo baja de 10 a 1 y luego sube a 2, podemos decir que ha crecido un 100%…es la magia de citar sólo los porcentajes.

Y con tanta vivienda sobrante y tan pocas operaciones inmobiliarias, las cifras oficiales de movimiento anual de precio de las casas nuevas son estas, lo que lleva a muchos a pensar que no ha habido el ajuste suficiente:

¿Qué pasará si estas últimas cifras empeoran como se espera? Sin conocer la respuesta de la pregunta del primer párrafo, lo que parece evidente es que el agujero, sea el que sea, se hará más grande.