Nos suban o no la edad de jubilación, que la van a subir, hay una cosa clara: depender sólo de la pensión de la Seguridad Social para jubilarnos es como esperar que te toque el Gordo de Navidad. El que quiera mantener su nivel de vida más allá de los 65 años, disfrutar de una vejez sin apreturas económicas, tiene que empezar a buscar vías para ahorrar.

Yo desde hace tiempo defiendo una especie de “cuenta jubilación”, con bonificaciones fiscales para el dinero que se deposite allí, en las que cada uno tendría la libertad de invertir donde quiera, sin necesidad de pasar por las entidades financieras. Y si sacas el dinero de ahí antes de tiempo, una buena penalización, eso sí.

Pero, de momento, la única forma actual de desgravarte por el ahorro privado a largo plazo (si eres lo suficientemente afortunado como para poder ahorrar a largo plazo en estos tiempos) son los fondos de pensiones que se pueden contratar a través de las entidades financieras.

Si te paras a pensar, el razonamiento debería ser sencillo: buscar el producto mejor gestionado, que te pueda ofrecer más intereses y rentabilidad cuando te quedes sin ingresos al jubilarte. ¿No? Pues resulta que la mayoría de los inversores en planes de pensiones no tienen este criterio como el esencial. ¿Cómo toman las decisiones?

Pues muchísimos lo hacen por el mal llamado “regalo”. Los departamentos de marketing de las entidades saben perfectamente cómo funcionamos los humanos: aunque ponemos los objetivos a largo plazo, la realidad es que luego nos conducimos por el corto plazo.  Queremos adelgazar y perder peso en 2011, pero cuando vayas a la nevera volverás a coger esas natillas. Te marcas como objetivo ir al gimnasio para ponerte cachas, pero a partir del segundo o tercer mes el sofá se hace más cómodo (aunque te habías apuntado aprovechando la oferta de 12 meses).

Por eso, en la recta final de cada año vemos las ofertas más curiosas. Regalos muy “tangibles” a corto plazo, o depósitos a un año con aparentemente altas rentabilidades atraen la atención de los ahorradores en la publicidad bancaria… Este año, y no me lo invento, hay entidades que ofrecen por ejemplo:

Eso sí, del estilo de gestión, las rentabilidades históricas, el gestor del producto y, sobre todo, las comisiones que vas a estar pagando durante toda tu vida por el plan de pensiones, ni hablar.

Y como la gente va buscando el regalo y la desgravación fiscal, eso hace también que las entidades no se esfuercen por tener un mejor producto: total, si lo van a vender con un regalito… que compensarán de sobra con las comisiones de sólo el primer y segundo año.

Para terminar éste, mi primer post en El Blog del Euribor, tres consejos/recordatorios:

a) Que nadie regala nada, pero mucho menos las entidades financieras. Si el mejor argumento para venderte un plan es que te regalan un edredón o una morcilla ibérica, es que el producto no es bueno (por no decir que es malo). Con la rentabilidad extra de un buen producto sobre otro malo te podrás comprar muchos jamones y muchas teles cuando te jubiles.

b) Que si nadie regala nada, mucho menos las entidades financieras con más problemas. Cuidado con las ofertas vinculadas a depósitos de altísima rentabilidad. «El que se financia caro es porque no se puede financiar barato”.

c) Que si las ofertas son de productos vinculados, hay que valorar cada producto por separado. Es decir, si te ofrecen un plan ligado a un depósito, mirar si el plan es el mejor frente a su competencia (mirando lógicamente el «riesgo») y mirar si el depósito es el mejor frente a su competencia. Desde luego, lo que no tiene ningún sentido es contratar un plan de pensiones que puede ser para toda la vida por la «alta» rentabilidad de un depósito a un año.

Quizá alguno piense que mejor comerse un chorizo ahora que mañana cualquiera sabe… pero con esa visión del mundo tampoco sería coherente ahorrar para la jubilación. ¿No os parece?

Nota: Vicente Varó es el community manager de Unience, la red social para invertir mejor, a través de la que puedes contactarle e incluso ver su cartera real de inversiones (Estás invitado a unirte con este enlace-invitación) Tiene una experiencia superior a 10 años en el periodismo financiero, en los principales medios financieros españoles. Está casado y es padre de dos peques, Vicente y María.