El Plan Brady fue un mecanismo de reducción de la deuda latinoamericana impulsado por el Secretario del Tesoro de los EE.UU., Nicholas F. Brady, que suavizaba los pagos en tasas y los difería a plazos hasta de 30 años, lo cual fue aceptado por los acreedores internacionales y se aplicó desde 1989 a todos los países que, después de México en 1982, también cayeron en cesación de pagos. Hubo varias modalidades, tanto para nuevos inversores –atraídos por la seguridad- como para la conversión de bonos antiguos -algunas de las cuales incluían quitas de capital del 45%- pero los acreedores acabaron aceptando ese papel respaldado por el Tesoro americano a un bajo tipo de interés y a muy largo plazo en lugar de una deuda incobrable con un país que claramente no podía pagar. ¿Es posible ocurra algo así con algunos estados europeos? Eso parece al menos en el caso de Grecia. El Plan Brady se hizo con las mismas intenciones que el Plan de Rescate que se diseñó en Europa: en el fondo era una ayuda al sistema financiero, en este caso al norteamericano, que estaba perdiendo millones de $ con sus inversiones en Latinoamérica (de hecho, aquello les marcó tanto que las multinacionales españolas que años después quisieron implantarse en el mismo territorio apenas encontraron competencia de las de los EUA) y también incluían una serie de compromisos para el país que se libraba de la suspensión de pagos: si a Grecia se le exige sobre todo reducción del déficit y de la deuda, a cada país que decidió emitir bonos Brady se les puso como condiciones en general mayor crecimiento, privatización de servicios públicos, reducción de la corrupción etc. que sólo en algunas facetas se cumplieron.

El problema de Grecia no es sólo el déficit, sino sobre todo la deuda respecto al PIB, como el PIB ha caído más del 7% los últimos 9 trimestres, es muy difícil que aunque la deuda se reduzca la proporción deuda/PIB varíe sustancialmente. Una prueba del pesimismo respecto a la evolución de Grecia está en que las webs de apuestas financieras descuentan que algún país dejará el € aumentando las posibilidades según pasan los años, es decir, calculan un 15% de posibilidades de que eso pase en 2011, 27% en 2012, 35% en 2013 y hasta un 40% a que ocurra en 2014. ¿Por qué ocurre esto? Porque según ha publicado el diario griego ‘Ta Nea’  “El Gobierno y las autoridades financieras griegas, así como representantes del sector financiero del país heleno han presentado de manera informal en Bruselas un plan para reestructurar su deuda a partir de 2013, fecha en la que finaliza el plan de rescate pactado con la UE y el FMI; sería un plan de reestructuración de los intereses de deuda a partir de 2013 que, sin embargo, respetaría el principal de la misma” Es decir, que el que tenga deuda griega en 2013 por valor de 1 millón de euros, no cobraría los intereses pactados pero al menos podría recuperar –ya veremos cuando, ese será el quid- el millón. Pero aunque esto fuera cierto, no sería suficiente porque Grecia necesitará que nuevos prestadores de dinero/compradores de deuda les inyecten capital una vez venza el rescate europeo, y lógicamente no confiarán en Grecia como emisor. De ahí que se piense en deuda avalada por Alemania y el FMI o por el resto de Europa (la llamada opción de los eurobonos), en resumen, una especie de Plan Brady.

Se habla de 2013 pero lo cierto es que los inversores descuentan que es posible que ni se llegue a entonces ya que los préstamos del rescate europeo son revisables trimestralmente y como las cifras no cuadran, cada vez hay más voces (como por ejemplo Austria) que amenazan con no poner más dinero. Es por ello que los bonos griegos a dos años que circulan por el mercado secundario de deuda se negocian por encima del 12% de rentabilidad a pesar de los 110 mil millones de euros que Europa y el FMI le han prestado a Grecia al 5.50% y de las intervenciones de BCE comprándolos.

Que el BCE amplíe su programa de compra de bonos -al estilo Bernanke– y se vaya quedando con toda esa deuda griega emitida no sería una solución ya que pasaría el riesgo del sistema financiero privado (bancos, fondos etc.) que los compró a una institución pública europea, es decir, algo similar al fracasado rescate. Y no resolvería el problema de desconfianza hacia Grecia para sus futuras emisiones: cada país debe ser capaz de pagar sus deudas y si no lo es, debe suspender pagos, aunque pertenezca a Europa y compartamos con él el mismo banco central. No tiene sentido que el dinero de trabajadores y pensionistas europeos acabe salvando a los que poseen la deuda griega, ellos deben ser responsables de sus inversiones como cualquiera de nosotros lo somos si compramos unas acciones en bolsa y bajan de precio. Algo similar ocurre con la opción de los eurobonos, egoístamente sería bueno para España que Alemania con su prestigio participara de emisiones de deuda que encontrarían éxito seguro entre los inversores por su seguridad pero, ¿No haríamos lo mismo que los que iniciaron esta crisis?

Este es el interesante punto de vista de Luigi Zingales cuando dice que «Europa está cayendo en la misma alquimia financiera que provocó la crisis». Cuando la banca americana reunió las hipotecas subprime, las empaquetó en productos financieros que fueron calificados por las agencias de rating como de máxima solvencia basándose en el prestigio de los emisores y se colocaron a inversores de todo el mundo, acabó el planeta entero intoxicado con unos papeles respaldados por unas propiedades que habían perdido un 40% de su valor y que los hipotecados norteamericanos devolvían al banco sin abonar. ¿Vamos a hacer lo mismo con la deuda de países como Grecia e Irlanda cuando todos sabemos lo difícil que será cobrarla? Y creo que es un error defender eso desde España, ya que se está encontrando con dificultades de financiación barata en gran parte por culpa del contagio de otros, y ese contagio no habría ocurrido si en su día hubiéramos dejado suspender pagos a Grecia, culpable de haber engañado a Europa con sus cuentas falsas. Creo que si pensamos en el fracaso de lo que es un día se llamó acción solidaria a favor de Grecia -y que se ha convertido en un problema europeo de mayor envergadura que tampoco está ayudando ni a que el país heleno esté mejor considerado en el mundo financiero ni por supuesto al bienestar de la población griega-, el seguir con la ficción de que Grecia podrá abonar sus deudas es a mi juicio un error. Lo mismo con Irlanda, si su gobierno no hubiera contado con el apoyo europeo activado para salvar a Grecia quizás hubiera dejado quebrar a sus bancos en lugar de hacernos copartícipes a todos los europeos de su salvación financiera.

No hablamos de un crédito puntual del FMI que en otras ocasiones ha servido, sino de que parte de Europa se quede con las deudas de otra parte, y digo más, de que los ciudadanos paguen los errores de los inversores. El Artículo 125 del tratado consolidado de la UE estipula que ningún estado miembro tiene que responder por la deuda de otro. Los que mandan en Europa no sólo ignoraron eso, es que llevan desde finales de 2009 insistiendo en la buena salud económica griega, en que no necesitaría ayuda, en que sólo serían 30 mil millones, que 110 mil millones resolverían el problema y ahora abogan por implicar más al BCE e incluso porque otros países respondan por Grecia pero lo cierto es que han empeorado el problema y lo han extendido. Creo ya es hora de que asuman la verdad: Grecia es insolvente…y los dirigentes económicos y políticos de Europa no tienen vergüenza por no dimitir en masa dado el tremendo fracaso de su gestión. ¡Si hasta siguen en sus puestos los miembros del Comité Europeo de Supervisión Bancariaque dieron por buena la capitalización del Allied Irish Bank y el Bank of Ireland en Julio de 2010!